Militares colombianos arrancando plantas de coca

El ministro de Defensa de Colombia presentó nuevas cifras sobre la erradicación de coca en vísperas de una reunión entre el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y su homólogo estadounidense Donald Trump. Un indicio de que el gobierno suramericano está acatando los lineamientos políticos de Estados Unidos a costa de la confianza de sectores importantes de la población.

El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo que Colombia ha erradicado 15.000 hectáreas de cultivos de coca este año, informó El Tiempo. Esta cifra es cercana a la cantidad total erradicada en 2016, que fue de alrededor de 17.600 hectáreas.

Desde que se detuvo la fumigación aérea en el 2015, Colombia ha recurrido únicamente a la erradicación manual de los cultivos de coca. Las fuerzas de seguridad son enviadas a rociar herbicidas manualmente o arrancar plantas una por una.

Anteriormente, Colombia había erradicado cantidades mucho mayores de coca combinando métodos manuales y aéreos. La erradicación alcanzó su punto máximo en 2008, cuando se destruyeron casi 230.000 hectáreas. (Vea la gráfica de InSight Crime abajo).

 

Pero el hecho de que las autoridades colombianas hayan erradicado en menos de cinco meses de este año casi tanta coca como la que se destruyó durante todo el 2016 muestra la intención del gobierno de hacer mayor énfasis en la erradicación, después de una disminución significativa de dicha práctica en los últimos años.

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Este cambio se hizo visible este año, cuando las autoridades anunciaron que intentarán erradicar 100.000 hectáreas de cultivos de coca —la mitad mediante erradicación forzosa y la otra mitad a través de los programas de sustitución de cultivos que hacen parte del acuerdo de paz que se firmó el año pasado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)—.

El anuncio de las nuevas cifras de erradicación se produce en un momento en que el presidente Juan Manuel Santos planea encontrarse con el presidente Donald Trump en Washington el 18 de mayo. Según un comunicado de la Casa Blanca, los dos jefes de Estado discutirán, entre otros temas, la implementación del acuerdo de paz y las estrategias de lucha contra las drogas.

Con respecto a dicho encuentro, Villegas resaltó el hecho de que el Congreso de Estados Unidos aprobó recientemente un paquete de ayuda de US$450 millones, conocido como "Paz Colombia", destinado a apoyar el acuerdo de paz del país con las FARC. Esto contrasta con la propuesta de Trump de recortar la ayuda exterior de Estados Unidos en Latinoamérica y en todo el mundo.

Análisis de InSight Crime

Dados los indicios de que Colombia está cultivando más coca y produciendo más cocaína que nunca, el país ha experimentado una enorme presión internacional para abordar el problema, especialmente por parte de su principal aliado internacional, Estados Unidos.

Según algunos informes, poco antes de la toma de posesión de Trump como presidente el pasado mes de enero, el vicepresidente, Joe Biden, le advirtió a Santos que debía continuar haciendo énfasis en las operaciones de lucha contra las drogas, de manera que la entrante administración Trump no tuviera una "excusa" para recortar la ayuda al país suramericano. Recientemente, importantes figuras del Congreso, como el senador Marco Rubio, también han instado a Colombia a redoblar los esfuerzos en la lucha contra las drogas.

"Como miembro de la comisión del Senado encargada de asignar la asistencia extranjera, creo que Estados Unidos debe seguir apoyando los esfuerzos de Colombia para combatir el terrorismo y las drogas, y ayudar a la seguridad y la estabilidad del país", escribió Rubio en una columna de opinión en el Miami Herald. "En particular, debemos animar a los funcionarios antinarcóticos de Colombia para que reanuden las operaciones de erradicación aérea para combatir la producción de coca y detener la ola de tráfico de cocaína".

Dado este contexto, el anuncio de Villegas parece ser una señal del compromiso de Colombia con la erradicación, en vísperas del encuentro presidencial.

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Pero incluso si esta señal lo que busca es asegurar la financiación de Estados Unidos, ésta podría tener un costo. Como InSight Crime lo ha explicado, la prioridad que el gobierno colombiano le ha dado a la tarea de alcanzar las metas de erradicación ha hecho que las fuerzas de seguridad sientan una gran presión por destruir tanta coca como sea posible. Junto con la falta de implementación de los programas de sustitución de cultivos incluidos en el acuerdo de paz, esta fuerte campaña de erradicación está generando más tensiones y episodios de violencia entre los cocaleros y el Estado. Según Verdad Abierta, incluso los agricultores que han firmado y acatado los programas de sustitución han visto cómo sus cultivos son destruidos a la fuerza.

Es probable que incluso los más grandes esfuerzos de erradicación no sean suficientes para detener el cultivo de la coca. Las áreas donde se cultiva coca son demasiado extensas y remotas, y los sembrados de coca, que pueden producir tres cosechas al año, siguen siendo la opción económica más viable para un gran número de campesinos colombianos pobres. De hecho, es poco probable que el gobierno colombiano alcance su meta de erradicación de 100.000 hectáreas de coca este año. Si se mantiene la tasa de erradicación actual, lo mejor que Colombia puede esperar es la destrucción de 40.000 hectáreas hacia el fin del año.

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El apoyo de Estados Unidos —tanto político como financiero— será importante para la implementación del acuerdo de paz con las FARC. Por lo tanto, es comprensible que el gobierno colombiano quiera mostrar avances en cuanto a las medidas que los funcionarios estadounidenses están vigilando de cerca. Sin embargo, los funcionarios colombianos deben ser cautos al hacer énfasis en las nuevas cifras de erradicación, no sea que esto contribuya a erosionar la confianza de los cocaleros, quienes jugarán un papel clave en la estrategia de reducción de cultivos de coca que se adopte.