Incautación de Droga

Una encuesta hecha en seis capitales de América Latina muestra que ciudadanos de la region sienten la expansion del narcotráfico en sus países, una percepción que se ve respaldada con los hechos que viven los latinoamericanos día a dia. 

La percepción de los capitalinos en Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador y México es generalizada: el narcotráfico parece haber aumentado en los últimos cinco años, según el reporte Drogas y Opinión Pública de Asuntos del Sur, un centro de investigación que cubre a toda América Latina.

En La Paz, el 88 por ciento dicen sentir que el narcotráfico va en aumento y es que cada vez más están saliendo a la luz organizaciones narcotraficantes que tienen nexos con grupos brasileros del crimen organizado. La semana pasada fue capturado Marco Antonio Roca Ali, presunto gran capo que ya venía siendo buscado por las autoridades de ese país.

Y al seguirle el rastro a estas organizaciones, saltan a la luz los lazos entre todas las de la región. Las organizaciones criminales de Brasil, Argentina y Chile se abastecen con el producto enviado desde las naciones andinas productoras, especialmente la droga que sale de la region del Valle del Río Apurímac y Ene (VRAE) en el Perú y Pando en Bolivia. En Paraguay fue desmantelada hace poco una red de narcotraficantes con vínculos con Roca Alí en Bolivia y la mafia brasilera.

En Cuidad de México el hecho de que el 82 por ciento perciben un aumento del narcotráfico se explica porque los últimos seis años de guerra entre el estado mexicano y los carteles de la droga que operan en ese país ha sido pan de cada día. Las fosas comunes, las incautaciones y los diferentes narcotraficantes capturados y dados de baja en operaciones han sido un recordatorio constante del narcotráfico en ese país y estos elementos combinados al escalamiento de la violencia inevitablemente obligan a que la percepción sea que el narcotráfico ha aumentado. 

Para Argentina existe evidencia de el aumento percibido por el 74 por ciento de los bonaerenses en hechos como la existencia de una "superautopista de la cocaína" que se extiende por gran parte del territorio, viniendo desde Perú y Bolivia. Incluso se están investigando elementos de la policía que parecen estar involucrados en este tráfico de drogas regional.

Para El Salvador, un importante puerto de paso para los cargamentos de cocaína provenientes de Colombia, la explicación de que el 76 por ciento de los capitalinos sientan una mayor presencia del narcotráfico yace en el creciente rol de las pandillas en ese negocio y en las otras actividades del crimen organizado que ha dado pié a que aumentara la violencia y a que la percepción ciudadana cambiara.

Colombia, por su parte, tiene la característica de que lleva más de 30 años luchando en contra de organizaciones criminales. Desde la poca de los grandes carteles de la droga que controlaron hasta el 90 por ciento de la producción de cocaína este país ya cuenta con décadas de experiencia en materia de narcotráfico y los medios nacionales e internacionales han cubierto exhausitvamente su desarrollo y evolución. Esto explica que solo el 42 por ciento de los colombianos sientan que el narcotráfico en este país se haya expandido en los últimos cinco años.

Y, al menos en algunos países, con la percepción del aumento del narcotráfico viene una mayor disponibilidad de las drogas, segun los encuestados. En La Paz, por ejemplo, el 84 por ciento dicen que la disponibilidad de la coicaína ha aumentado, al igual que 63 por ciento en Buenos Aires y el 62 por ciento en Bogotá. En San Salvador se siente en menor grado con el 49 por ciento.

En la capital argentina, 20 por ciento de los encuestados afirmaron ser consumidores de cocaína y 71 marihuana, en Santiago de Chile estas cifras son de 23 y 66 por ciento respectivamente; y 21 y 58 por ciento para el caso de la capital mexicana. Bogotá, La Paz y San Salvador mantienen bajos niveles de consumo, 8, 2 y 5 por ciento respectivamente para la cocaína y 27, 18 y 16 por ciento en el caso de la marihuana, a pesar de que son capitales de países que constituyen principales corredores de paso para los cargamentos que van hacia los principales mercados en Norteamérica y Europa.