Parte del alijo de 160 kilos de cocaína decomisados en El Salvador el 12 de marzo pasado. Foto cortesía de La Prensa Gráfica.

160 kilogramos de cocaína colombiana decomisadas por la Policía de El Salvador la semana pasada vuelven a arrojar pistas sobre la importancia del Cartel de Texis en el mapa del narcotráfico centroamericano, así como sobre sus posibles conexiones con grupos mexicanos y colombianos.

El domingo 12 de marzo, la Policía Nacional Civil salvadoreña (PNC) decomisó 160 kilogramos de cocaína provenientes de Colombia en una zona conocida como El Poliedro, a las afueras de San Salvador, la capital del país. Un alto jefe de la policía confirmó a InSight Crime que hay fuertes indicios de que la droga esté relacionada con el Cartel de Texis, un grupo salvadoreño dedicado al narcotráfico y lavado de dinero liderado, entre otros, por José Adán Salazar Umaña, alias "Chepe Diablo" y a quien Estados Unidos designó en 2014 como capo internacional de la droga.

El jefe policial también dijo, tras el decomiso del domingo, que la PNC investiga conexiones entre transportistas salvadoreños y el grupo del narcotraficante guatemalteco Marlon Francesco Monroy Meoño, alias "Fantasma", quien actualmente está preso en los Estados Unidos pero cuyos subalternos siguen activos en Centroamérica. "Definitivamente [el Cartel de] Texis y Fantasma están ligados", aseguró el oficial salvadoreño.

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Una fuente de la Fiscalía General (FGR) aseguró, por su parte, que una de las marcas encontradas en los paquetes decomisados, la de un caballo, ya había aparecido en droga relacionada a Texis, específicamente a Horacio Ríos, un exdiputado que hoy es prófugo de la justicia.

En 2013, la FGR investigó a Ríos, a Roberto Herrera, alias "El Burro", y otras personas por su relación con el Cartel de Texis. Herrera fue condenado, pero no por narcotráfico sino por otros delitos como robo de vehículos. En la acusación presentada en ese caso un testigo dijo a los fiscales que Ríos era conocido como "El señor de los caballos", y que le gustaba marcar su droga con una figura equina.

Según la policía, la droga decomisada iba destinada a Metapán, la ciudad en el noroeste de El Salvador que es sede de Cartel de Texis. El martes 14 de marzo, la PNC allanó varias casas en los alrededores de Metapán en busca de más pistas sobre el decomiso de 160 kilos.

Howard Cotto, director de la PNC, confirmó a La Prensa Gráfica las sospechas de que la droga es del Cartel de Texis, y recordó que ese grupo es uno de los que mueve cocaína por tierra en El Salvador y de los que tiene contactos con grupos de narcotraficantes mexicanos y colombianos.

"Como siempre lo hemos manifestado, estas son estructuras que son pagadas por los grandes carteles para trasladar droga de un lugar a otro. Cuando se trata de estas grandes cantidades […] siempre es para el comercio internacional", dijo Cotto.

El Cartel de Texis cobró notoriedad en 2011 cuando una investigación periodística de Los Angeles Times reveló que la ruta del noroeste salvadoreño, que conecta con Honduras y Guatemala, empezaba a ser una de las más activas. Luego otro reporte, este del periódico digital El Faro, relacionó a esa organización con varios jefes policiales salvadoreños, jueces y otros funcionarios.

En 2011, la ONU dijo que el Cartel de Texis es uno de los grupos de narcotráfico salvadoreños que han recibido protección de políticos y oficiales del gobierno. El otro grupo que actúo en complicidad con funcionarios públicos es la banda Los Perrones, que en su versión original controló las costas orientales de El Salvador, principal punto de entrada de droga colombiana desde finales de los noventa.

En 2012, la FGR, dirigida entonces por el fiscal general Luis Martínez, logró la condena de "Burro" Herrera y de otros mandos medios del Cartel de Texis. Sin embargo, Martínez, quien hoy está preso por acusaciones de corrupción en casos no relacionados con narcotraficantes, se aseguró de no perseguir a Chepe Diablo.

