Un club nocturno en una prisión venezolana

Funcionarios corruptos y un clima de anarquía han convertido varias cárceles de Latinoamérica en el lugar de fiestas salvajes, algunas de ellas con penas severas para los internos que no participen en ellas -o para quienes no paguen el precio de la entrada. InSight Crime hace una cuenta regresiva de su ‘top cinco’.

5. Fiesta de Vallenato: Cárcel La Picota en Bogotá, Colombia

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La reciente publicación de videos que muestran a presos del pabellón de máxima seguridad en la cárcel La Picota, disfrutando de una fiesta con música en vivo y whisky, provocaron una protesta pública, en parte debido a que el supuesto organizador de la fiesta fue Emilio Tapia, un ex funcionario público que ha sido acusado de malversar millones de las arcas públicas de Bogotá. En los videos, Tapia y un ex combatiente paramilitar son vistos chateando en sus teléfonos BlackBerry y posando para las fotos junto a músicos con acordeón en mano, tocando música vallenata, un género típico de la costa caribeña de Colombia. Según la revista Semana, Tapia y sus amigos con frecuencia tienen estos eventos y organizan partidos de fútbol, haciendo apuestas de US$1.000 y US$3.000 sobre el equipo ganador.

Tras la publicación de los videos, El Tiempo publicó una foto de un comandante paramilitar encarcelado posando delante de 10 botellas de whisky en La Picota.

4. Fiesta Taurina: Cárcel San José El Alto en Querétaro, México

Bajo un exdirector, quien dirigió el centro penitenciario entre 2003 y 2009, la cárcel San José El Alto al parecer el lugar de muchas fiestas y eventos sociales como bodas y bautizos. Según los expresos, los reclusos se mezclan libremente con el personal penitenciario y funcionarios públicos en las reuniones sociales organizadas por el director de la prisión. Además de las drogas, el alcohol y las prostitutas, las fiestas de San José El Alto al parecer incluían actividades como corridas de toros y rodeos. Según un expreso, los reclusos que se negaban a participar en las festividades eran castigados con reclusión solitaria.

3. Fiesta Nuestra Señora de la Merced: Cárcel Nacional de Maracaibo en Venezuela

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Para celebrar la fiesta católica de Nuestra Señora de la Merced, la patrona de los presos, en 2012 los presos en la cárcel Nacional de Maracaibo al parecer organizaron una fiesta de tres días que contó con las actuaciones de varios grupos de música en vivo, efectos especiales, incluyendo una máquina de humo y fuegos artificiales, strippers, y la carne de cinco vacas y 15 cerdos. La comida al parecer estuvo acompañada por 40 cajas de whisky y 200 cajas de cerveza, además de drogas.

En el último día de la fiesta, al parecer algunos asistentes asesinaron a un recluso que intentó unirse a las festividades sin pagar el precio de la entrada. Los reclusos también compitieron para ver quién podía llevar a las "mejores" prostitutas al evento.

2. "El Yacht Club": Cárcel San Antonio en Isla Margarita, Venezuela

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En una iniciativa poco convencional para reducir la violencia en las cárceles, Venezuela abrió en 2013 una discoteca para los reclusos en la cárcel San Antonio. La fiesta de inauguración del Yacht Club incluyó strippers y DJs, y según los informes, los internos utilizaron teléfonos inteligentes para invitar a amigos y familiares a través de los medios de comunicación social.

En una revelación en 2011 sobre la cárcel San Antonio, el New York Times describió el centro penitenciario como "un antro de perversión inspirado en Hugh Hefner", con cuatro piscinas diferentes (vea la foto de New York Times arriba) y las visitantes femeninas retozando en bikinis. Según el periódico, los presos fumaban marihuana y crack de cocaína en un callejón entre las celdas y disfrutaban las barbacoas y las bebidas que se encontraban junto a la piscina.

Los prisioneros al parecer financiaron su estilo de vida hedonista a través de competencias de gallos –a las cuales acudieron residentes de la isla- y la venta de drogas. Según informes, todo esto sucedió bajo el liderazgo del narcotraficante convicto Teófilo Rodríguez, alias "El Conejo", quien alardeó un impresionante arsenal de armas de fuego que él guardaba en la prisión.

1. La "Celda de Oro" de Pablo Escobar: La Catedral en Envigado, Colombia

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Cuando Pablo Escobar se entregó al gobierno colombiano en 1991 con ocho de sus secuaces, fue confinado a una "prisión" de lujo con salas de juegos, un gimnasio, una cascada, y un campo de fútbol (vea video abajo). Según informes, Escobar continuó dirigiendo sus operaciones de tráfico de drogas desde la cárcel, ordenando asesinatos los cuales algunas veces se llevaron a cabo dentro de la prisión. Él también fue anfitrión de fiestas salvajes con alcohol, drogas y prostitutas que al parecer se tornaban en orgías. Según la leyenda, en una ocasión el ex capo de la droga incluso jugó fútbol en La Catedral con el cráneo de alguien que había matado, en lugar de un balón de fútbol.

Una vez fueron dados a conocer los excesos de la cárcel de Escobar en los medios de comunicación, La Catedral fue apodada "la celda de oro" y "la cárcel de máxima comodidad". Al enterarse de que iba a ser trasladado a otro centro, Escobar escapó de La Catedral y estuvo prófugo hasta su muerte en 1993.