El Chapo ha sido extraditado a Estados Unidos

El gobierno de México extraditó al legendario capo Joaquín "El Chapo" Guzmán a Estados Unidos, tan sólo unas horas antes de la posesión de Donald Trump —una medida que ha despertado el debate acerca de cuál es el mensaje que el gobierno mexicano está tratando de enviarle al presidente entrante—.

Las autoridades mexicanas anunciaron la extradición en un comunicado emitido en la tarde del 19 de enero, menos de 24 horas antes de que Trump se posesione como el presidente número 45 de Estados Unidos.

Esta decisión se presenta un día después de que un alto tribunal negara una audiencia para solicitar una medida cautelar que permitiría posponer la extradición por varios meses más. Guzmán y sus abogados habían presentado varias apelaciones en las que argumentaban que la extradición iba en contra de la Constitución mexicana.

Esta táctica le sirvió a Guzmán por cierto tiempo, e incluso le dio a su equipo suficiente tiempo para construir un túnel y permitirle escapar de una prisión de máxima seguridad en el año 2015 (por segunda vez en su carrera criminal), después de haber sido capturado en 2014. Su primera fuga ocurrió en 2001, cuando supuestamente salió por la puerta de la prisión en una carreta de lavandería.

Guzmán fue recapturado en enero de 2016 tras una enorme persecución, que involucró la utilización de información de una cámara de vigilancia del actor Sean Penn, quien, junto con la actriz mexicana Kate del Castillo, se había reunido con Guzmán en su escondite en la selva para realizar una entrevista para la revista Rolling Stone mientras se encontraba prófugo.

Análisis de InSight Crime

El momento en el que se produce esta extradición es curioso y ha provocado un ruidoso debate sobre el mensaje que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto pretende enviar al entrante presidente de Estados Unidos.

Para algunos, como el analista de seguridad Alejandro Hope, se trata de un claro desaire.

Peña Nieto y Trump tuvieron una sonada reunión en Ciudad de México en agosto de 2016, durante la campaña presidencial de Estados Unidos, después de la cual cada uno intentó hacer circular su propia versión: Trump dio un agresivo discurso antiinmigratorio en Arizona, en el que se refirió a la construcción de un muro en la frontera, que debería ser pagado por México. Peña Nieto, por su parte, escribió en Twitter: "De ninguna manera México pagará ese muro".

La extradición de Guzmán significó un dilema para  el presidente mexicano. Si hubiera esperado a hacerlo durante la administración de Trump, seguramente le habría proporcionado al presidente entrante una victoria política. Y para algunos analistas de México, como el periodista y escritor Ioan Grillo, la extradición fue exactamente eso: "México extradita al Chapo Guzmán a Estados Unidos", escribió. "Léase: tratando de demostrarle al gobierno de Trump que está cooperando con la seguridad".

Sin duda, Trump y el gabinete que trae consigo parecen estar dispuestos a aplicar un enfoque más agresivo en lo que se refiere a la guerra contra las drogas. Pero, en cierto modo, la extradición podría ser contraproducente para Peña Nieto. Se sabe que Guzmán utilizaba su información para atacar a sus enemigos. No está claro si hará lo mismo ahora que se encuentra en Estados Unidos. Pero si Trump busca apalancarse en sus contrapartes políticos mexicanos en sus negociaciones sobre quién pagará el muro, éste es definitivamente un buen punto de partida. Con cerca de 30 años en el negocio de la droga, El Chapo tiene más kompromat que todos los demás narcos extraditados.

Por supuesto, es posible que la decisión no haya sido política sino de oportunidad. La administración de Peña Nieto tenía que actuar rápidamente antes de que los abogados de Guzmán presentaran otra apelación. En este sentido, uno de los abogados de Guzmán le dijo a Aristegui Noticias que estaban sorprendidos por la rápida decisión.

La extradición de Guzmán no significa el final del Cartel de Sinaloa, y quizá no tendrá un impacto profundo en la dinámica criminal de México. Incluso se cree que desde antes de que fuera capturado por segunda vez, en el año 2014, su poder dentro del cartel ya estaba disminuyendo.

Sus sucesores han intentado mantener intacta la enorme organización criminal. Varios grupos de disidentes son controlados por los hijos de Guzmán y algunos de sus antiguos aliados, pero la facción más grande permanece bajo el firme control del antiguo camarada de Guzmán, Ismael "El Mayo" Zambada.

Guzmán ha sido acusado en siete distritos de la corte federal de Estados Unidos, pero será juzgado en Brooklyn, en el Distrito Este de Nueva York.