Fotos de migrantes desaparecidos

Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) – la única entidad gubernamental que ha publicado datos sobre los secuestros de los migrantes – 9.758 migrantes fueron secuestrados en 33 “eventos” diferentes, entre septiembre de 2008 y febrero de 2009. En un estudio de 2011, la CNDH estimó que 11.333 migrantes fueron secuestrados entre abril y septiembre de 2010, en 214 eventos diferentes. Extrapolando los hallazgos de 2011 de la CNDH, se sugiere que alrededor de 20.000 migrantes son secuestrados cada año en México.

Las estimaciones de la CNDH se basan en cientos de visitas a centros de refugiados, iglesias, y otros lugares donde se concentran los migrantes. Sin embargo, los analistas gubernamentales discuten las cifras, diciendo que éstas son anecdóticas y provienen de fuentes no confiables y parciales. Algunos observadores sostienen que la metodología utilizada por la CNDH puede ser fácilmente manipulada — por ejemplo, si el mismo migrante contó una historia a investigadores de diferentes comisiones, que la registran como un nuevo incidente cada vez. Sin embargo, la cifra de la CNDH es la única estimación disponible, e incluso si no están de acuerdo sobre el número exacto, todos los expertos y funcionarios del gobierno coinciden que los peligros para los migrantes que cruzan México, son cada vez mayores, especialmente en lo que respecta al secuestro para cobrar un pago por su rescate.

Sin embargo, muchos migrantes continúan emprendiendo el viaje. La mayoría de ellos buscan la ayuda de los intermediarios tradicionales, popularmente conocidos como “coyotes”, y sus redes de tráfico que operan en toda la región. Los coyotes varían en profesionalismo y precio. Algunos de ellos incursionan en otras actividades, incluyendo el narcotráfico.

Rutas migratorias

La capacidad de los coyotes para operar ha estado sujeta a su habilidad de navegar por el nuevo panorama criminal. Eso implica lidiar con dos actores principales, recientemente involucrados en el tráfico de migrantes, y un tercer actor más tradicional. Los nuevos jugadores son las pandillas callejeras y las organizaciones criminales grandes y diversificadas. Como se describió anteriormente, estos dos tienen diferentes raíces y diferentes objetivos, pero ambos participan en el negocio del tráfico de personas. El actor más tradicional es el sector público, los corruptos funcionarios gubernamentales y los miembros de las fuerzas de seguridad.

Organizaciones Criminales

En la parte superior de la nueva jerarquía del tráfico de migrantes, se encuentran las organizaciones del crimen organizado que cobran piso a cualquier actor que mueva mercancía (en este caso, cargamento humano) a través de su territorio. El más famoso de ellos en México, son los Zetas. En su núcleo están exoficiales de seguridad pública que desertaron a finales de los años noventa, para formar parte del equipo de seguridad privada del Cartel del Golfo. Durante los primeros años, su trabajo principal era proteger al jefe del cartel, Osiel Cárdenas Guillén, y su principal producto, la cocaína. Ellos resultaron siendo extremadamente eficaces, especialmente tomando y ocupando el territorio de los carteles enemigos, y con el tiempo, se les asignó la tarea de expandir los intereses del Cartel del Golfo en otras partes de México. (El Cartel del Golfo está involucrado en una amplia gama de negocios, que van más allá del tráfico de drogas y de la trata de personas, en particular, la estafa de seguros.)

Cuando crecieron las fuerzas de protección, los Zetas aprovecharon las nuevas oportunidades de negocio, y comenzaron a cobrar piso a aquellos que vendían drogas y contrabandeaban en el mercado local, o manejaban bares o prostíbulos ilegales. Ellos utilizaron el dinero de este impuesto para contratar y entrenar a más soldados. Pronto, los Zetas fueron lo suficientemente grandes para desafiar al Cartel del Golfo. Las primeras señales de una ruptura llegaron después de que Cárdenas fuera arrestado en 2003. Para cuando Cárdenas fue extraditado a los Estados Unidos en 2007, los Zetas habían formado su propia organización independiente. Aunque técnicamente todavía respondían a la dirección del Cartel del Golfo, los Zetas eran ahora una amenaza abierta. Los Zetas se separaron definitivamente del Cartel del Golfo a principios de 2010, después de que el cartel asesinara a un comandante de los Zetas y se negara a entregar a los asesinos.

En todo momento, los Zetas se han mantenido fieles a su misión central: tomar y controlar el territorio donde ellos cobran piso a otras organizaciones criminales y, cada vez más, a negocios legales. En la mayoría de los casos, los Zetas no montan una infraestructura para manejar estos negocios ilegales, aunque sí ofrecen servicios de “seguridad”. Su singular enfoque en el aspecto militar de la ecuación, es tanto una fortaleza como una limitación. Su flujo de ingresos es variado y su libro de contabilidad es complicado, y quizá sea por eso que se sabe que tienen un sistema de contabilidad estricto que funciona de forma completamente independiente del brazo militar de la organización.

