En el 2017 habrá transformaciones en las dinámicas del crimen organizado y nuevos retos para los gobiernos.

Al final de cada año, InSight Crime mira la bola de cristal y predice cuáles son los principales grandes riesgos criminales que se presentarán durante 2017. A continuación presentamos los que vemos como las amenazas más importantes a las que se enfrentará el continente americano en el año entrante.

La amenaza más grande es el incremento explosivo  de la demanda por drogas ilegales. En la década de los ochenta y gran parte de los noventa, el consumo de drogas era un problema para Estados Unidos y, en un grado menor, para Europa, ya que eran los mayores consumidores. Ahora, Brasil le está siguiendo los pasos a Estados Unidos en cuanto a consumo per cápita y las cifras de consumo total están creciendo a lo largo de Latinoamérica y el Caribe. En Colombia, por ejemplo, se estima que el valor del mercado interno de drogas ya excede los US$2 mil millones.

Esto está creando una  transformación en las dinámicas del crimen organizado. Mientras que los grandes carteles nacieron del  tráfico de cocaína, las nuevas generaciones de sindicatos criminales tienen sus bases en el consumo doméstico de drogas y en la distribución. Varios empezaron como pandillas callejeras y terminaron siendo subcontratados por el crimen organizado transnacional. Aprendieron rápidamente nuevas habilidades, las cuales combinaron con su control territorial y su disposición a la violencia extrema. Los más capaces ascendieron la escalera criminal e ingresaron al crimen organizado transnacional.

Casos que ejemplifican este proceso se pueden encontrar a lo largo de la región. Las pandillas de las prisiones de Brasil, como el Primeiro Comando da Capital (PCC) vivieron por varios años del consumo doméstico, para luego ramificarse hacia Bolivia y Paraguay. Los Zetas en México también han prosperado en los mercados criminales locales y se han expandido hacia Guatemala. La Mara Salvatrucha (MS13) en El Salvador está intentando dar este gran salto en Estados Unidos, aunque con poco éxito.

Esta tendencia es lo que produce la mayor parte de la violencia y criminalidad, y hasta que los gobiernos locales enfrenten su problema de consumo local, la tendencia continuará junto con la violencia que viene con ella.

Venezuela

Es difícil ver cómo el actual gobierno del presidente Nicolás Maduro sobreviva en el 2017. La imposición de un régimen mucho más autoritario y militarizado, así como el colapso económico total serán posibles escenarios para el año entrante. Maduro cerró este año en medio de protestas y saqueos después de un intento fallido de remover el billete más alto–100 bolívares (con un valor en el mercado negro de US$0,04)– y reemplazarlo con billetes de más valor. Los nuevos billetes simplemente no aparecieron, a pesar de que los venezolanos hicieron fila afuera de los bancos.

Esto solamente fue el último capítulo del tomo de incompetencia del gobierno que abarcó hiperinflación, escasez de comida y el colapso de los sistemas de salud y educación. Apoyada por el ejército –el cual ahora administra la oferta de alimentos y medicinas–, la administración de Maduro tendrá que depender aún más de métodos de represión para aferrarse al poder. En 2017, es probable que la paciencia de los venezolanos, incluso de los chavistas, se termine.

Sin más dinero para robar de las arcas del Estado, los elementos corruptos del régimen Chavista adoptarán el narcotráfico y otras actividades criminales para mantener andando las ruedas de la corrupción y para que sus ganancias sigan fluyendo. El desarrollo de un Estado cada vez más criminalizado en Suramérica tendrá consecuencias regionales y proporcionará un refugio para el crimen organizado transnacional, lo cual estaremos cubriendo a fondo en los próximos meses.

México

Enfrentándose a algunas de las organizaciones criminales más sofisticadas y poderosas de la región, está un presidente con un débil historial en materia de seguridad.

El presidente Enrique Peña Nieto ha visto afectada su administración por fallas en temas de seguridad y derechos humanos, y todavía tiene que retomar la iniciativa, aun cuando las tasas de homicidios están volviendo crecer.

Mientras que los principales carteles de la droga en gran parte de Latinoamérica se han fragmentado o han optado por un perfil bajo, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se opone a esta tendiencia con agresivos movimientos en contra de las fuerzas de seguridad, ataques de alto perfil y secuestros, así como con una expansión generalizada.

