Las FARC en Nariño, Colombia

Las advertencias de que están surgiendo nuevos grupos criminales en uno de los centros de tráfico de drogas más importantes de Colombia sugieren que se podría estar generando más violencia en la región del Pacífico a medida que el hampa del país se ajusta a la esperada desmovilización de la guerrilla de las FARC.

La alcaldesa de Tumaco, capital del departamento de Nariño, al suroccidente del país, le ha pedido apoyo al presidente colombiano para hacerle frente a la crítica situación de seguridad y a la creciente presencia de nuevos grupos en su municipio, informó El Tiempo.

En un mensaje al presidente Juan Manuel Santos, al que El Tiempo tuvo acceso, la alcaldesa María Emilsen Angulo dice: “Moradores de diferentes sectores del municipio manifiestan incertidumbre por la presencia de las redes de apoyo al terrorismo y la posible presencia de un nuevo grupo ilegal, quienes aspiran a continuar con el cobro de extorsiones y el manejo del narcotráfico”.

Según El Tiempo, los habitantes de Tumaco temen que este nuevo grupo tenga la intención de tomar el control del territorio que pronto será abandonado por la columna móvil Daniel Aldana de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La alcaldesa también afirma en su mensaje que en la ciudad puerto de Tumaco, ubicada en el Pacífico, se presentaron 77 homicidios entre enero y el 4 de agosto de este año. De éstos, 37 ocurrieron en la zona central del municipio y 40 en las zonas rurales. El número de homicidios en la capital de Nariño durante los primeros siete meses de 2016 es similar al registrado durante el mismo período de 2015, según cifras del Observatorio del Delito de Tumaco consultadas por InSight Crime.

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Angulo también dijo que en la zona se ha presentado un aumento de la extorsión, el tráfico de drogas y el confinamiento, este último atribuido a la formación de “fronteras invisibles” entre varios barrios. La alcaldesa dijo que los grupos ilegales tenían “libre movilidad por los esteros y en mar abierto” de Tumaco.

El 10 de agosto, Pastoral Social publicó un comunicado de prensa en el que también se llama la atención sobre la violenta situación en Tumaco.

“Muchas personas afirman que un nuevo grupo armado ha llegado a Tumaco, generando enfrentamientos con los grupos que ya estaban en los barrios”, señala la organización eclesiástica.

Pastoral Social informó que, entre julio y agosto de este año, diversos grupos han hecho circular tres panfletos en contra de los criminales y de los miembros de las FARC. Uno de los panfletos estaba firmado por la “Organización Sicarial del Pacífico”, otro por un grupo que se autodenomina Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), nombre de una desaparecida organización paramilitar, y el tercero estaba firmado por “La Gente de Orden”.

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Folletos encontrados en Tumaco, cortesía de Pastoral Social

Pastoral Social también dijo que en ciertas zonas costeras se han encontrado banderas alusivas al grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), en áreas donde sólo se creía que había presencia de las FARC. En algunos lugares se han encontrado banderas pertenecientes a ambas organizaciones guerrilleras.

Tras un consejo de seguridad el 18 de agosto en Nariño, el presidente Santos dijo que la situación de los homicidios en Tumaco era muy preocupante, y que era el resultado de “usar a Tumaco como un sitio de exportación del narcotráfico”. El jefe de estado también señaló que la presión de las fuerzas de seguridad sobre Los Urabeños —el mayor grupo de narcotraficantes del país— en su bastión de la costa Caribe estaba teniendo repercusiones en la ciudad puerto de Nariño. Hay señales de que Los Urabeños se han visto obligados a trasladarse hacia el sur, en la región del Pacífico, como consecuencia de las intensas operaciones de las fuerzas de seguridad en el departamento de Antioquia.

Análisis de InSight Crime

La presencia de nuevos grupos criminales en Tumaco podría agravar la inestable situación de seguridad en esta estratégica esquina del sudoeste de Colombia, en un momento en que las negociaciones de paz, que comenzaron entre las FARC y el gobierno nacional en 2012, están entrando en su etapa final.

Nariño ha sido uno de los principales centros de cultivo de coca de Colombia, los cuales, de acuerdo con Naciones Unidas, aumentaron 72 por ciento en el departamento en 2015, en comparación con el año anterior. Las fronteras del departamento con Ecuador y el Océano Pacífico también lo convierten en un punto de salida clave para la cocaína destinada a Estados Unidos, y uno de los principales puntos de partida de los llamados “narcosubmarinos” en Colombia.

Se cree que las facciones locales de las FARC —en particular la Columna (o el Frente) Móvil Daniel Aldana junto con el Frente 29— controlan la mayor parte del narcotráfico de Nariño. Sin embargo, hay indicios de que sus combatientes están dispuestos a abandonar la zona si los dirigentes guerrilleros firman un acuerdo de paz con el gobierno colombiano. La coordinadora de Pastoral Social de Tumaco, Dora Vargas, le dijo a InSight Crime que las unidades de las FARC en el municipio se han reunido dos veces para discutir el proceso de paz y acordaron respetar las órdenes de desmovilización. Vargas dijo que no está claro si esta decisión abarca a las FARC en todo el departamento.

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Aun así, hay una gran confusión en torno a los grupos que podrían llenar el vacío de poder que dejarían las FARC. De acuerdo con un analista del gobierno en materia de seguridad  en Nariño, la disminución de la autoridad de las FARC a nivel local en vísperas de un acuerdo de paz ha favorecido la incursión de la BACRIM (banda criminal) más poderosa de Colombia: Los Urabeños. Desde finales del año pasado se ha hablado de su presencia en Nariño, y el grupo ha establecido una presencia violenta en zonas urbanas y rurales de Tumaco, según le dijo el analista de seguridad a InSight Crime. Él cree que la alcaldesa Angulo se refería a Los Urabeños en su mensaje al presidente Santos.

El analista del gobierno agregó que algunos de los grupos emergentes están conformados por jóvenes que solían ser contratados por las FARC para que les ayudaran en sus actividades de tráfico de drogas y disputas territoriales. Sin embargo, a medida que el poder de la guerrilla disminuye, estos grupos están trabajando de manera independiente, explicó el analista de seguridad.

Pero la relación entre los crímenes violentos y la presencia de estas bandas es menos clara. Las noticias del surgimiento de grupos desconocidos en Tumaco comenzaron a aparecer a finales del año pasado, paralelamente con el aumento en los homicidios, según afirma Vargas, y el analista de seguridad dijo que algunas de estas pandillas juveniles han comenzado a enfrentarse entre ellas mismas.

También existe una correlación entre estos grupos emergentes y los informes sobe el aumento de las extorsiones y los robos, agregó Vargas, lo que sugiere que pueden estar involucrados principalmente en delitos menores. Sin embargo, el coordinador de Pastoral Social le dijo a InSight Crime que todavía no hay ninguna evidencia concreta sobre el impacto de los nuevos grupos en la tasa de homicidios de Tumaco, sobre sus actividades o sus vínculos con otras organizaciones.

Nariño podría ser una de las regiones más problemáticas en la inminente era del “posconflicto” en Colombia, durante el cual los grupos criminales rivales lucharán por el control del imperio criminal de las FARC en todo el país. La manera como se desarrollen estas nuevas dinámicas criminales en Tumaco y sus alrededores determinará quiénes serán los mayores beneficiarios de la paz con la guerrilla.