Policías colombianos escoltan a Washington Prado Álava.

Se han conocido nuevos detalles de las operaciones desconocidas en su mayor parte de un narcotraficante ecuatoriano capturado recientemente, que aclaran el rol crucial, y muchas veces ignorado, de Ecuador en el negocio internacional de la droga.

El 11 de abril, las autoridades colombianas arrestaron a Washington Prado Álava, alias "Gerard" o "Gerald", ciudadano ecuatoriano acusado de liderar una organización narcotraficante en los departamentos de Nariño y Valle del Cauca, a lo largo de la costa Pacífica colombiana.

Poco después de eso, comenzó a llamarse a Prado el "Pablo Escobar" de Ecuador, pues los expedientes de policía afirmaban que su grupo criminal era presuntamente responsable de traficar 250 toneladas de cocaína a Centroamérica y Estados Unidos.

Según informes de policía y notas de la revista Semana, Prado se inició con el grupo criminal colombiano de Los Rastrojos en 2004, después de darse a conocer como lanchero experto, capaz de navegar las engañosas aguas del océano Pacífico desde la costa de la ciudad porteña de Manta, en Ecuador.

Prado llegaba a Tumaco y otras zonas del departamento de Nariño, en Colombia, para transportar cargamentos de drogas a Costa Rica, Guatemala, México y Panamá. Ganaba US$50.000 por cada cargamento de droga que llevaba, según nueva información aportada por las autoridades colombianas.

Seis años después, en 2010, la mayoría de la estructura criminal de Los Rastrojos había sido capturada, y algunos también habían sido extraditados a Estados Unidos. Después de todos esos años a su servicio, Prado había aprendido la mayoría de los trucos de la actividad.

Según Semana, Prado sabía dónde estaban los cultivos de droga y quién era su dueño, de quién eran los laboratorios y quién vendía los estupefacientes en el oeste de Colombia. También tenía relación con muchos de los compradores y capos de México y Centroamérica. Como cada fase del negocio de la droga (cultivo, procesamiento y distribución) estaba fragmentada, Prado tomó control de cada segmento.

Desde allí, El Universo informó que Prado se asoció con una banda dedicada al sicariato que operaba en las provincias de Manabí, Guayas y Esmeraldas, en Ecuador. Según los investigadores locales, la banda está conformada por varios parientes de Prado y tenía relación con el grupo criminal Los Choneros, a quienes el gobierno ecuatoriano describió como la "peor pandilla del crimen organizado" de los últimos 20 años.

La red de sicarios de Prado tenía dos objetivos principales. El primero era controlar el paso de droga a lo largo de las costas de Guayas y Manabí, mientras que en Esmeraldas brindaba seguridad a cargamentos de drogas que llegaban del municipio de Tumaco, en el departamento colombiano de Nariño.

Desde Tumaco, como ya lo había informado InSight Crime, la red de Prado enviaba hasta diez lanchas rápidas por semana, con cargamentos entre "800 kilos y una tonelada de cocaína cada uno". Adicionalmente, Semana informó que Prado prestaba servicios de transporte ocasionales a otros grupos narcotraficantes a los que les cobraba US$2.000 por cada kilo que llevaba hasta Costa Rica o Guatemala.

No pasó mucho antes de que Prado hubiera impuesto el control a lo largo de la costa de Nariño y se convirtiera así en un hombre muy rico y poderoso. En Guayaquil, la ciudad portuaria de Ecuador, Prado compró varias propiedades de lujo para él y para su familia. Y en Tumaco, Semana informó que se hacía pasar por un "próspero empresario pesquero" y andaba con escoltas en lujosas camionetas blindadas.

Pero esto pronto llamó la atención de las autoridades locales de Ecuador.

Por lo menos en tres ocasiones, según Semana, Prado fue detenido, pero liberado al poco tiempo después de pasar poco o nada en la cárcel, pues podía contratar a los mejores abogados o se las arreglaba para amenazar a policías, fiscales y jueces y lograr que lo liberaran.