El CJNG parece haber eclipsado a su rival, el Cartel de Sinaloa, y ahora parece ser la estructura más notoria del continente, con un portafolio criminal cada vez más diverso. Así como Los Zetas causaron estragos en sus rivales por medio del uso indiscriminado de violencia y terrorismo, el Cartel de Jalisco no teme eliminar e intimidar a sus rivales.

Sin embargo, el modelo criminal de Los Zetas se enfocó en fuentes de ingresos modestas, dejando abiertas las posibilidades de fragmentación y ataques por parte de agencias de seguridad nacionales e internacionales. El CJNG se enfoca en el crimen transnacional, haciendo de su modelo uno más resistente y robusto que seguramente trascenderá el año 2017.

Colombia

La desintegración del grupo guerrillero más grande de Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) continuará, a pesar de que el acuerdo de paz entre el ejército guerrillero y el gobierno ha sido ratificado. Queda por verse cuántos guerrilleros llegarán a las zonas de concentración que se establecieron para desmovilizar a esta guerrilla y reintegrar a sus exsoldados. Es posible que un importante porcentaje de las FARC permanezca en el campo, y continue beneficiándose de las economías ilegales del narcotráfico, oro y extorsión que han subsidiado al movimiento guerrillero.

Lo que queda por verse es si estos disidentes de las FARC conservan su fachada guerrillera o si simplemente se integran al panorama criminal de Colombia. Pase lo que pase, un nuevo capítulo de la historia criminal de Colombia está por comenzar con la retirada de las FARC, y podría haber importantes cambios en el comercio de la cocaína mientras que otros actores criminales, así como las mutaciones de las FARC, intentan llenar el vacío que dejó el grupo guerrillero.

El gobierno colombiano tiene una oportunidad histórica para llevar el Estado a los rincones más remotos del país en donde nunca ha estado presente. Sin embargo, existe poca evidencia de que la administración de Juan Manuel Santos tenga una estrategia para utilizar la desmovilización de las FARC para socavar el narcotráfico que ha alimentado el conflicto y el crimen organizado en el país por más de cinco décadas.

Brasil

La inestabilidad política y económica de Brasil continuará en 2017, mientras los múltiples escándalos de corrupción involucren a operativos políticos y a sus jefes. La evidencia de corrupción política sistémica sugiere un Estado cuasi mafioso. La pregunta es si esto cambiará bajo el escrutinio judicial o solo tendrá un cambio de liderazgo.

Mientras tanto, el apetito brasileño por drogas ilegales parece estar creciendo. Agentes de inteligencia internacional nos comentaron que el consumo de cocaína y sus derivados estaba alcanzando casi una tonelada por día, estos números se acercan a los del mayor consumidor del mundo, Estados Unidos.

El consumo doméstico de drogas es solo uno de los impulsos detrás de la expansión del PCC, el cual se ha extendido más allá de su base en São Paulo, a lo largo del país y hacia países vecinos como Bolivia y Paraguay. La guerra entre el PCC y el otro gran grupo criminal Comando Vermelho (CV), parece estar esparciéndose, complicando aún más el panorama criminal en uno de los principales puentes de la cocaína hacia Europa y Asia.

Bolivia

El presidente de Bolivia Evo Morales busca volver a postularse para un cuarto periodo presidencial, lo cual es constitucionalmente ilegal. Morales ya tiene un dominio de todos los órganos del Estado y ha amordazado a la prensa y a la oposición. Pocas noticias sobre crimen organizado vienen de la montañosa nación, pero fuentes en Brasil y Perú hablan cada vez más sobre la participación del crimen organizado boliviano en el cargamento de cocaína y base de coca, principalmente hacia el insaciable mercado brasileño.

Con altos niveles de corrupción, especialmente en el sistema judicial, sin presencia de agencias antidrogas de Estados Unidos (la Administración para el Control de las Drogas fue expulsada en 2008), y una policía nacional mal equipada, existe un murmullo de que el crimen organizado está penetrando varias instituciones estatales. Queda claro que Bolivia proporciona un camino con menos resistencia al crimen organizado transnacional, lo que ha convertido a esta nación en un centro regional para el comercio de cocaína.