Fue hasta finales del año pasado que el actual fiscal salvadoreño, Douglas Meléndez, reabrió una investigación por lavado contra Salazar Umaña y unas 50 empresas relacionadas al Cartel de Texis. Esas pesquisas, no obstante, parecen estar estancadas.

Óscar Ortiz, vicepresidente salvadoreño, también tuvo relaciones con Salazar Umaña a través de una compañía de bienes raíces de la que ambos fueron socios al menos hasta 2012.

Análisis de InSight Crime

Son varias las cosas que el alijo de El Poliedro empieza a dejar al descubierto. No solo que el Cartel de Texis, a cuyo máximo líder las autoridades salvadoreñas han protegido en el pasado, sigue siendo uno de los principales actores en el narcotráfico regional. También que las conexiones entre transportistas salvadoreños y guatemaltecos continúan a la orden del día a pesar de las capturas de varios de sus jefes. Y que, como publicó InSight Crime, el corredor centroamericano sigue activo y en plenitud.

Expertos colombianos consultados aseguraron a InSight Crime que otra de las marcas encontradas en la droga incautada en El Salvador, la hecha con tres números 7, ha sido utilizada en el pasado por "Los Chatas", una facción de la Oficina de Envigado, uno de los grupos que hace casi tres décadas heredó parte del negocio del narcotráfico del Cartel de Medellín. La misma fuente aseguró que la cocaína que se mueve con las marcas encontradas podría estar destinada al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos mexicanos que ha cobrado fuerza tras el arresto de Joaquín Guzmán Loera, alias "El Chapo" y líder del poderoso Cartel de Sinaloa.

Sin embargo, la fuente policial salvadoreña citada al principio también dijo que el alijo entró por las costas de La Unión, y que provenía del Pacífico colombiano. InSight Crime ha comprobado en el terreno que, tal como lo indican cifras de los gobiernos estadounidenses y colombianos, el departamento suroccidental de Nariño es una de las principales plataformas de lanzamiento de cocaína hacia Centroamérica.

Esto último podría parecer contradictorio con la información que manejan las fuentes colombianas, porque la Oficina de Envigado suele sacar sus alijos por el Caribe y no por el Pacífico de Colombia.

Tampoco es algo poco común, no obstante, que los grupos centroamericanos de transportistas manejen cargamentos de varios proveedores de cocaína en el sur, o que parte de la droga que transportan les llegue directamente de los puntos de salida en Colombia y otra parte a través de intermediarios centroamericanos. Es posible, entonces, que el Cartel de Texis le esté moviendo droga a más de un grupo. Así ha ocurrido, por ejemplo, con el grupo de "Fantasma": en octubre pasado, la Policía colombiana logró capturar a varios narcotraficantes en todo el país, quienes reunían cargamentos para hacer envíos de cantidades importantes al capo guatemalteco. En esa operación fue capturado alias "Eco", socio de un grupo importante que opera en el departamento de Tumaco, en el Pacífico colombiano.

La cantidad decomisada en El Salvador también dice algo. No es una cantidad elevada si se la compara con incautaciones hechas en Costa Rica u Honduras o, para el caso salvadoreño, si se la relaciona con los últimos decomisos marítimos; sin embargo, para lo que las autoridades suelen decomisar en las rutas terrestres de El Salvador, se trata de un alijo importante. Esto último puede significar, de acuerdo a las fuentes consultadas en la PNC, que el corredor terrestre, sobre todo el de la carretera Panamericana, esté hoy más activo.

La conexión entre el Cartel de Texis y la organización de Fantasma también podría implicar que los transportistas salvadoreños nunca han dejado de ser intermediarios en el tráfico entre los proveedores colombianos y los grupos más grandes que en Guatemala controlan las rutas de salida hacia México.

De cualquier forma, parece claro que los 160 kilogramos de El Poliedro han vuelto a poner al Cartel de Texis en un lugar privilegiado del mapa centroamericano del narcotráfico.