Luis Fernando Carrera, Canciller de Guatemala

En una entrevista con El Espectador, el Canciller Luis Fernando Carrera explicó el plan de Guatemala para facilitar un “diálogo histórico” para nuevas estrategias en la lucha contra el tráfico de drogas; en el marco de la reunión de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos en julio entrante.

Guatemala, uno de los países que está padeciendo de las peores tasas de homicidio del mundo por el narcotráfico, se quiere jugar sus cartas para mover la discusión sobre alternativas en la lucha contra las drogas que arrancó en Cartagena, durante la Cumbre de las Américas, auspiciada por el presidente Juan Manuel Santos. En julio Guatemala será anfitrión de la Asamblea General de la OEA, donde acuden los cancilleres del todo el continente, y allá espera lograr un “dialogo histórico” que le de un giro a los enfoques con los cuales se combaten las drogas. El Canciller Luis Fernando Carrera, un académico de Oxford, estuvo en Washington, presentando ante la OEA una agenda de temas específicos a discutir, que desde ya, plantea una discusión de temas espinosos para países como Estados Unidos; como la legalización de algunos cultivos y la despenalización del consumo. Carrera habló con El Espectador de su propuesta, y de qué espera lograr en la cumbre de la OEA.

Qué fue lo que vino a presentar de la OEA?

Vamos a tener la asamblea general de la OEA del 6 al 8 de julio en Antigua, Guatemala, y como es costumbre el anfitrión presenta el tema principal en el consejo permanente de la OEA que decide si está de acuerdo o no. Nosotros ya habíamos adelantado desde la cumbre de la CELAC al secretario general que nos interesaba que se discutiera como tema principal el de “estrategias alternativas de combate a las drogas”, y vinimos a presentar ese tema con varios subtemas para precisar más de qué estábamos hablando. Y eso fue lo que hicimos en la sesión del consejo permanente y ellos muy amablemente los plantearan.

¿Cuáles son los subtemas?

Fortalecimiento del sistema de salud pública para la prevención y el de la adicción. Reducción de violencia homicida y delitos conexos al narcotráfico… Promoción del desarrollo económico local y legalización de los cultivos. Reducción al tráfico de armas y al lavado de activos. Y un quinto tema, despenalización del consumo o de ciertos aspectos del consumo para reducir la población carcelaria.

Llama la atención que no está plantado explícitamente la reducción del tráfico.

Pues se suponen que con este enfoque reducimos el consumo y canalizamos parte de la producción hacia la economía legal, y a través de eso logramos menos tráfico. Y el tema importante es reducir el daño que hace el tráfico en términos de violencia.

Es un tema de cómo se combinan las estrategias. Tradicionalmente se dice que lo que hay que hacer es “law enforcement”, aplicación de la ley, y eso es lo que se llamaba la guerra contra las drogas. Que es un enfoque punitivo del tráfico, de la producción, y en general un respuesta violenta del estado a los carteles. Esto lo que ha hecho en América Latina es aumentar la violencia, y por eso somos un continente con tanta violencia con tantos homicidios. Lo que estamos tratando de buscar es un enfoque diferente, más humano, más preventivo, más de tratamiento de reducción de la violencia; y por este camino logremos reducir el consumo y la producción. Pero sobre todo reducir el daño humano que está produciendo el narcotráfico que se traduce a una enorme violencia.

Una política efectiva contra las drogas como ustedes la imaginan, podría implicar que el tráfico se mantiene igual pero se reduce la violencia.

Sí, la violencia y el daño a la salud humana que provocan las drogas. Tener un enfoque más de salud pública y prevención de violencia, que de promoción a la violencia para reducir el tráfico. En este momento las estrategias están muy centradas a combatir el tráfico directo a través de fuerzas de seguridad y persecución criminal. Eso no significa abandonar la lucha contra las redes criminales. Porque los estados debemos luchar por tener el control de nuestro territorio. Eso es una cosa irrenunciable para cualquier estado. Pero, lo queremos hacer en un contexto donde haya menos muertes y más prevención para los adictos.

Todo esto está planteado en el marco de una discusión. La iniciativa ha sido tomada por un grupo de países, como Colombia, Guatemala y México, que han plantado que la estrategia es un fracaso. Pero, Estados Unidos mantiene que es un éxito... ¿Cómo ir más allá de la discusión?

En Estados Unidos también existen varias narrativas, desde el gobierno mismo. El año pasado estuvo en Guatemala Gil Kerlikowske, el zar antidrogas de la Casa Blanca. Él tiene un enfoque muy parecido al que te acabo de mencionar. De hecho cuando le presentamos estas propuestas al embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, dijo que habría que darle más visibilidad a Kerlikowske pues sus enfoque son parecidos.

