La intoxicación por medicamentos de prescripción es la mayor causa de sobredosis por drogas en Estados Unidos

El problema interno del abuso de analgésicos de prescripción sigue siendo la mayor y más letal amenaza por drogas para Estados Unidos, según señaló el más reciente informe del Balance Nacional de Amenaza por Drogas de la DEA. La administración Trump debe centrarse en la prevención interna además de las medidas antinarcóticos en el exterior, para lograr contener el problema.

Nunca había habido tantas muertes por sobredosis de drogas en Estados Unidos, según el Balance Nacional sobre la Amenaza de la Droga 2017, de la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus iniciales en inglés).

Divulgado el 23 de octubre, el estudio afirma que hubo 52.000 muertes por sobredosis en 2015, el último año del que se tienen datos. Nuevamente esta cifra es mayor que cualquier otro tipo de muerte por lesiones, incluyendo suicidios, homicidios o muertes en accidentes de tránsito.

Los medicamentos basados en opioides, como los fármacos legales de venta por prescripción médica, así como la heroína y el fentanilo legal e ilícito —opiáceo extremadamente fuerte de producción legal o clandestina— fueron responsables del 63 por ciento de las 52.000 muertes por drogas. En otras palabras, hubo un promedio de 91 muertes diarias en Estados Unidos en 2015 por sobredosis de opioides.

El abuso de medicamentos controlados (CPD), que incluye los fármacos legales a base de opioides, pero no se limita a ellos, fue la causa de 31.000 muertes en 2015. Eso es más del doble de las casi 13.000 sobredosis letales de heroína en el mismo año. La muerte por consumo de cocaína sigue en la clasificación, con alrededor de 6.800 víctimas en 2015.

Muertes por intoxicación  de Drogas en EEUU

El informe señala la menor oferta y una leve reducción en el abuso de CPD. Pero también indica que el consumo de heroína puede haberse incrementado como consecuencia de lo anterior, pues los consumidores de opioides pasan de las píldoras por prescripción a la heroína, que es menos costosa y de más fácil acceso, en su mayor parte la que procede de México. Sin embargo, la DEA señala que "los datos de las encuestas, el tratamiento y la demanda indican niveles epidémicos de abuso de CPD".

En lo que respecta a la heroína, los datos de la DEA muestran que ha aumentado la oferta, y el número de muertes por sobredosis se ha detonado en casi 330 por ciento desde 2010. Además, el informe menciona de pasada la amenaza en aumento de los opioides sintéticos, como el fentanilo, que cada vez más se mezcla con la heroína y es mucho más letal. México se mantiene como el principal proveedor del mercado estadounidense de heroína: se estableció que el 93 por ciento de la heroína ensayada era de origen mexicano, un récord desde que se lanzó el programa de identificación de heroína de la DEA (HSP por sus iniciales en inglés) en 1977.

El informe de la DEA señala que el fentanilo puede estar "suplantando el mercado de la heroína" en ciertos lugares, aunque el informe no ofrece datos concretos que soporten dicha aseveración. Más bien, la declaración parece apoyarse principalmente en la enorme rentabilidad del fentanilo sobre volúmenes relativamente pequeños de la droga. En comparación con la heroína, la cocaína y la marihuana, el fentanilo es tan potente que los traficantes solo necesitan producir y transportar cantidades muy pequeñas para generar grandes ganancias, lo que puede convertirlo en un imperativo para las organizaciones criminales.

El documento de la DEA informa una baja positiva de los consumidores y de personas que se inician en el consumo de heroína. Pero el consumo de la droga sigue creciendo, y el panorama no muestra posibilidades de reducción del consumo de heroína y de su abuso en el futuro próximo.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Heroína

En lo que respecta al crimen organizado transnacional, las tendencias globales parecen similares a las de años anteriores. Los grupos traficantes mexicanos siguen detentando la mayor influencia en Estados Unidos, con predominio de los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG), y el hampa colombiano sigue siendo el mayor proveedor de cocaína de los carteles mexicanos.

Análisis de InSight Crime

Los representantes del gobierno estadounidense se pronuncian cada vez con mayor fuerza sobre las tendencias récord en narcóticos, y muchos han señalado el aumento del cultivo de amapola en México como causante de la crisis de opioides en Estados Unidos. Otros han apuntado el dedo al auge de la producción de cocaína en Colombia como responsables de un incremento muy publicitado, pero indeterminado, del consumo de cocaína en Estados Unidos. El informe más reciente de la DEA señala que estas son preocupaciones legítimas, pero sugiere que sus prioridades pueden estar confundidas: el problema de drogas que más muertes ha causado se cultivó en casa.

