Funcionarios argentinos están preocupados por el tráfico de drogas

Funcionarios judiciales de Argentina prendieron las alarmas por la propagación del narcotráfico y el crimen organizado en el país, una de las pocas veces en las que las autoridades admiten el creciente papel del país en casi todos los aspectos del comercio de drogas.

En un reciente informe (pdf) de la Fiscalía General de Argentina, los fiscales federales y regionales expresaron su creciente preocupación por la proliferación de la actividad del narcotráfico en todo el país.

Mario Sabas Herrera, procurador general de la céntrica ciudad General Roca, declaró que “la República de Argentina vive con un negocio criminal que produce enormes ingresos: el tráfico de drogas”. Y advirtió: “Este fenómeno ha ido penetrando poco a poco nuestra sociedad [...] a una velocidad sorprende, hasta el punto que hoy controla la vida de los habitantes de los barrios”.

Pablo Di Loreto, un fiscal federal en la ciudad norteña de Posadas, señaló que “desde el año pasado, las incautaciones de numerosos cargamentos de base de coca o cocaína provenientes de Paraguay” han sido particularmente alarmantes. Esta preocupación se debe en parte a las rutas de contrabando utilizadas, que tradicionalmente se han usado para el tráfico de marihuana, no para la cocaína.

Loreto también señaló la presencia de “estructuras criminales mejor organizadas, que se dividen el trabajo y las tareas criminales”, de modo que hay diferentes grupos dedicados a la compra, el transporte, la preparación y la venta de drogas. Esto complica las investigaciones debido al número de grupos involucrados en cada paso de la cadena del tráfico de drogas, según señala el informe.

El fiscal federal Juan Carlos Tesoriero también llamó la atención sobre un “notable incremento” en el tráfico de cocaína en Posadas, que se ha traducido en “la multiplicación de puntos de venta de droga en las ciudades y pueblos del interior [de Argentina]”.

Asimismo, Eduardo Villalba, procurador general de la provincia de Salta, al noreste del país, señaló que el aumento de los crímenes relacionados con las drogas ha sido “notable” en comparación con años anteriores, y que las operaciones de microtráfico han aumentado rápidamente. Según el informe, Salta es un punto de entrada clave en Argentina para los cargamentos de cocaína procedentes de Bolivia.

Del mismo modo, Enrique Senestrari, un fiscal federal de Córdoba, se refirió a un aumento en el número de "cocinas de droga", y otro fiscal también observó que la producción de drogas "ha proliferado" en la provincia de Mendoza.

Análisis de InSight Crime

El reconocimiento del creciente problema de las drogas en Argentina por parte de las autoridades judiciales pone de relieve la extensión y la gravedad del asunto —algo de lo que algunos funcionarios del gobierno han estado reacios a reconocer o admitir—. Incluso el Papa Francisco —que es argentino— ha expresado su preocupación por la posible "mexicanización" de Argentina, que se ha vuelto un país con un papel cada vez más importante en el consumo, el tránsito e incluso la producción de drogas.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Argentina

No es casualidad que Argentina esté experimentando un aumento en los diferentes aspectos del comercio de drogas de manera simultánea; estas tendencias están a menudo vinculadas y de hecho pueden crear un efecto de bola de nieve. Por ejemplo, el creciente papel de Argentina como un país de tránsito para los mercados internacionales como el europeo parece haber aumentado su propia demanda interna de drogas ilícitas.

A su vez, el crecimiento de los mercados locales de drogas ha conducido a un mayor número de grupos criminales dedicados al microtráfico (el ejemplo más claro de este fenómeno son Los Monos en la ciudad de Rosario). Como resultado, la violencia relacionada con las drogas ha aumentado, dado que los grupos criminales se disputan el control territorial.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre el microtráfico

Además, las organizaciones narcotraficantes extranjeras se han trasladado a Argentina, que es visto por algunas de ellas como un refugio seguro frente a las presiones de seguridad sobre los grupos del crimen organizado en países como Colombia o México. La presencia de estas redes criminales transnacionales ha acelerado la importancia de Argentina en el tráfico de drogas, y hay evidencia de que grupos como el Cartel de Sinaloa, de México, han contribuido a la creciente corrupción en las fuerzas policiales del país.

A pesar de las urgentes señales, hasta ahora los funcionarios del gobierno —bien sea por falta de voluntad o por carencia de recursos— han sido lentos para abordar los temas relacionados con las drogas. El informe de la Fiscalía General de la Nación es un llamado a la acción, pero queda por verse si las autoridades tomarán las medidas necesarias para revertir el curso de los acontecimientos.