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Ecatepec, una localidad de Ciudad de México en la que ha aumentado la violencia.

En la lista que el gobierno de México divulgó recientemente sobre las ciudades con el mayor número de asesinatos durante el mandato del presidente Enrique Peña Nieto, aparece un nombre sorprendente: Ecatepec, un municipio del Estado de México que usualmente no es conocido como un centro del crimen organizado.

Según la Secretaría de Gobernación de México, las cinco ciudades que han registrado el mayor número de investigaciones por asesinatos desde diciembre de 2012 son Acapulco, Tijuana, Culiacán, Juárez y Ecatepec.

La manera de medir la violencia es un poco irregular —México tiene diversos registros de asesinatos a nivel municipal, lo cual es un método estadístico más directo y confiable para medir la violencia que contar el número de casos que se abren por asesinatos—, pero otras fuentes apoyan el argumento de los resultados de la Secretaría de Gobernación. Según el más reciente informe del Proyecto Justicia en México, Ecatepec está entre el cuarto y el quinto lugar con el mayor número de asesinatos durante los años de presidencia de Peña Nieto.

Para Ecatepec, esto representa un aumento que nunca antes se había dado, así como el cambio de una tendencia que se ha presentado por mucho tiempo. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), considerada la fuente más confiable de México en cuanto a las estadísticas de homicidios a nivel municipal, Ecatepec tuvo un promedio de 344 asesinatos anuales entre 1991 y 1994.

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Durante los siguientes 14 años, sin embargo, la tasa de homicidios de la ciudad disminuyó a un promedio de 235 por año, una disminución sostenida de más del 30 por ciento, que equivale a una tasa de homicidios de aproximadamente 16 por cada 100.000 habitantes. Durante este período, el número total de asesinatos nunca superó los 277, y llegó a su nivel más bajo, de 158, en 2007. Siendo una de las ciudades más grandes de México, el hecho de que Ecatepec se haya vuelto más segura representaba un logro considerable, lo suficientemente significativo como para reducir la tasa de homicidios nacional anual en un punto porcentual.

Pero como ocurrió con muchas áreas de México, la inseguridad que se comenzó a presentar durante la administración del presidente Felipe Calderón tuvo enormes consecuencias en Ecatepec. En 2009, la ciudad contabilizó 317 asesinatos, su mayor cifra desde 1994. Al año siguiente registró 413, que hasta el momento había sido la peor cifra en la historia reciente de la ciudad. (INEGIi dispone de registros desde 1990).

Entre 2011 y 2015, la situación se volvió cada vez peor: en Ecatepec se han presentado aproximadamente 533 asesinatos al año, un incremento del 125 por ciento con respecto al promedio del periodo 1995-2008, que sitúa la tasa de asesinatos de la ciudad en 33 por cada 100.000 habitantes.

Análisis de InSight Crime

A diferencia de Acapulco, Tijuana, Culiacán y Juárez, las cuales son centros reconocidos de la guerra de carteles, Ecatepec no suele considerarse como parte del paisaje criminal mexicano. No se ha sabido de ningún enfrentamiento por el control de Ecatepec, municipio que tampoco es la base de ninguna organización criminal importante.

Pero en Ecatepec sí ha habido grupos criminales locales más pequeños durante mucho tiempo. En 2008, por ejemplo, el jefe de la policía local mencionó ocho grupos criminales locales que operaban en Ecatepec, y que se dedicaban principalmente a la venta de drogas al por menor. Aunque estos grupos probablemente les compraban sus mercancías a organizaciones más grandes, al parecer eran agrupaciones independientes.

Como en gran parte del país, la espiral de la violencia durante el gobierno de Calderón llevó a que estos grupos locales entraran en mayor contacto con organizaciones del narcotráfico más grandes. Los principales grupos que se establecieron en Ecatepec fueron la Familia Michoacana y varios grupos vinculados a la Organización Beltrán Leyva (OBL).

La desintegración de los antiguos grupos dominantes ha provocado una sensación de caos que ha generado más derramamiento de sangre en la ciudad. El arresto o el asesinato de Alfredo, Arturo y Héctor Beltrán Leyva, así como de los segundos hombres al mando, como Edgar Valdés Villarreal y Sergio Villarreal, dividieron la organización en múltiples facciones, muchas de las cuales han tratado de establecerse en Ecatepec. Entre estas se encuentran La Mano con Ojos, Los Rojos y Guerreros Unidos.

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Actualmente, Ecatepec está intentando hacer frente tanto a los grupos criminales que se han establecido en la ciudad, como a las consecuencias de la división de los carteles. Gran parte de la violencia que se vive actualmente parece ser una consecuencia del control que se ha venido haciendo a la extorsión y a los mercados de la droga más que un resultado de los enfrentamientos por las rutas de narcotráfico. A raíz de un reciente asesinato, un medio de comunicación local emitió estimaciones según las cuales 20 empresarios han sido asesinados desde 2016 por negarse a pagar las extorsiones.

En cierto sentido, la situación en Ecatepec sustenta la versión del gobierno según la cual la zona de la Ciudad de México está por fuera de los límites de los grupos criminales. Recientemente, en 2014, altos funcionarios incluyendo al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijeron que en la capital no había rastro de los "grandes carteles", y que las rivalidades criminales surgían en gran parte por los enfrentamientos territoriales de pequeños grupos.

Pero incluso si uno acepta esa idea —que no es aceptada por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés) ni por otras autoridades—, con una tasa de asesinatos que ha estado entre las peores del país, la presencia de Los Zetas o el Cartel de Sinaloa en el área metropolitana de la Ciudad de México es hasta cierto punto irrelevante. Con esto no se pretende insinuar que la Ciudad de México esté en riesgo de convertirse en una zona de guerra. La tasa de homicidios dentro de los límites de la ciudad en los últimos años ha sido extraordinariamente estable —aproximadamente 12 por cada 100.000 habitantes, más o menos como la de Minneapolis u Orlando, Florida— y nunca sufrió un grave deterioro durante la administración Calderón. En términos generales, la situación de la ciudad capital es envidiable.

Pero al otro lado de la frontera municipal, en Ecatepec, la situación es muy diferente, y, sorprendentemente, la persistente violencia ha despertado pocas protestas o no ha llamado la suficiente atención.