En Latinoamérica, la palabra esclavitud evoca imágenes de indígenas sometidos a trabajos forzosos por el látigo y de subastas de africanos recién desembarcados de los barcos negreros. Hoy las imágenes son otras: mujeres encerradas en burdeles, engañadas, amarradas y obligadas a servir de esclavas sexuales; migrantes secuestrados forzados bajo amenaza a tomar armas y trabajar como sicarios, niños de 12, 13 o 14 años cargando fusil a nombre de alguna organización criminal.

Detrás de estas atrocidades está el crimen organizado. Para las grandes mafias son una fuente de lucro adicional a sus negocios principales de tráfico de drogas, extorsión y micro-tráfico. Pero alrededor de la explotación humana también se tejen redes medianas y pequeñas, negocios discretos. Lo que tienen en común es que ven en las personas más desprotegidas —mujeres, niños, personas indocumentadas— una posibilidad de ganancia.

Nuevamente una alianza de medios digitales de la región – bajo la coordinación de InSight Crime y con el apoyo de la organización Internews con sede en Washington DC, explora el impacto del crimen organizado sobre los derechos humanos en América Latina, esta vez volviendo la mirada sobre los esclavos del crimen.

En México, Animal Político descubrió que no solo son los migrantes indocumentados que son obligados a punta de amenazas de muerte a trabajar forzosamente para las mafias, sino que los carteles parecen estar secuestrando a profesionales y técnicos para obligarlos a trabajar estableciendo redes de comunicación. El crimen organizado mexicano también se aprovecha de los estimados 25.000 niños, niñas y adolescentes que han sido enrolados en sus filas en los últimos seis años.

En Colombia, también el reclutamiento forzoso por parte de guerrillas y organizaciones de crimen organizados es un fenómeno que toca a los niños y adolescentes. Algunas estimaciones dicen que habría unos 18.000 niños en sus filas. VerdadAbierta.com exploró este fenómeno en el municipio de Tumaco sobre el Pacífico colombiano, uno de los mayores productores de coca del país y un importante punto de salida para los cargamentos de drogas ilegales.

En Centroamérica redes grandes y pequeñas se dedican a la compra-venta de mujeres engañadas con promesas de glamurosos trabajos como modelos o de simples empleadas solo para terminar en prostíbulos de mala muerte. Eric Olson, experto en temas de seguridad del centro de pensamiento Woodrow Wilson Center for International Scholars, testificó en el congreso estadounidense que la trata es la segunda amenaza más grande del crimen organizado en Centroamérica, después del narcotráfico. El Faro de El Salvador descubrió historias terroríficas que muestran cómo funcionan las redes de trata en la región y los frustrados esfuerzos de hacer justicia. Plaza Pública en Guatemala detalla las diferentes formas en que las mujeres terminan siendo mercancía.

A través de la trata, el trabajo forzado, y el reclutamiento forzoso el crimen organizado de América Latina se enriquece con el sufrimiento humano.  Mientras tanto las víctimas anónimas de esa esclavitud claman por su libertad y nuestra atención.