Activista de Guatemala Helen Mack

En este artículo, la activista guatemalteca Helen Mack analiza la posible reorganización de las redes criminales dentro del gobierno, comenta el papel del sector privado y el público en la lucha contra la corrupción y explica el papel activo de la Embajada de Estados Unidos.

Fundadora de la Fundación Myrna Mack, Helen Mack Chang es líder en la lucha por los derechos humanos. Durante el gobierno de Álvaro Colom, Mack fue comisionada para trabajar en la reforma de la policía y fue una de las principales proponentes de la creación de la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Desde el asesinato de su hermana Myrna en 1990, Mack se ha dedicado a la lucha contra la impunidad y a llevar la justicia a los aparatos ilegales dentro del gobierno. Mack es también una observadora lúcida y bien informada sobre los asuntos actuales del país.

Este artículo fue editado para mayor claridad y publicado con el permiso de Plaza Pública. No representa necesariamente las opiniones de InSight Crime. Vea el original aquí.

Esta entrevista se refiere a lo ocurrido en Guatemala desde el año pasado, cuando la CICIG y la Procuraduría General de Justicia de Guatemala descubrieron numerosos planes de corrupción dentro del gobierno, entre ellos varios presuntamente dirigidos por el entonces presidente Otto Pérez Molina y su vicepresidenta Roxana Baldetti.

A un año y medio de los primeros golpes a las estructuras de cooptación del Estado, ¿estamos asistiendo una reacción de estas estructuras?

Hay que recordar que, en 2014, con las elecciones de la Corte Suprema de Justicia y los magistrados de la Sala de Apelaciones, las acciones de las estructuras criminales fueron muy evidentes. Vimos jueces dando entrevistas y participando con personajes sombríos. Entonces vimos cómo el grupo formado por el presidente interino Alejandro Maldonado Aguirre y Roberto Molina Barreto tomaron decisiones que favorecían a Otto Pérez Molina cuando ya estábamos en crisis. Si miramos al gobierno bajo esa luz, todavía no se ha purgado. La conformación de la Corte Suprema con la elección de Patricia Valdéz se hará evidente cuando se presenten juicios de corrupción como los de la "Cooptación del Estado", "Pisa" y "La Línea". Ni una sola institución, ni siquiera la Oficina del Procurador General, ha logrado purgarse. Y ahora vemos la lucha en el congreso. Este es el contraataque.

O sea que, a pesar de las capturas, las redes siguen allí.

Así es. El Comisionado de la CICIG, Iván Velázquez, dijo que todavía no hemos llegado al punto de no retorno. Las estructuras se reconstituyen y el sistema es el mismo, al igual que los personajes. Han quitado las caras visibles, pero los personajes sombríos, que son los que trabajan detrás de las escenas, todavía están funcionando. Esta zona gris hace difícil purgar completamente el estado de corrupción.


"La corrupción no tiene una ideología [...] ha trascendido todos los sectores, de los sindicatos a la presidencia."


¿A qué tipo de personajes grises se refiere?

Walter Villatoro por ejemplo [décimo juez de primera instancia penal, cuyas polémicas decisiones favorecieron a personajes como Byron Lima y Arnoldo Medrano]. Él se ampara diciendo que hace uso de su independencia judicial, pero ha sido un personaje que tira a lo negro más que a lo blanco. Es un personaje gris. También hemos visto a varios diputados cometiendo abusos para presionar a funcionarios. Lo vimos con la gobernadora de las Verapaces. Lo vemos con el Presidente de la Comisión de Salud que citó a todos los directores de área del Ministerio de Salud, ¿y eso para qué? Es una forma de chantaje. La vieja clase política no ha salido.

Rara vez se ha visto a la embajada de los Estados Unidos tan activa, opinando en los medios de comunicación sobre los asuntos políticos del país. ¿Qué opinión le merece? ¿Qué hilos buscan mover?

Nosotros somos su área de influencia. Todo el continente lo somos. Lo vimos a la hora del conflicto armado, durante la Guerra Fría, Estados Unidos tuvo un papel preponderante. De allí sale la alianza político-militar-económica, que hoy llamamos redes político-económicas ilegales. Estas redes, en lugar de eliminar las causas del conflicto armado, que eran la exclusión económica, social y cultural, solamente velaron por su interés. Eso le provoca ahora a Estados Unidos un problema de seguridad nacional por el tema de migrantes. Viene la crisis de los niños no acompañados, y de allí surge el paquete de ayuda para reducir esa inequidad y evitar que salgan para el Norte. De allí surge el Plan para la Prosperidad. No es extraño que utilicen su poder político. Esos enanos que dejaron crecer, hoy se convierten en un problema para su seguridad nacional. Estados Unidos tiene una agenda que coincide con la nuestra, pero ellos lo hacen por ellos. Los guatemaltecos tenemos que hacer nuestra parte. Por eso es importante que la ciudadanía se mantenga activa.

