Las sociedades ficticias han ayudado a grupos criminales latinoamericanos a lavar millones de dólares de dineros mal habidos

Un reciente informe muestra cómo los grupos criminales usan empresas fantasma para lavar ganancias ilícitas, y cómo un simple cambio en las leyes podría ayudarles a las autoridades a resolver el problema.

El informe (pdf), publicado el 1 de agosto por la organización de investigación y activismo Fair Share Education Fund, describe el proceso básico de lavado de dinero mediante empresas fantasma, y menciona varios casos en los cuales los grupos criminales latinoamericanos han utilizado estas compañías para evitar que las autoridades descubran los dineros sucios.

Como lo explica el informe, el lavado de dinero se lleva a cabo en tres etapas. En la primera etapa, conocida como “colocación”, las ganancias mal habidas pasan a ser convertidas de dinero en efectivo a una forma más fácil de transferir, como un depósito bancario electrónico, un cheque o una tarjeta prepagada de valor guardado.

Posteriormente, los lavadores de dinero les agregan “capas” a los fondos para hacer que su origen sea más difícil de rastrear. Esto implica a menudo pasar el dinero a través de varias compañías fantasma mediante numerosas operaciones. Una vez el dinero está lo suficientemente “limpio”, los lavadores pasan a la etapa de “integración”, en la cual los fondos pueden usarse para fines legales e ilegales. (Ver infografía de Fair Share a la derecha)

Las empresas fachada se pueden utilizar para fines legales. Pero como lo señala el informe de Fair Share, las empresas fantasma desempeñan un papel crucial en el proceso de lavado de dinero. En el informe se incluye el testimonio de un alguacil de un condado de Iowa, quien describe a estas compañías como “autos de evasión financiera —compañías establecidas para manipular dineros mal habidos sin que nadie quede obligado a rendir cuentas”.

El uso de compañías fantasma llamó la atención de los titulares este año, cuando los “Papeles de Panamá” dejaron en evidencia cómo una firma de abogados panameña ayudó a élites poderosas y a presuntos criminales a establecer corporaciones ficticias en paraísos fiscales como Panamá y las Islas Vírgenes británicas con el fin de ayudar a los clientes de la firma a ocultar sus fortunas.

Sin embargo, como los señala el informe de Fair Share, también existe un gran número de sociedades fantasma en Estados Unidos, donde ningún estado requiere que las personas que están estableciendo una compañía revelen quién es el “beneficiario” de la corporación —es decir, la “persona o personas que poseen, controlan y en última instancia se ‘benefician’ de la existencia de la empresa”—.

En una investigación publicada este año por el servicio de noticias McClatchy, algunos estados de Estados Unidos fueron comparados con las Islas Caimán —un conocido centro de lavado de dinero— y se señaló que una compañía de Nevada había sido utilizada para ocultar dineros malversados como parte del enorme esquema de corrupción de la petrolera estatal brasileña Petrobras.

Quizá Los Zetas sea el más claro ejemplo de una organización criminal latinoamericana que usa una empresa fantasma estadounidense para lavar dinero sucio, pues el grupo criminal les compró caballos de carrera a dichas empresas, un negocio que le permitió al grupo lavar millones de dólares provenientes de la droga.

En los últimos años, las organizaciones criminales mexicanas han blanqueado miles de millones de dólares a través del sistema financiero de Estados Unidos. En varios casos, los grupos narcotraficantes se han aprovechado de la laxitud de grandes instituciones financieras de Estados Unidos como HSBC y Wachovia, un banco adquirido por Wells Fargo en 2008. Ambas empresas pagaron grandes multas por su participación en el lavado de dinero. Recientemente, algunos bancos han comenzado a cerrar sucursales cerca de la frontera entre México y Estados Unidos para impedir que los criminales utilicen sus servicios.

Con base en estimaciones del gobierno de Estados Unidos, el informe de Fair Share señala que “es probable que el 98.5% de los ingresos derivados del narcotráfico” —más de US$60 mil millones al año— “permanezcan en manos de los traficantes” gracias a los esquemas de lavado de dinero.

Análisis de InSight Crime

La conclusión del informe de Fair Share es sencilla: “Se recomienda que los legisladores federales [de Estados Unidos] pongan fin al uso de las empresas fantasma, exigiendo que se recopile la información precisa sobre los beneficiarios de todas las empresas”. Según sostiene el informe, reunir la información de los beneficiarios y ponerla a disposición de las autoridades les ayudará a los investigadores a rastrear las ganancias ilícitas relacionadas con personas involucradas en actividades criminales.

En un artículo de opinión publicado el mes pasado en The Hill, Adam Szubin, secretario interino de la Unidad de Terrorismo e Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, argumentó a favor de esta reforma.

Szubin escribió: “Los criminales han aprendido que las empresas norteamericanas pueden obtener cuentas bancarias fácilmente, y por eso muchos se han establecido aquí. Como resultado, nuestros investigadores financieros se topan a menudo con empresas fantasma en Estados Unidos al rastrear los dineros —y allí puede ser donde termina la búsqueda—”.

Pero, según sostuvo Szubin, “No necesariamente debe ser así. El Congreso podría cerrar esta brecha legislativa aprobando una ley sencilla y corta que requeriría que cada vez que se conforme una empresa en Estados Unidos se identifique claramente el beneficiario de la compañía”.

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Dado que no existe una legislación que obligue a divulgar la información sobre los beneficiarios de todas las empresas, el Departamento del Tesoro ha establecido regulaciones temporales y específicas que requieren recopilar dicha información de las empresas en sectores propensos al lavado de dinero, como el mercado inmobiliario de alto valor.

Varios expertos han dicho que la facilidad con que los criminales pueden blanquear su dinero mediante sociedades fantasma estadounidenses afecta la credibilidad de los esfuerzos de Estados Unidos para que otros países mejoren sus prácticas contra el lavado de dinero.

En un testimonio ante el Congreso en 2009 (pdf), el entonces fiscal distrital del Condado de Nueva York Robert Morgenthau dijo: “En pocas palabras, en este sentido estamos atrasados con respecto a muchos otros países del mundo, y eso hace que nuestras declaraciones relativas a la transparencia y la evasión fiscal sean vacías e hipócritas”.