Escena de asesinato en Honduras

La relación entre las pandillas y la violencia en Honduras es difícil de determinar, o quizá imposible, pero eso no les impide a las autoridades utilizar los datos disponibles para influenciar la opinión pública y decidir dónde desplegar sus limitados recursos.

Por ejemplo, en un evento organizado por el Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson el año pasado, el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, dijo que hasta un 80 por ciento de la violencia en su país podría atribuírsele al crimen organizado.

Otros funcionarios coinciden con estas afirmaciones. En 2014, en un artículo de opinión del Military Times, el general John Kelly, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, dijo que los carteles de la droga y las pandillas eran en gran parte responsables del aumento de la violencia en la región.

Este artículo hace parte de una serie investigativa sobre pandillas en Honduras. Es el resultado de un trabajo conjunto entre InSight Crime y la Asociación para una Sociedad más Justa en Honduras. Vea el informe completo de InSight Crime sobre la pandillas en Honduras aquí (pdf). Lea el informe en inglés aquí (pdf)

“Hay algunos en los círculos oficiales que argumentan que el 100 por ciento de la violencia hoy en día no se debe al flujo de drogas a los EEUU” escribió Kelly refiriéndose a los países del Triángulo Norte: Honduras, Guatemala y El Salvador. “Y estoy de acuerdo, pero yo diría que quizás el 80 por ciento lo es”.

El hecho es que no sabemos cuántos homicidios en el Triángulo Norte están relacionados con el crimen organizado y las pandillas. Si bien es cierto que las organizaciones criminales han proliferado en años recientes en Centroamérica, y muchos homicidios están claramente relacionados con sus actividades criminales, la información usada para hacer tales comparaciones es incompleta y muy sospechosa.

El Caso de Honduras

Examinemos el caso de los homicidios relacionados con pandillas en Honduras. En 2015, según el Observatorio de Violencia de la Universidad Nacional (pdf), Honduras tuvo una tasa de homicidios de 60 por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo. San Pedro Sula, centro económico de Honduras y una de las ciudades más violentas del mundo, tuvo una tasa de homicidios de 111 por cada 100.000 habitantes. La ciudad capital, Tegucigalpa, tuvo una tasa de homicidios de 73 por cada 100.000 habitantes, mientras que La Ceiba, la tercera ciudad más grande del país, tuvo una tasa de 105 por 100.000.

Estas también son las áreas donde las pandillas, en especial las dos más prominentes, Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, tienen la mayor presencia e influencia. Es evidente que el uso de la violencia por parte de las pandillas —contra sus rivales, civiles, fuerzas de seguridad y supuestos transgresores dentro de sus propias filas— muy probablemente ha contribuido en gran medida a que se presenten estas cifras.

Los enfrentamientos entre pandillas también afectan bastante la psiquis de las comunidades. En los barrios más violentos de Honduras abundan las evidencias anecdóticas sobre homicidios relacionados con pandillas. Esto se puede deber en parte a que la violencia entre pandillas se ha presentado por varios meses, o incluso años, y puede implicar el asesinato de personas en espacios públicos.

Cuando se pregunta por una explicación sobre la violencia relacionada con pandillas en Honduras, muchas personas dan una respuesta corta que se centra en un único concepto: el territorio. El territorio es un aspecto que resulta útil para describir lo que motiva a las pandillas, ya que abarca tanto los niveles micro y macro de esta permanente batalla.

En un primer nivel, el territorio consiste en el espacio físico. Conquistar ese espacio garantiza el acceso a fuentes de ingreso, mediante actividades como la extorsión y la venta de drogas al por mayor. Por ejemplo, la MS13 depende en gran medida de los ingresos procedentes de la venta de drogas a nivel local. Barrio 18 está buscando controlar cada vez más esta economía criminal, y las autoridades creen que la batalla por este mercado es la causante de gran parte de la violencia en las zonas donde las dos pandillas operan.

Pero el territorio también puede ser un asunto más personal. El enfrentamiento por un territorio puede ser un intento por ganar poder al interior de una pandilla, o por demostrar fortaleza con rivales internos y externos.

No hay datos irrefutables

Las estadísticas oficiales sólo muestran la parte de la violencia que el gobierno cree que está realmente relacionada con las pandillas. El Observatorio de Violencia de la Universidad Nacional, el centro estadístico oficial del gobierno, dice que sólo el cinco por ciento de los homicidios en 2015 estuvieron “relacionados con maras/barras bravas”. (En su análisis de los medios de comunicación, sólo atribuyó un 1,7 por ciento de los homicidios en 2015 a las pandillas.) Los datos de años anteriores presentan análisis y porcentajes similares.

