Jesús Gutiérrez Guzmán, jefe del Cartel de Sinaloa en España

Tres carteles de México están, aparentemente, compitiendo por el control del tráfico de cocaína en España, aunque hay pocas señales de que hayan desplazado con éxito a las redes de Colombia de larga data, para posicionarse como los principales operadores en este territorio estratégico, clave para el tráfico de drogas en Europa.

La policía española dice que el Cartel de Sinaloa, Los Zetas y el "Cartel de Michoacán" - probablemente los Caballeros Templarios, que están basados en Michoacán- han establecido presencia en el país, según una investigación realizada por el periódico mexicano El Universal. Su objetivo es tomar el control del tráfico de cocaína en Europa, al obligar a los narcotraficantes colombianos a salir del país, para así poder utilizar a España como base de operaciones para la importación y distribución del producto.

Desde hace algunos años, los mexicanos han estado enviando emisarios a España para establecer contacto con distribuidores locales, lavadores de dinero y abogados, según informó El Universal. También hay indicios de que han estado buscando establecer una presencia más permanente. El Cartel de Sinaloa envió a España a Jesús Gutiérrez Guzmán, el primo del líder, Joaquín "El Chapo" Guzmán, para supervisar las operaciones del cartel. Sin embargo, Gutiérrez fue arrestado en 2012.

Fuentes policiales dijeron a El Universal que los mexicanos prefieren enviar pequeñas cantidades de drogas para minimizar las pérdidas en caso de interdicción. La cocaína se mueve ya sea en contenedores de carga a través de los puertos de Barcelona, Algeciras y Lisboa, en Portugal, o es llevada por mulas de drogas que vuelan al país. El paso de las mulas es facilitado por contactos corruptos en el aeropuerto de Madrid, donde pagan a maleteros, al personal de mantenimiento y hasta al personal de limpieza entre 5.000 y 10.000 euros para que ayuden con la circulación de cargas de cocaína de entre 8 y 10 kilos, según El Universal.

Sin embargo, en ocasiones las mulas que vuelan a España, no parten de México, donde la seguridad aeroportuaria ha mejorado dramáticamente durante los últimos años, según la Aduana española. En cambio, salen de países con altos niveles de corrupción en los aeropuertos, especialmente de Brasil, Perú, Bolivia y República Dominicana. Muchas de las mulas son de origen latinoamericano pero también tienen pasaporte español, lo que les permite ingresar al país sin necesidad de visado.

Análisis de InSight Crime

Desde hace ya algunos años ha habido señales de advertencia -algunas reales y otras ficticias- de que los carteles mexicanos están tratando de ampliar su participación en el mercado europeo a través de España.

Ya en 2009, el entonces director del Departamento de Aduanas españolas, Nicolás Bonilla dijo a funcionarios estadounidenses que "los mexicanos estaban reemplazando a los colombianos como traficantes de cocaína a España", según un cable diplomático filtrado de Estados Unidos.

La Oficina Europea de Policía (Europol) ha advertido en varias oportunidades de la creciente influencia del crimen organizado mexicano, e incluso ha despertado temores de que los grupos podrían llevar al continente su violencia.

Podría decirse que tan importante como las declaraciones oficiales sobre la presencia de estos carteles mexicanos en Europa, lo es la leyenda en si. Traficantes mexicanos como Sandra Ávila Beltrán, alias "La Reina del Pacífico”, una operadora de la Organización Beltrán Leyva (OBL) supuestamente estableció conexiones con el bajo mundo español a comienzos del 2000 para mover cocaína a través de la península. La vida de Ávila fue inmortalizada tanto en formato de libro como de telenovela.

No es de extrañar que los mexicanos quieran reclamar una parte del mercado europeo. Mientras que el consumo de cocaína en Estados Unidos ha disminuido, en Europa está en aumento, y con frecuencia, el precio de venta de la droga es mucho mayor. El tráfico de drogas en Europa también parece tener un riesgo más bajo de interdicción que en Estados Unidos -donde sustancialmente más cocaína se ha incautado en los últimos años (pdf) que en Europa (pdf) pese a que ahora son mercados de tamaño comparable- y para los traficantes capturados, el riesgo de extradición es mucho menor.

