¿Están disminuyendo los túneles para el tráfico de drogas en la frontera con Estados Unidos?

Un reciente informe del gobierno de Estados Unidos sobre las técnicas menos utilizadas para el tráfico de drogas, como los túneles y los aviones ultralivianos, invalida las afirmaciones según las cuales construir un muro en la frontera permitirá detener el ingreso de drogas ilegales al país.

Un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO por sus iniciales en inglés), publicado el 1 de mayo, analiza el alcance de varios métodos de tráfico de drogas poco usados que han surgido como respuesta al aumento de los controles de seguridad en las rutas terrestres, y evalúa la eficacia de los intentos por combatirlos.

El estudio se concentra en los túneles subterráneos, los aviones ultralivianos y el contrabando marítimo mediante botes "panga" y embarcaciones de recreo.

Analizando datos de 2011 a 2016 del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés), la Contraloría General identificó 67 túneles transfronterizos, 534 incursiones de aviones ultralivianos y 309 incidentes relacionados con botes panga o embarcaciones de recreo durante dicho período.

Sin embargo, el informe señala que los datos dan cuenta de una disminución general en el uso de estas tácticas durante dicho periodo. Por ejemplo, el número de túneles descubiertos por el DHS descendió a la mitad, pasando de 18 en 2011 a sólo nueve en 2016. (Vea gráfica de la GAO abajo).

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Los tipos de túneles analizados van desde estructuras sofisticadas y muy extensas, con electricidad y ventilación, e incluso con rieles ferroviarios, hasta rudimentarias excavaciones cortas y superficiales.

Los túneles se han descubierto sobre todo en la frontera suroeste, y más del 90 por ciento de ellos se encuentran en las áreas de Tucson, Arizona, o San Diego, California. De las 23 incautaciones realizadas en estos túneles, 21 de ellas contenían marihuana.

El número de incursiones de aviones ultralivianos registrados por el DHS disminuyó incluso más drásticamente, de casi 200 en 2011 a menos de 30 en 2016. (Vea gráfica de la GAO abajo).

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El uso de aviones ultralivianos también se concentra a lo largo de la frontera suroeste, y todos los casos, excepto uno, se presentaron en California, Texas, Arizona o Nuevo México.

Al igual que los túneles, los aviones son utilizados sobre todo para transportar marihuana, droga que representa el 98 por ciento de las incautaciones. El informe señala que la preferencia por la marihuana se debe quizá al hecho de que la mayoría de los pilotos trabajan como subcontratistas para los narcotraficantes y son financieramente responsables de los cargamentos. Si, por ejemplo, un piloto pierde 100 kilos de cocaína, eso le cuesta mucho más que perder 100 kilos de marihuana, que es comparativamente mucho más barata con respecto a su peso.

El número de casos de tráfico en los que se utilizan embarcaciones marítimas pasó de casi 50 en 2011 a más de 80 en 2013, pero bajó a cerca de 30 en 2016. (Vea la gráfica de la GAO abajo).

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El método marítimo más popular analizado en el informe es el de los botes panga, que representan casi el 65 por ciento de los 309 incidentes registrados, mientras que los demás corresponden a embarcaciones de recreo. Aproximadamente el 76 por ciento de los incidentes tuvo lugar en la costa oeste, específicamente en California, mientras que el resto se presentaron en las costas del sureste y noreste, y en la frontera suroeste.

De nuevo, este método parece ser más usado para el tráfico de marihuana, que representó casi el 86 por ciento de las incautaciones, en comparación con casi 14 por ciento de cocaína y menos del 1 por ciento de metanfetamina.

Todos estos métodos de tráfico no solamente perdieron popularidad en los últimos años, sino que además parecen representar un porcentaje pequeño del total del tráfico. En el año 2015, por ejemplo, el DHS registró sólo 49 incautaciones (de un total de 12.900) que involucraban alguno de estos métodos.

Análisis de InSight Crime

Del informe de la GAO se pueden sacar varias conclusiones, cada una de las cuales invalida la lógica de los argumentos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según los cuales construir un muro en la frontera entre México y Estados Unidos detendrá significativamente el flujo de drogas ilegales en Estados Unidos.

En primer lugar, el informe demuestra que estas técnicas siguen siendo métodos minoritarios, a los que se recurre generalmente para transportar grandes cargamentos de marihuana. Por otra parte, los métodos parecen estar disminuyendo incluso sin la existencia de un muro fronterizo. Como señala la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés), ello se debe a que el método de tráfico más común continúa siendo a través de los puertos de entrada oficiales. En lugar de pasar por ferrocarriles subterráneos o de caer desde el aire, la mayoría de las drogas ingresan a Estados Unidos ocultas en vehículos de pasajeros o entre bienes legales en camiones de carga —lo cual no se verá afectado significativamente por un muro fronterizo—.

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Sin embargo, aunque estos métodos alternativos siguen siendo relativamente infrecuentes, ponen de presente el ingenio y la innovación de las redes de tráfico de drogas. La capacidad de éstas para reaccionar ante los retos planteados por los organismos de seguridad también pone en entredicho la lógica del muro de Trump. Si bien una barrera física puede afectar otras formas menos utilizadas de tráfico, aunque todavía comunes —como los mochileros que llevan drogas a través de senderos terrestres clandestinos— los traficantes son bastante capaces de adaptarse a nuevos métodos.

Por último, el informe presenta algunos consejos sobre la manera como las autoridades estadounidenses podrían mejorar su organización y sus operaciones para atacar de una manera más efectiva este tipo de tráfico. Hay una gran variedad de sugerencias, que van desde mejorar la tecnología de detección, como los radares y los sensores, hasta acciones administrativas, como optimizar la coordinación interinstitucional y mejorar las técnicas de recolección y análisis de información e inteligencia. El informe no menciona la construcción de una barrera física dentro de las posibles soluciones para este problema.