Es difícil determinar lo que motiva a las pandillas a ejercer la violencia. En Honduras es incluso más difícil debido a la existencia de datos poco fiables, el número limitado de casos judiciales, y los vacíos en la inteligencia del gobierno. Utilizando los mejores datos disponibles sobre el indicador más confiable —los homicidios—, así como la investigación cualitativa, sólo se puede teorizar sobre los alcances de la violencia y cómo se relaciona con la actividad de las pandillas en el país.

La noción acerca de cuál pandilla es más violenta también está sujeta a la especulación generalizada y a los rumores. La percepción general es que Barrio 18 es más violenta que MS13. Sin embargo, los indicadores no muestran ninguna diferencia entre las dos pandillas en términos de violencia en sus barrios.

Por ejemplo, para realizar un informe sobre las pandillas en Honduras, InSight Crime examinó las estadísticas de homicidios en Tegucigalpa durante un período de cinco años, entre 2008 y 2013, y los comparó con las zonas donde se cree que las dos pandillas son predominantes. Sin embargo, encontramos poca correlación entre el número de homicidios y la pandilla que controlaba un área en particular. Las áreas de Barrio 18 tuvieron más homicidios en total, pero en las áreas de ambas pandillas, Barrio 18 y MS13, se presentó un promedio de 11 homicidios por área en un periodo de cinco años.

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 Descargue el informe completo (pdf)

Estos datos no permiten sacar suficientes conclusiones. Sugieren que hay una correlación entre los homicidios y la presencia de las pandillas, y que los homicidios en aquellas áreas pueden estar relacionados con el control de las pandillas, lo cual no siempre es cierto. Pero tampoco permiten sustentar el argumento de que Barrio 18 es más violenta que MS13.

Dinámicas criminales y homicidios

Aunque la información es escasa e inconclusa, hay cierta lógica en estas percepciones sobre la violencia en Honduras. Volviendo al asunto de cuál pandilla es más violenta, por ejemplo, sin duda existe una dinámica criminal que hace aparecer a Barrio 18 como la más violenta de las dos principales pandillas del país.

Específicamente, es importante señalar que Barrio 18 es un grupo criminal basado en la subsistencia. El aspecto operativo más importante de Barrio 18 es el control del territorio, por lo que recurre a las microextorsiones —dirigidas a vendedores ambulantes, tiendas de barrio o talleres mecánicos locales— mucho más que MS13. Ello lo logra estableciendo anillos de seguridad, manteniendo un formidable arsenal, e infligiendo violentos castigos a sus rivales, a quienes crucen su territorio, y frecuentemente también a sus propios miembros. Esta violencia, y el hecho de dedicarse a extorsionar negocios locales, los pone en contradicción con la comunidad.

Por el contrario, la MS13 se centra más en el control del comercio local de drogas, lo cual les ha generado más ingresos. Como tal, si la pandilla se está protegiendo a sí misma o moviéndose hacia nuevos territorios, la violencia de la MS13 está frecuentemente asociada con el control del mercado local de drogas.

Además, a diferencia de Barrio 18, la MS13 no convierte en objetivos a sus vecinos inmediatos, y por el contrario se centra en extorsiones de un nivel macro, enfocándose en grandes compañías, usualmente las transportadoras de taxis o autobuses. Esto les ha permitido construir una imagen más positiva, acumular capital político y social en sus áreas de influencia, y establecerse como los “protectores” de sus áreas.

Sin embargo, ambas pandillas continúan cambiando, lo que probablemente definirá la naturaleza y magnitud de la violencia “relacionada con pandillas” en el futuro. Barrio 18, por ejemplo, está tratando de obtener un mayor control del negocio de la venta de drogas, algo que parece estar detrás de gran parte de la violencia entre las pandillas. Últimamente, la MS13 parece estar tomando sus actividades de tráfico de drogas a un nivel completamente nuevo —como el control del mercado de drogas al por mayor— lo que ha llevado a sugerir que la pandilla está buscando convertirse en un grupo criminal más sofisticado.

En última instancia, si bien es imposible determinar con precisión la cantidad de la violencia de la cual las pandillas son responsables, lo que está claro es que gran parte del aumento de los homicidios en Honduras se relaciona con la actividad de las pandillas. La lucha de las pandillas por el territorio —y por el prestigio y los ingresos que este conlleva— está en el centro de estas batallas.