Eventualmente, Prado llegó al radar de la Administración para el Control de Drogas (DEA), quienes alertaron a la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN) en Colombia. Por dos años, las autoridades colombianas dicen que pudieron decomisar 150 toneladas de cocaína relacionada con Prado y de detener a casi 100 integrantes de su red criminal.

Días antes de su captura, las autoridades colombianas y ecuatorianas colaboraron para seguir sus movimientos en Ecuador. Aunque Ecuador tiene una política de no extradición de sus ciudadanos a Estados Unidos, según Semana, el objetivo de las autoridades era capturar a Prado en Colombia, donde podía enfrentar la extradición a Estados Unidos.

Con ayuda de las autoridades ecuatorianas, la DIJIN de Colombia envió una agente encubierta "atractiva" a Ecuador, que comenzó a frecuentar los lugares de los que era asiduo Prado. Después de varios meses, Semana informó que la agente encubierta y Prado habían entablado una relación.

La agente encubierta dijo entonces a Prado que debía regresar a Cali por un asunto familiar durante la temporada de Semana Santa, y que Prado debía ir a visitarla. Según los informes, Prado asintió, y entró ilegalmente a Colombia por Ipiales.

Mientras Prado atravesaba Colombia en una camioneta blindada, la agente encubierta notificó a las autoridades colombianas dónde se reunirían. Las autoridades entonces instalaron un retén y Prado fue arrestado posteriormente.

El director de la Policía Nacional general Jorge Hernando Nieto Rojas dijo a Semana que, "Sin duda alguna, este delincuente lideraba la organización mafiosa más técnica y sofisticada en el Pacífico colombiano".

Entre otras cosas, Prado enfrenta cargos de trata de personas, narcotráfico, homicidio y tentativa de homicidio.

Análisis de InSight Crime

El arresto de Prado y los detalles de su operación ponen en evidencia el olvido en que se tiene a los ecuatorianos en el negocio de la cocaína.

Para los recién llegados, es un hecho sorprendente las 250 toneladas de cocaína que el grupo de Prado presuntamente traficó en los cerca de cuatro años en los que operó. Como ya lo había informado InSight Crime, esto es más de una quinta parte de las 1.135,2 toneladas de cocaína que las autoridades colombianas se incautaron durante los últimos cuatro años, según los informes de Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos.

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Además, luego de la captura de Prado, la policía en Ecuador realizó 20 allanamientos que terminaron con las capturas de 11 personas, entre ellos un capitán de la policía, que era "pieza clave" en la organización de Prado. También se incautaron US$12 millones en efectivo.

La importancia creciente de Ecuador en el negocio internacional de la droga no debe sorprender. El país tiene una ubicación estratégica entre dos de los mayores productores de cocaína del mundo: Colombia al norte, y Perú al sur.

La producción de cocaína en Colombia ha llegado a nuevos picos. Según estimativos de la Oficina de la Casa Blanca para la Política Nacional de Control de Drogas (ONDCP), divulgados en marzo, Colombia produjo 188.000 hectáreas de cultivos de coca en 2016. Esto fue casi 20 por ciento más que en 2015, y cerca de 80 por ciento superior al estimativo anual promedio entre 2008 y 2015.

También en marzo, la presidenta de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) anunció que el país andino tiene actualmente un estimado de 55.000 hectáreas de cultivos de coca que se usan principalmente para la producción de cocaína. Esto superó los cálculos más recientes de la ONU y de EE.UU. para 2015.

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El Informe Mundial sobre Drogas de 2016 de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD) declara que Perú y Colombia siguen siendo los principales países de origen de los cargamentos de cocaína, y dada la situación en Ecuador, InSight Crime cree que Prado no es un ejemplo aislado. Con tanto producto, es inevitable que sigan apareciendo grandes actores en Ecuador.