España es la base ideal para que los mexicanos ganen acceso a este mercado. No sólo es un mercado importante por derecho propio -España tiene una de las tasas de consumo de cocaína más altas el mundo- también es uno de los principales puntos de entrada para las drogas de Latinoamérica con destino al mercado continental, y ofrece una ambiente de negocios más sencillo debido a la lengua común.

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Sin embargo, España ha sido durante mucho tiempo territorio del crimen organizado colombiano, y hay numerosas indicaciones de que estos grupos están incluso más profundamente arraigados al bajo mundo español que sus contrapartes de México.

En su último informe publicado en 2013, Europol afirmó que los grupos colombianos continuaban dominando el comercio de cocaína, y que la extensión de la presencia mexicana aún no era clara. Adicionalmente, los arrestos de operarios del crimen organizado latinoamericano en España, son señal de que las operaciones de los colombianos en el país siguen siendo sustancialmente más sofisticadas que las de sus contrapartes mexicanas.

Mientras que los mexicanos arrestados varían entre mulas y agentes de alto nivel, estos tienden a ser individuos, o pequeños grupos que supervisan operaciones de tráfico. Por el contrario, las detenciones de colombianos demuestran cómo éstos mantienen células profundamente arraigadas con capacidad militar, incluyendo a las "oficinas de cobro" -alas armadas de organizaciones narcotraficantes que cobran deudas con secuestro y asesinato.

Sin embargo, el estado actual de incertidumbre y fragmentación del bajo mundo colombiano está teniendo un efecto destructivo en Europa según Europol, y puede crear las condiciones para que los mexicanos vivan a la altura de años los años de rumores, y finalmente tomen el control del tráfico de cocaína en Europa.

La mayoría de los operarios colombianos en España están vinculados ala ya desaparecido Cartel del Norte del Valle (CNDV) y sus descendientes, los Rastrojos. Desde la pérdida de su liderazgo a mediados de 2012, los Rastrojos se han dividido en facciones regionales, dejando a las redes que operan en países extranjeros , particularmente aisladas y vulnerables.

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Sin embargo, es posible que los mexicanos tengan competencia si van a tratar de usurpar estas operaciones. Los principales competidores colombianos de los Rastrojos, los Urabeños, se han estado capitalizando de la implosión de sus rivales dentro de Colombia, y existen pruebas de que también están tratando de cooptar sus operaciones internacionales, en España en particular, donde un líder de alto perfil de los Urabeños fue arrestado recientemente.

Sin embargo, la posibilidad de que se de un enfrentamiento violento entre los mexicanos y los Urabeños en España, o en cualquier otro lugar de Europa, parece remota. Mucho más probable sería que el tráfico de drogas a través de la Península Ibérica se lleve a cabo por medio de nuevas redes que involucren a múltiples socios.

Según Europol, la fragmentación del crimen organizado colombiano no sólo ha sido aprovechada por los grupos mexicanos, sino también por organizaciones europeas, deseosas de aumentar su papel en el tráfico de drogas mediante la construcción de nuevos contactos, tanto en Europa como en Latinoamérica. También ha habido indicios de que los restos de estructuras de los Rastrojos y del CNDV han estado buscando nuevos patrocinadores internacionales, no sólo en Colombia sino también en México.

A menos de que los grupos mexicanos estén dispuestos a organizar una invasión extranjera a gran escala, con el fin de arrebatar el control del país de las manos de los colombianos -que sería una tarea muy costosa y arriesgada- es más probable que el futuro del tráfico de drogas en España involucre la participación descentralizada de redes transnacionales de colombianos, mexicanos y europeos en las que todos desempeñan un papel.