Ya cabe poca duda de que la prescripción generalizada de fármacos adictivos (en particular los analgésicos a base de opiáceos), instigada por el ánimo de lucro de las empresas farmacéuticas y la falta de control por parte del gobierno son los principales culpables de la epidemia de opioides que padece actualmente Estados Unidos. En julio pasado, la Comisión contra la Adicción a Narcóticos y la Crisis de Opioides pidió al presidente Donald Trump que declarara este problema emergencia nacional.

Así mismo, la prescripción excesiva y sin controles de fuertes analgésicos es directa responsable de precipitar la explosión del consumo de heroína, para beneficio de los grupos criminales. Los proveedores de heroína ahora envenenan sus productos con el mortífero fentanilo para intensificar el efecto narcótico y aumentar sus ganancias.

"No tengo estudios que respalden esto, porque está pasando en tiempo real, pero sé con certeza que casi todas las personas que han comenzado a consumir heroína ya eran adictos a las píldoras", comentó en entrevista telefónica con InSight Crime Sam Quiñones, autor de "Dreamland: The True Tale of America's Opiate Epidemic" (Tierra de ilusiones: la verdadera historia de la epidemia de opiáceos en Estados Unidos). "Nunca he conocido a un adicto a la heroína, en los quince años que llevo investigando, que no se iniciara con esas pastillas [de opioides legales], de una u otra forma, de manera recreativa o por prescripción médica".

Esta conexión también la plantea el informe de la DEA, al trazar una correlación entre la reducción en los CPD con el aumento del consumo de heroína.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Política de Drogas

"Las pastillas, la heroína, el fentanilo son todos parte de una conclusión lógica que comenzó con la masiva demanda con una gran oferta desatada por el mercado legítimo de médicos y compañías farmacéuticas", observó Quiñones. "Dicha demanda comenzó a despertar el interés de los traficantes mexicanos, que hicieron lo que mejor hace: sacar la mayor cantidad de dinero posible sin importar qué tan moral o inmoral es lo que venden".

Con la promesa de la administración Trump de centrar su estrategia antinarcóticos en medidas de control represivas, dentro y fuera de sus fronteras, este nuevo informe sobre tendencias en el consumo de drogas en Estados Unidos tiene fuertes implicaciones en el aspecto legislativo. Apunta a la urgente necesidad de tratamiento y prevención, además de mayor regulación a las empresas y los actores que participan en la producción y distribución de CDP.

"Cuando se está en un hoyo, lo primero que hay que hacer es dejar de cavar para agrandar el hoyo. Estas píldoras tienen usos médicos muy sólidos y legítimos, pero en verdad necesitamos que los médicos piensen porqué las están prescribiendo y a quién", afirmó Quiñones.

Pese a la mayor claridad sobre los orígenes de la actual epidemia de drogas en Estados Unidos, será difícil restringir la prescripción de opioides. Una investigación reciente del Washington Post y CBS News reveló cómo el lobby por varios millones de dólares de las farmacéuticas logró forzar la aceptación de un proyecto de ley en 2016, en la administración del presidente Barack Obama, que despojaba a la DEA y al Departamento de Justicia de Estados Unidos de una herramienta crítica para reducir el flujo de CPD en las farmacias y otros grandes distribuidores cuando el abuso era evidente. El proyecto de ley fue defendido por Tom Marino, representante republicano elegido por Trump como el próximo zar antidrogas de Estados Unidos. Luego de que se conociera el informe, Marino retiró su nombre.

"Nos metimos en este problema por querer una respuesta fácil a este problema enormemente complejo de cómo lidiar con el dolor humano. Cada persona es tan diferente, cada tipo de dolor es tan distinto… ¿Cuál fue la respuesta fácil? Pastillas para todos", comentó Quiñones. "Debemos distanciarnos de ese impulso de tratar de hallar respuestas fáciles... Eso requerirá compromiso desde los escalones más altos. Necesita un impulso serio y a largo plazo desde arriba [y] la naturaleza distraída de esta administración asusta por esa razón".