Dinero incautado por las autoridades mexicanas

Formular estrategias efectivas para combatir a las organizaciones criminales que se han establecido en México requiere entender los matices de sus estructuras económicas, dice el periodista mexicano Carlos Loret de Mola.

En un evento realizado el 23 de noviembre, organizado por la Sociedad y el Consejo de las Américas (AS/COA), Loret realizó una presentación titulada "La evolución de la economía de los carteles de la droga en México", en la cual defendió una estrategia económica para abordar el crimen organizado.

"Estoy plenamente convencido de que no hay [puede haber] guerra contra la droga; no hay [puede haber] imposición de la ley en términos de los carteles, si no se entiende en primer lugar... la economía de los carteles", afirmó.

Loret, columnista de El Universal, que también presenta un programa de televisión y uno de radio, comenzó a estudiar el comercio de la droga en México cuando era estudiante universitario a finales de los años noventa. Desde entonces, dice, varios factores se han combinado para crear "todo un mundo nuevo" para el crimen organizado en México.

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La derrota del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el ciclo de elecciones del 2000 en México afectó acuerdos de larga data entre los carteles y políticos corruptos, que se habían formado durante los 71 años del PRI en el poder. Adicionalmente, algunos grupos criminales que anteriormente se centraban principalmente en el narcotráfico comenzaron a diversificarse en actividades criminales más violentas, como el secuestro y la extorsión.

Además, sostiene Loret, debido al refuerzo de la seguridad fronteriza por Estados Unidos tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, "mucha droga se quedó en México", lo que propició el crecimiento del tráfico de drogas doméstico. Durante las dos últimas décadas, los grupos mexicanos del crimen también consolidaron sus relaciones con proveedores extranjeros de precursores químicos usados para la producción de drogas, lo que les ha permitido abastecer la creciente demanda de heroína y metanfetaminas a ambos lados de la frontera.

Esta dinámica variable del mercado, combinada con la implementación de una estrategia contra los capos, cuyo propósito era capturar a los principales líderes de los carteles, contribuyó a la actual fragmentación del mundo criminal en México, lo que, según Loret, allanó el terreno para el desarrollo de varios modelos de negocio distintos para las organizaciones criminales en México.

Uno es el modelo de "La Tuta", el líder de los Caballeros Templarios capturado recientemente, quien concentró los esfuerzos de su organización en el uso de la coerción para extraer ganancias de personas e industrias en áreas que el grupo controlaba.

El otro modelo es el de "El Chapo", líder del Cartel de Sinaloa. "Evita la confrontación con el gobierno" y se centra casi por completo en el narcotráfico, agregó Loret. "No participa en secuestro. No participa en extorsión".

"En el medio", añadió Loret, "puede encontrarse algo como Los Zetas" o el Cartel del Golfo. "No trabajan como El Chapo, en términos en que no interfieren con nadie. No trabajan como La Tuta, apoderándose de casi cualquier actividad de la economía local, sino que cobran impuestos", dice, cobrando cuotas de "protección" a los negocios locales y a otros criminales que buscan operar en las áreas bajo su control.

Análisis de InSight Crime

Para Loret, el lavado de dinero es "el tema central" en lo que respecta a la lucha contra los carteles. Y dice que los legisladores han tardado en reconocer esto, y en su lugar siguen dependiendo de una estrategia obsoleta de intentar capturar a los capos y desplegando grandes números de agentes de seguridad en áreas con altos índices de criminalidad. Tales políticas a menudo no logran tener el impacto a largo plazo en el crimen y la violencia, a la par que contribuyen a la migración y a la descentralización de las redes criminales, lo que por ende los hace más difíciles de desmontar.

Aunque en teoría pueda sonar sencillo, tratar el problema de los flujos financieros ilícitos ha demostrado ser difícil en la práctica. Los grupos criminales han adoptado métodos sofisticados para blanquear sus ganancias. Más aún, los bancos y otras entidades financieras tienen un incentivo para resistirse a obedecer o adoptar estándares estrictos contra el lavado de dinero.

"Podemos esperar, con excepción de unos pocos casos de honestidad sin precedentes, que los bancos encubran los orígenes del dinero sucio", afirmó Loret a InSight Crime. "Aumentar las sanciones para los bancos que incurran en estos tipos de actividades funcionaría si el gobierno fuera capaz de detectar los flujos ilegales de efectivo y a las instituciones que les permiten surgir, pero no es este el caso: los gobiernos no los detectan, así que, ¿a quién se sanciona?"

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Además de mejorar la capacidad de los organismos de orden público de tomar medidas drásticas sobre los flujos financieros ilícitos, sostiene Loret, los gobiernos deben concentrar sus esfuerzos en la investigación y comprensión de las economías criminales. "Para los campesinos pobres que trabajan para los carteles del narco es una opción, cuando la tienen, de supervivencia. No es cuestión de ambición", indicó. "Es porque el Estado no es capaz de proveer buenos empleos, buenas oportunidades y cierta clase de futuro que ellos se convierten en cultivadores para los carteles locales".

"Cuando se analiza la narcoeconomía, podemos concluir que el objetivo del gobierno no es erradicar por completo los carteles de la droga",  afirmó Loret. "La desaparición repentina de los carteles de la droga desataría una crisis económica brutal que ningún gobierno quiere en su territorio. Creo que los gobiernos sí están tratando de reducir las externalidades negativas de las actividades ilícitas: menos violencia (ejecuciones, extorsiones, secuestros, etc.) y menos drogas duras en oferta en el mercado interno".

En su presentación, Loret también afirmó que apoya la legalización de la droga. Señaló que la prohibición amplifica la rentabilidad de sustancias como la marihuana y la heroína, que son económicas y fáciles de producir, pero pueden venderse con grandes márgenes de ganancia cuando se trafican a mercados externos. "Creo que las estrategias implementadas hasta ahora han fallado. ¿Por qué entonces no intentar algo diferente?", sugirió.

Loret también destacó la necesidad de la cooperación internacional en la lucha contra el crimen organizado, citando específicamente a Estados Unidos como el país en mejor posición para ofrecer ayuda técnica y financiera. "Estas son organizaciones internacionales que pueden tener personas no sólo en todo el continente, sino también en Asia y Europa... Estas son multinacionales y trabajan como multinacionales", dijo. "Ningún país puede luchar contra esto solo".