Mapa de la diáspora del narcotráfico colombiano

Desde las selvas de Brasil hasta los elegantes bulevares de Madrid, algunos de los narcotraficantes más reconocidos de la historia reciente de Colombia han sido capturados en el extranjero, lo que indica que los grupos criminales del país están extendiendo sus tentáculos por toda Latinoamérica y por Europa.

Hay una larga historia de grupos de narcotraficantes colombianos que operan en el extranjero. De hecho, la captura de narcotraficantes colombianos en el extranjero es casi tan antigua como el tráfico de drogas internacional a gran escala. En 1991, fueron arrestados 9.714 colombianos fuera de su país de origen por cargos de narcotráfico, es decir, un promedio de 27 detenciones por día.

El hampa colombiana ha cambiado significativamente desde la década de los noventa, cuando los grandes carteles de la droga todavía dominaban el negocio. Desde entonces, los grupos colombianos han cedido su primer puesto en la jerarquía del crimen organizado latinoamericano a sus contrapartes mexicanos. Como resultado, la atención de las autoridades estadounidenses y de otros interesados ya no se centra en Colombia y se ha desplazado hacia México.

Sin embargo, no se debe subestimar el papel de Colombia en el comercio internacional de drogas. Si bien la nueva generación de grupos criminales no posee la misma capacidad que sus predecesores, continúan expandiendo sus redes en varias partes de Latinoamérica y Europa. En los últimos cinco años, algunas de las figuras más importantes del hampa colombiana han sido capturadas por fuera del país. (Ver mapa abajo).

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Dos recientes arrestos ilustran hasta qué punto un grupo en particular, Los Urabeños, ha exportado su modelo de franquicia criminal al extranjero. A principios de junio, la Policía Nacional de Colombia detuvo a Wilmar Yuriano Valencia Estrada, alias “El Especialista”, quien supuestamente era el contacto de Los Urabeños en Argentina. Las autoridades de la ciudad de Cali, al suroeste de país, arrestaron además a “Duque”, quien presuntamente era el jefe de Los Urabeños en España, y estaba encargado de expandir la presencia de la organización en todo el continente.

A continuación, InSight Crime presenta un breve resumen del papel que el crimen organizado colombiano ha desempeñado en cuatro países, así como algunos de los actores criminales más destacados que han sido capturados en esos países.

Argentina

Al menos durante la última década, varios importantes narcotraficantes colombianos han utilizado a Argentina como refugio para escapar de la intensa presión de los organismos de seguridad en su país. En 2010, los jefes de Los Urabeños al parecer enviaron a Argentina a uno de sus principales operadores, Henry de Jesús López, alias “Mi Sangre”, para protegerlo de las fuerzas de seguridad colombianas. Mi Sangre, que tenía una larga carrera criminal que se remonta a los días en que trabajaba para la Oficina de Envigado en Medellín, fue finalmente capturado en Buenos Aires en octubre de 2012.

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Argentina es de interés para los capos colombianos no sólo porque el país les sirve como un escondite conveniente. Los narcotraficantes han aprovechado el crecimiento en el consumo interno de drogas en Argentina para vender su producto localmente y así poder financiar los cargamentos de cocaína dirigidos a los mercados europeos más lucrativos. Los narcotraficantes también han blanqueado grandes sumas de dinero ilícito en Argentina, país que durante mucho tiempo ha luchado por mantener el dinero de la droga fuera de su sistema financiero.

Curiosamente, los capos de la droga han utilizado a Argentina como un punto de encuentro. En 2011, dos de los principales narcotraficantes de Colombia en ese momento, Maximiliano Bonilla Orozco, alias “Valenciano”, y Erick Vargas Cárdenas, alias “Sebastián”, al parecer se reunieron en la ciudad de Rosario para negociar una tregua. Valenciano y Sebastián eran líderes de facciones rivales de la Oficina que luchaban por el control del hampa de Medellín.

Venezuela

Dado que tiene una larga frontera con Colombia, en la cual hay pocas regulaciones, Venezuela ha servido como un punto clave de transbordo y almacenamiento de drogas para algunas de las organizaciones narcotraficantes más importantes de Colombia. Se cree que Daniel “El Loco” Barrera, a quien se le considera como el nuevo Pablo Escobar colombiano, dirigió su vasto imperio criminal en el occidente de Venezuela durante varios años antes de su captura en septiembre de 2012 en la ciudad de San Cristóbal. Pocos meses antes, el fundador de la organización criminal Los Rastrojos, Diego Pérez Henao, alias “Diego Rastrojo”, fue arrestado en una finca en el estado de Barinas, al occidente del país.

La corrupción en las fuerzas de seguridad venezolanas es muy conveniente para los grupos colombianos. En 2008, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó a un alto funcionario del ejército venezolano —quien más tarde sería ministro de Defensa— de ayudarle al grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a traficar cocaína a Venezuela. Recientemente, las autoridades estadounidenses señalaron que un exdirector de la inteligencia militar de Venezuela estaba en la nómina de un importante narcotraficante colombiano.

Panamá

En décadas anteriores, los grupos criminales colombianos utilizaron a Panamá como su banco no oficial, dado que la laxa normatividad bancaria del país y algunos funcionarios corruptos facilitaban la afluencia de grandes cantidades de dinero ilícito. El país estaba tan plagado de corrupción, que en 1988 el entonces senador estadounidense John Kerry describió a Panamá como una “narco-cleptocracia”.

Aunque Panamá ha controlado la narco corrupción, el país sigue siendo una escala estratégica para los cargamentos de droga colombianos que van hacia el norte. El Frente 57 de las FARC tiene presencia en ambos lados de la frontera entre Colombia y Panamá y utiliza la enorme área de bosque conocida como el Darién como base para sus operaciones de narcotráfico.

Los grupos neoparamilitares de Colombia también desarrollan importantes operativos en Panamá. En abril de este año, las autoridades panameñas capturaron a Alejandro Quintero Otálvaro, alias “El Paisa”, un cabecilla de Los Urabeños que era uno de los hombres más buscados de Colombia.

España

Se cree que el crimen organizado colombiano domina el comercio de cocaína en España. Durante una investigación de campo de InSight Crime hace dos años, la policía española dijo que había entre 12 y 20 “oficinas de cobro” colombianas, las cuales actúan como árbitros no oficiales del mundo criminal. El cabecilla de una de las oficinas de cobro de Los Urabeños y varios de sus hombres de confianza fueron capturados en mayo de 2014 durante redadas simultáneas en Madrid, Toledo y Barcelona.

Otros grupos criminales como Los Rastrojos también han enviado sicarios al otro lado del Atlántico para que ejecuten sus órdenes; en julio de 2014, las autoridades españolas arrestaron a un emisario de la Oficina de Envigado.

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España sirve como una plataforma natural para los grupos colombianos que buscan traficar cocaína a otras partes de Europa, dado que allí existe una considerable población colombiana y no tienen barreras de idioma.

En el futuro, la influencia del hampa colombiana en España y en Europa en general podría aumentar. Desde diciembre de 2015, los colombianos están exentos de la visa Schengen, lo cual les puede permitir a los grupos criminales —y al producto que ellos trafican— moverse más libremente por el Viejo Continente.