Los narcovuelos no solo vienen desde Perú y entran a Brasil, sino que también existen informes sobre vuelos diarios a Argentina, un mercado de drogas cada vez más importante. Parece haber conciencia sobre las raíces que el crimen organizado transnacional ha echado en Bolivia, sin embargo, no hay evidencia sobre alguna estrategia integral para combatir este problema. Mientras más se deje gestar al crimen organizado, más difícil sera contrarrestarlo en el futuro.

El Salvador

El Salvador es uno de los principales centros de homicidios en el mundo, pero la naturaleza de la violencia  en el país parece estar cambiando, una tendencia que posiblemente continuará en 2017: el número de asesinatos entre pandilleros está bajando, mientras que los asesinatos entre las fuerzas de seguridad y pandilleros está aumentando.

Como ya se ha analizado, este desarrollo de lo que parece una guerra de baja intensidad entre las pandillas y las fuerzas de seguridad probablemente continuará. Si las pandillas rivales, MS13 y Barrio 18, dejan a un lado sus sangrientas disputas territoriales para llevar a cabo operaciones conjuntas en contra de las fuerzas de seguridad, cambiará la dinámica de este pequeño país centroamericano –para mal.

Simultáneamente, la MS13 está esforzándose para convertirse en una organización criminal transnacional. Mientras que sus intentos parecen humildes y han fracasado en su mayor parte, la continua mutación de la pandilla se debe de tomar en serio.

Finalmente, así como es el caso en Honduras y Guatemala, el 2017 podría ser el año decisivo en cuanto al procesamiento de casos de corrupción de alto nivel.  Además de tres expresidentes, la Fiscalía General ha vuelto a abrir un caso de lavado de dinero en contra de José Adán Salazar Umaña, alias “Chepe Diablo”, uno de los narcotráficantes más infames y escurridizos de El Salvador.

Honduras

La batalla del gobierno hondureño consigo mismo seguirá abriendo caminos para el crimen organizado y las pandillas callejeras. Específicamente, la lucha para depurar a la policía del país desde los rangos más altos llegará a un punto crítico, ya sea al crear un cambio que puede durar una generación o creando vacíos intermitentes que podrían ser llenados por las fuerzas armadas, quienes se convertirían en la punta de lanza durante la lucha contra el crimen.

La rivalidad entre el ejército y la policía también tendrá un papel en los intentos del presidente Juan Orlando Hernández por buscar la reelección. Hernández tendrá como base lo que parece –superficialemente– un sólido historial en cuanto a la lucha contra el crimen. Su gobierno ha arrestado y extraditado a numerosos narcotraficantes de alto nivel, desarticulado redes de extorsión y enjuiciado a docenas de presuntos alcaldes criminales y corruptos.

Sin embargo, el Partido Nacional de Hernández todavía se enfrenta a cargos de corrupción –incluyendo acusaciones de que su campaña fue financiada con fondos del gobierno– y miembros de su propia familia podrían enfrentarse a más acusaciones sobre posibles vínculos con el narcotráfico.

Guatemala

Guatemala es un cuento de dos países. Uno de ellos está luchando por un cambio radical que resulte en la condena de funcionarios de la administración pasada y abra las puertas para una nueva era. El otro país quiere regresar a la época cuando burocracias militares fuertes administraban las agencias más importantes del gobierno y vaciaban sus arcas con regularidad.

En 2017, uno de estos dos tendrá que ceder. Lamentablemente, parece que aquellos que presionan para que ocurran estas condenas podrían estar perdiendo.

Probablemente, sus enemigos comenzarán el año encargándose de un blanco relativamente fácil, como el Ministro del Interior Francisco Rivas, quien ha estado operando desde una cueva de lobos. También tendrán un descanso una vez que el embajador de Estados Unidos Todd Robinson termine su periodo este año y regrese a Washington DC.

Envalentonados, podrían escalar paulatinamente hasta su objetivo final: deshacerse de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), el apéndice de la Fiscalía General que ha llevado a un tumulto político. Sin embargo, eso tendrá que esperar hasta 2018, año en que el mandato de la CICIG se renueva.