Perú ha intensificado sus esfuerzos de erradicación de coca

Según un reciente informe de las Naciones Unidas, Colombia superó a Perú en el cultivo de coca, y puede haber recuperado su título como el mayor productor mundial de cocaína.

La alternancia de Colombia y Perú como los mayores surtidores mundiales de coca se debe a grandes contrastes en cuanto al cultivo. Con unas 42.900 hectáreas de coca cultivadas en el año 2014, Perú registró una disminución del 14 por ciento respecto al año anterior, según un reciente informe (pdf) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). Por otro lado, la ONUDD calculó recientemente que el cultivo de coca en Colombia alcanzó las 69.000 hectáreas el año pasado —un aumento del 44 por ciento con respecto a 2013—.

El cultivo de coca en Perú ha venido disminuyendo desde 2011, cuando alcanzó un pico de 62.500 hectáreas. Ese año, el gobierno estadounidense declaró que Perú era el mayor productor de cocaína del mundo, lo cual fue confirmado por la ONUDD en 2013.

La reducción en los cultivos de coca ha coincidido con la intensificación de los programas de erradicación por parte de las autoridades peruanas con apoyo de Estados Unidos. En diciembre pasado, funcionarios del gobierno dijeron que habían destruido más de 31.000 hectáreas de coca en Perú durante 2014, el segundo año consecutivo con niveles récord de erradicación.

Sin embargo, debido a riesgos de seguridad, Perú no erradica los cultivos de coca en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Este triple valle es la zona de cultivo de coca más grande de Perú y bastión del grupo guerrillero izquierdista Sendero Luminoso. El cultivo en el VRAEM permaneció relativamente estable en 2014 y representó el 44 por ciento de toda la coca cultivada en el país (vea la tabla del ONUDD abajo).

Las regiones de Aguaytía y Huallaga Alto presentaron la mayor disminución en el cultivo de coca el año pasado: ambas registraron una disminución del 60 por ciento con respecto a los niveles de 2013. La región de Kcosñipata en Perú oriental experimentó la mayor expansión de los cultivos de coca, lo cual, según la ONUDD, se debe a la creciente demanda de pasta de cocaína que se trafica por la frontera con Bolivia para más tarde ser llevada a Brasil.

PeruCocaDAnálisis de InSight Crime

El informe de la ONUDD no ofrece cálculos sobre la producción potencial de cocaína en Perú, pero los datos sugieren que Colombia puede volver a ser el mayor productor de drogas ilícitas a nivel mundial. Esto es dudoso, a pesar de que Colombia superó a Perú en el cultivo, ya que con la coca peruana se puede producir más cocaína que con los cultivos colombianos, que son más jóvenes y tienen menor contenido de alcaloide.

Sin embargo, los cultivos de coca colombianos actualmente exceden en número a los de Perú por un margen significativo —más del 30 por ciento, según cifras de la ONUDD—. Es más, es muy probable que la ONUDD esté subestimando la cantidad de coca cultivada en Colombia. Debido a años de fumigación aérea, los campesinos colombianos combinan coca con otros cultivos y tienen sembrados más pequeños, lo que hace difícil que el sistema de imágenes satelitales de la ONUDD detecte algunas áreas de cultivo. Además, los cultivos de coca colombianos se pueden cosechar hasta seis veces al año, lo que duplica el número promedio de producción en Perú.

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Las variables tendencias en la erradicación es uno de los principales factores que ha permitido que Colombia supere a Perú en el cultivo de coca. Mientras que la erradicación ha alcanzado niveles récord en Perú, el número de cultivos de coca destruidos en Colombia ha estado bajando constantemente desde finales de la década pasada. La reciente decisión del gobierno colombiano de poner fin a las fumigaciones aéreas puede exacerbar esta tendencia, dado que el 70 por ciento de los cultivos de coca se siembran en zonas controladas por el grupo guerrillero izquierdista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Por razones de seguridad, la erradicación manual de coca es extremadamente difícil en territorios de las FARC, las cuales tienden a mantener altos niveles de cultivo de coca, ya que esto les ofrece ventajas en las actuales negociaciones de paz con el gobierno.

Estas tendencias sugieren que el cultivo de coca —y por tanto la producción de cocaína— continuará aumentando en Colombia durante el año 2015. Fuentes primarias le han dicho a InSight Crime que los cultivos van al mismo ritmo del año pasado o que incluso se están acelerando, y que menor erradicación significa más cultivos maduros y mayor producción de cocaína.

Los impresionantes resultados de la erradicación en Perú están vinculados al éxito del gobierno en la lucha contra Sendero Luminoso, grupo que regula y protege el mercado de la coca. Tras el arresto del líder guerrillero Florindo Eleuterio Flores Hala, alias "Artemio", en febrero de 2012, los erradicadores pudieron penetrar en su fortaleza en el valle del Monzón, ubicado en la región del Alto Huallaga. Esto condujo a una reducción de casi diez veces en los cultivos de coca en la región entre 2012 (9.509 hectáreas) y 2014 (1.555 hectáreas).

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Sin embargo, las autoridades todavía deben ingresar al VRAEM, último bastión de Sendero Luminoso y al mismo tiempo la región cocalera más prolífica del país. Perú abandonó su programa de erradicación en el VRAEM en junio pasado, debido a los riesgos de seguridad generados por Sendero Luminoso, y la estrategia alternativa del gobierno, un plan de sustitución de cultivos, hasta ahora no ha arrojado resultados. Si las autoridades pretenden reducir el cultivo de coca en el VRAEM como lo hicieron en el Alto Huallaga, seguramente tendrán que acabar con el control de Sendero Luminoso en la región.

El éxito o el fracaso de Perú en su intento por recuperar el control del VRAEM será decisivo en la actual lucha del gobierno contra el narcotráfico internacional y la narcocorrupción. Unas 200 toneladas de cocaína se producen cada año en la remota región selvática, muchas de los cuales suministran el puente aéreo de cocaína que conecta a Perú con Brasil a través de Bolivia. Este hecho provocó recientemente que un prominente político dijera que Perú corre el riesgo de convertirse en un narcoestado.