Pero el énfasis en la práctica, en América Latina, ha sido de guerra contra el tráfico y producción de drogas…

Efectivamente ese ha sido el énfasis. Pero, no ha sido esa toda la narrativa. Y es importante resaltarlo porque hay sectores dentro de la administración de Obama que dicen que hay que tener una discusión de revisión de estrategias. No para abandonar la lucha frontal, cosa que nosotros podemos respaldar, no nos interesa que los criminales sean los dueños de los países. Pero, sí para enfatizar cosas que no se han enfatizado. Se necesita una combinación de estrategias diferentes…

Pero, en la aplicación real de las políticas, como hay recursos limitados, cuando se pone más énfasis en un lado, eso le resta a otro. Ustedes proponen quitarle énfasis a la interdicción y producción, y moverlo hacia la violencia. Es decir, quitar policías y militares de la tarea de interdicción y ponerlos a buscar asesinos.

Ese es un ejemplo. Pero te lo puedo poner en otro ejemplo. Ese esfuerzo fiscal para impedir que lleguen drogas a Estados Unidos le quita recursos al estado para atender el grave problema de la desnutrición infantil. Le quita recursos a la educación de los guatemaltecos. Le quita recursos a los programas de incentivos productivos. Al sistema de salud pública.

El tema es que esa estrategia de evitar que no lleguen drogas a Estados Unidos te quita recursos. Hoy me preguntaba un funcionario norteamericano si necesitábamos mayores ayudas para interdicción de drogas. Yo le dije que sería muy bienvenida porque francamente nos duele quitarle recursos a otras áreas del estado. Y francamente nosotros no tenemos por qué estar quitando recursos que podíamos emplear para reducir la desnutrición en Guatemala para que finalmente no llegue un cargamento de droga a Estados Unidos. Que llega porque hay un consumo y una demanda, no porque nosotros estemos estimulando el tráfico y la producción.

¿Es decir que ustedes quisieran dejar pasar la droga y ocuparse de otros asuntos?

Más que dejar pasar la droga, si vamos a controlar el paso de droga, que sea menos droga porque hay menos consumo y por otro lado, que ese control que estamos haciendo tengamos una compensación para hacerlo. Porque estamos gastando recursos en un problema que no es de Guatemala. Es para resolver un problema que es multilateral, porque estamos geográficamente localizados en medio de países que son productores masivos y países que son consumidores masivos. Y la idea de que todos somos productores y consumidores; por favor, eso no lo resiste ninguna estadística. Hay países más productores y países más consumidores, y nosotros no somos ni lo uno ni lo otro.

Usted dice que el diálogo de la Asamblea General de la OEA en Antigua va a ser histórico. ¿Por qué?

Porque vamos a poder discutir este tipo de estrategias a nivel de gobiernos. Todos los temas han sido discutidos a nivel de ONG. Los gobiernos no. Vamos a sentar las bases para un nuevo diálogo y nuevas alternativas para el combate a las drogas. No vamos a abandonar el combate a las drogas, sino entender cómo combatirlas mejor. Estos cinco temas no se han discutido nunca, ni en Cartagena. Estados Unidos por primera vez se sienta a discutir alternativas, sobre el entendido de que hay nuevas alternativas.

Al final de la reunión, la idea es darle un mandato a la OEA para que el Secretario General lidere un diálogo de alto nivel para revisar el combate a las drogas y un balance diferente. Si hacemos eso y lo hacemos bien, va a ser histórico. Si en el hemisferio occidental encontramos una forma diferente de combatir las drogas le damos una lección al mundo.

Luego de reunirse con el Departamento de Estado y la Casa Blanca, ¿Cuál es su sensación de cómo Estados Unidos ve esta discusión?

Lo que más les preocupa es que en Antigua se vuelva a un circo de clamores y quejas antiamericanos. Y nosotros estamos de acuerdo en que un mayor antiamericanismo no nos va a llevar a soluciones. Nosotros estamos de acuerdo, y nos hemos comprometido a que el clima político va a ser de altura. Y nosotros vamos a jugar el papel como presidencia de la Asamblea para dárselo.

¿Tocaron el tema de la legalización de la marihuana en Estados Unidos?

No, no lo tocamos. Todavía entendemos que es un tema interno de ellos. La discusión sobre drogas está planteada como un tema multilateral. En nuestra relación bilateral hemos dicho que cumpliremos todos los acuerdos pactados. En principio el debate es un debate con todos los países del hemisferio.

¿Hay preocupación en Guatemala por convertirse en un país productor?

El tema está, con laboratorios de drogas sintéticas, y cultivos de amapola. Pero así tu cultives en el norte de Guatemala no te da para proveer de drogas a los mercados masivos.

Si se mantiene el rumbo, si no se aceptan las alternativas, si esta discusión no va a ningún lado, ¿Qué haría Guatemala?

Si no avanzara mucho el dialogo internacional, nosotros tenemos responsabilidades con nuestra población de reducir la violencia, fortalecer el enfoque de prevención y salud pública, y destinar recursos para enfocarnos en prioridades. Y no vamos a enfocar todos los recursos, pero vamos a asumirlos en el marco de nuestras posibilidades fiscales. Al final caes en un tema fiscal, y lo entiendo como un problema fiscal. Habría que recurrir a un unilateralismo, que se enfoque en la violencia, en la prevención.

*Pacheco es un columnista de El Espectador. Otra versión de esta entrevista apareció en El Espectador el 5 de Marzo de 2013.