¿Cuál es su visión?

Allí se da la paradoja. La mayor parte del comercio es con Estados Unidos que les exige cumplir con normas internacionales que antes, con la impunidad, no cumplían. Necesitan a los Estados Unidos, pero al mismo tiempo, no quieren dejar de percibir los beneficios del modelo que habían tenido. Ellos necesitan para sus negocios certeza jurídica, pero no la logran porque también necesitan de la debilidad del Estado para su beneficio propio. Están allí sus contradicciones, no saben qué hacer, y siguen sin tener la lectura adecuada.

Más de algún analista sostiene que la CICIG trabaja en función de los intereses de Estados Unidos. ¿Lo ve así?

No. Lo que pasa es que hay agendas que coinciden. La CICIG surge de una iniciativa de derechos humanos, cuando veíamos cómo las redes prosperaban. Hoy, el comisionado Velázquez tiene experiencia con el caso de la parapolítica en Colombia que le da una comprensión más clara de las redes en el caso de Guatemala. Quiero poner un ejemplo: Cuando Otto Pérez Molina ya estaba en crisis y él se baja del podio presidencial, el que sube es el embajador de Estados Unidos. [Mack hace referencia a la conferencia de prensa del 2 de junio 2015, un mes después de la renuncia de Roxana Baldetti, en la que Otto Pérez Molina y Todd Robinson, desde el podio presidencial, anunciaron que Estados Unidos realizaría pruebas de polígrafo a ciertos empleados del gobierno].  Allí pensé: aquí se va a poner a prueba CICIG, porque esto es el embajador apoyando a Otto Pérez Molina. ¿Y cuál fue el resultado? El Comisionado con el MP, ligó a proceso a Pérez Molina. Había pruebas, indicios suficientes para ligarlo a proceso. Eso demuestra la independencia que la CICIG tiene con respecto a Estados Unidos.

¿Cómo ve el debate sobre la soberanía nacional, a la luz de las declaraciones y los tweets del embajador Todd Robinson?

Ellos siguen su agenda. Cada país tiene su agenda política, y somos parte de su área de influencia. Hoy, su agenda coincide con la nuestra, aunque no necesariamente fue así todo el tiempo. Ellos ven su propio interés. Los guatemaltecos tenemos que ver nuestros propios intereses.

El año pasado uno de los factores importantes, fueron las manifestaciones en la plaza. ¿Fue un factor que desequilibró? ¿Y por qué ya no hay “plaza”? ¿Por qué las manifestaciones se detuvieron tan abruptamente?

Creo que todos vieron la poderosa corrupción dentro del Partido Patriótico. El vicepresidente Baldetti trató de defender al partido con argumentos que fueron considerados con desprecio por los guatemaltecos. Su rechazo los llevó a las plazas y fue decisivo. ¿Y por qué la movilización política es tan difícil ahora? Debido a que la corrupción no tiene una ideología, y la forma en que se está investigando, podemos ver que la corrupción ha trascendido todos los sectores, desde los sindicatos hasta la presidencia. Vimos cómo las personas supuestamente de la izquierda y en favor de la clase trabajadora eran parte de la corrupción. Cuando toca muchos sectores, la gente empieza a sentir miedo. El año pasado, la [asociación empresarial] CACIF estaba animando las manifestaciones, pero ahora sus intereses han sido impactados y muchas de sus organizaciones han evitado fomentar las protestas.

¿Cómo cree que se va a decantar esta pugna de intereses?

Si los guatemaltecos no peleamos por nuestros propios intereses, esto quedará marcado por una agenda norteamericana. Los guatemaltecos tenemos nuestra propia agenda y tenemos que hacerla valer.

¿Se podría volver al pasado, y ver una estructura como la del Partido Patriota a la cabeza del Estado?

A como se está decantando sí, porque esta reacción o este contrataque que están teniendo las redes político económicas ilegales es fuerte. Pero si la corrupción se sigue dando de manera descarada, si sigue habiendo cuestionamientos, como al Vicepresidente [Jafeth Cabrera] que no puede aclarar la situación de su vivienda, va a llegar un momento en que la gente va a salir.

*Este artículo fue editado para mayor claridad y publicado con el permiso de Plaza Pública. No representa necesariamente las opiniones de InSight Crime. Ver el original aquí.