Paramilitares de los Urabeños y guerrilla del ELN se enfrentan en Chocó

El ELN ha negado su responsabilidad en la muerte de cinco civiles en el departamento colombiano de Chocó. Los últimos episodios de violencia muestran que la valiosa ubicación estratégica de la zona y las lucrativas economías criminales merecen que los grupos criminales se la disputen luego de la desmovilización de las FARC.

El Fiscal General de Colombia Néstor Humberto Martínez declaró que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) estaba detrás de la presunta masacre de cinco campesinos, ocurrida en el municipio Litoral de San Juan el 25 de marzo, informó El Colombiano. Las autoridades anunciaron que los homicidios, que desplazaron a 52 habitantes de la localidad, eran una señal de la estrategia del ejército guerrillero para expandir su control sobre los muy rentables mercados del tráfico de estupefacientes y la minería aurífera ilegal abandonados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras su proceso de desmovilización.

Desde enero, casi 2.000 personas han sido víctimas de desplazamiento forzoso por la violencia en el Chocó, según La Silla Vacía, muchos de ellos motivados por los enfrentamientos entre el ELN y los Urabeños, uno de los grupos criminales más poderosos de Colombia, (bandas criminales - BACRIM). El 4 de marzo, 200 miembros armados de los Urabeños entraron al municipio de Alto Baudó en el departamento de Chocó, según divulgó mediante un comunicado (ver abajo) el movimiento social y político Congreso de los Pueblos. También ha habido brotes de violencia en los municipios de Medio y Bajo Baudó, y según La Silla Vacía, Chocó podría tener los mayores índices de desplazamiento en el país en el presente año, tal como sucedió en 2016. Cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) muestra que en el último año hubo 6.900 personas desplazadas en el departamento.

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Esta migración forzada es consecuencia directa de la retirada de las FARC de estas zonas en el marco del proceso de desmovilización, la cual dejó un vacío que luchan por ocupar otros grupos armados, según la declaración de la corte constitucional.

Análisis de InSight Crime

Chocó ha sido por largo tiempo territorio en disputa entre grupos criminales rivales que intentan controlar sus zonas de producción de estupefacientes, sus corredores de embarque importantes y sus amplios recursos auríferos. Pero aunque la violencia tiene larga duración, las recientes acciones del gobierno y el proceso de paz con las FARC han creado más incentivos criminales para la lucha por el poder entre el ELN y los Urabeños en el Chocó, quizás uno de los departamentos colombianos más rentables en términos de economías criminales.

Las cifras oficiales más recientes sobre cultivos de coca indican que las áreas sembradas se mantuvieron apenas por debajo de las 1.500 hectáreas de 2015, lo que lo sitúa como el noveno departamento colombiano donde más se han extendido los cultivos de coca. Pero Chocó ha sido señalado reiteradamente como productor importante de oro ilegal en Colombia, con un valor anual total de unos US$3 mil millones.

Además, aunque el departamento no sea necesariamente uno de los mayores productores de coca, la ubicación geográfica de Chocó bordeando la Costa Pacífica, su límite con Panamá y sus redes fluviales naturales ofrecen a los grupos criminales considerables incentivos logísticos para el transporte de narcóticos. Las zonas rurales de la región siguen planteando bastantes dificultades de acceso, dado que el departamento no cuenta con muchas vías pavimentadas, lo que complica la acción de las autoridades.

Estos factores ya habían ocasionado violentos enfrentamientos entre las FARC y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) entre 1997 y 2006, año en que las AUC se desmovilizaron. El conflicto entre el ELN y los Urabeños en el departamento se remonta a 2009, según informes de la Defensoría del Pueblo.

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Pero aunque los informes de noticias recientes indican que la guerra entre guerrilla y paramilitares se mantiene, los actores de ambos lados han cambiado. El grupo criminal de los Urabeños reemplazó a las AUC, que les dieron origen. Los cuatro frentes del ELN que operan en Chocó van por el territorio abandonado por las FARC al desmovilizarse, de manera específica las áreas que antes controlaban los frentes 30 y 57.

El frente 30 fue fuerte en Litoral de San Juan, donde ocurrieron las matanzas recientes de los cinco campesinos. Su costa Pacífica es un valioso punto de embarque de drogas. El frente 57 dominaba los municipios al norte, como Nuquí, Bahía Solano y Juradó antes de desmovilizarse. La investigación en el campo de InSight Crime señala que en Chocó permanece un número indeterminado de excombatientes del frente 57 de las FARC, lo que podría complicar aún más la violencia entre distintos actores criminales.

 

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Uno de los factores que podría explicar las incursiones de los Urabeños en el territorio controlado por la guerrilla en el Chocó es la operación militar en curso contra la base histórica del grupo en la subregión de Urabá a lo largo del Golfo de Urabá, sobre el Caribe. La campaña, lanzada en 2015 bajo el nombre de "Operación Agamenón", buscaba golpear el liderazgo de los Urabeños y en particular de su jefe Dairo Antonio Úsuga, alias "Otoniel". Aunque hasta el momento ha tenido poco éxito en su objetivo, los operativos militares —entre los que se cuentan el bombardeo aéreo de campamentos de los Urabeños— han aumentado la presión sobre el grupo criminal en Urabá, cuya costa Caribe se usaba tradicionalmente como punto de salida para los cargamentos de droga.

Como resultado de esto, ya en 2015, el año del lanzamiento de la operación Agamenón, se habían conocido denuncias de intentos de los Urabeños por tomarse las rutas de drogas en el Chocó y tendencias de desplazamiento forzado asociadas. Estados Unidos estima que los cultivos de coca en Colombia aumentaron en 20 por ciento en 2016, alcanzando un máximo histórico. El incremento de la producción de cocaína implica que los grupos criminales tienen mayor necesidad de asegurar corredores de droga hasta los puntos de embarque transnacionales, como los que ofrecen Chocó por medio de su costa Pacífica.

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Se ha conocido evidencia de los esfuerzos del ELN por heredar el territorio que controlaban las FARC, con el decomiso de 1,5 toneladas de cocaína vinculadas al grupo sobre la costa Pacífica en Juradó el 19 de marzo. La necesidad simultánea de los Urabeños de asegurarse el control sobre los corredores de droga en el departamento, hacen parecer inevitable que haya más violencia y desplazamientos.

Documento por cortesía de Luis Fernando Quijano Moreno