Los Zetas han adoptado la estrategia del Cartel del Golfo de otorgar autonomía a los trabajadores contratados — los lugartenientes, asesinos, y los halcones. Algunos de estos trabajadores contratados forman parte de las pandillas, que ocasionalmente resulta en situaciones confusas y complicadas en el terreno. La mayoría son de tiempo parcial (la gente en Monterrey los llama zetillas), pero ellos usan sus conexiones con los Zetas para cometer otros crímenes como el robo de vehículos y robo a mano armada. Trazar el crimen Zeta desde un crimen motivado localmente, es difícil, sino imposible.

La ruta suicida de los imigrantes

No es claro cuándo exactamente empezaron los Zetas a recoger dinero de los coyotes, pero en 2008, el grupo se había consolidado en zonas a lo largo de la frontera con Guatemala (especialmente en Chiapas, Tabasco, Campeche, y Quintana Roo), desde donde ellos podían lanzar ataques sorpresa sobre los migrantes. Desde entonces, sus zonas de operación se han extendido a lugares como Veracruz, San Luis Potosí, y, sobre todo, Tamaulipas. Tamaulipas se ha convertido en una parte del viaje especialmente difícil para los migrantes, ya que la lucha entre los Zetas y el Cartel del Golfo se ha intensificado. En agosto de 2010, presuntos Zetas mataron a por lo menos 193 migrantes en una hacienda abandonada por razones aún desconocidas. A principios de 2011, la guerra ha envuelto a cientos de personas más, que fueron sacados de buses públicos y reclutados a la fuerza como “soldados”, o fueron asesinados por ser presuntos colaboradores del Cartel del Golfo, y luego enterrados en fosas comunes.

Los Zetas no es la única gran organización criminal que victimiza a los migrantes. Las facciones de muchas organizaciones participan en actividades similares, bien sea directa o indirectamente. El Cartel del Golfo parece ser el más activo, y trabaja tanto con la policía mexicana como las autoridades de migración mexicana, con el fin de capturar a sus víctimas. Facciones de los carteles de Juárez y Tijuana también cobran piso a los traficantes locales, y pueden, en el caso de Juárez, estar directamente involucrados en el tráfico. Algunas fracciones de la antigua Familia Michoacana, ahora llamada los Caballeros Templarios, y del cartel de Sinaloa, supuestamente también han desplazado a los coyotes que operan en sus territorios, y han intentado tomar el control de este negocio.

También hay grandes grupos independientes y semi-independientes operando en toda la región fronteriza entre México y Estados Unidos . El autor tuvo acceso a un archivo que documentaba un caso en el que un anillo de secuestro de Baja California engañó a migrantes mexicanos que pasaban a través del vecinos estado de Sonora, al hacerles creer que cruzarían la frontera cerca a Tijuana. En lugar de esto, el grupo secuestró a los migrantes y sus parientes tuvieron que depositar dinero en las cuentas controladas por el anillo. Ellos también abusaron físicamente de las víctimas, violando a las mujeres y golpeando fuertemente a los hombres.

Pandillas

La participación de las pandillas en el negocio del tráfico de personas no es uniforme a través de la región, pero parece estar dividido en dos grandes categorías: los depredadores y los informantes. Existen numerosos informes sobre miembros de pandillas hostigando, robando y violando a migrantes que se desplazan hacia el norte. Los pandilleros que viajan o se hospedan junto a los migrantes, algunas veces, en casas de refugio establecidas por organizaciones no gubernamentales (ONGs) al lado de rutas conocidas, y reúnen información sobre las potenciales víctimas. Estos informantes luego pasan la información a organizaciones criminales más grandes o a fuerzas de seguridad corruptas, que acorralan a los migrantes en masa para robar o extorsionarlos a ellos o a sus familias. En general, las pandillas parecen ser trabajadores contratados en tales proyectos.

Diferentes pandillas aparecen para controlar diferentes longitudes de la ruta. Sin embargo, a pesar de la masiva presencia de las pandillas callejeras en el Triángulo del Norte, no hay evidencia de que ellos jueguen algún papel hasta que los migrantes cruzan a México. Su presencia en México es especialmente fuerte a lo largo de las vías férreas, la cuales son frecuentemente utilizadas por los migrantes. Sus blancos, como los grupos criminales más grandes, son usualmente los migrantes centroamericanos que intentan el viaje sin los servicios de un coyote.

Las pandillas continúan acosando a los migrantes en los Estados Unidos, donde ellos parecen tener más autonomía que en México y a menudo replican las actividades de grupos como los Zetas. Esto es porque los Zetas no controlan el territorio en el cual operan las pandillas en los Estados Unidos. En un caso reciente en Houston, las pandillas exigieron piso de un contrabandista y retuvo su cargamento humano hasta que éste respondió sus demandas. Las autoridades de Estados Unidos llaman a esto “coyote rip”: una pandilla que comanda un grupo de inmigrantes y luego los retiene para cobrar su rescate. Según las autoridades de estados unidos, varios casos de secuestro en Phoenix están conectados “rips” similares o a traficantes demandando mas dinero de sus clientes. Fueron cerca de 300 secuestros reportados por año en Phoenix, entre el 2006 y el 2009, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

A lo largo de esta cadena, funcionarios estatales corruptos y fuerzas de seguridad públicas, parecen estar listas para aprovecharse de los migrantes que han tenido éxito eludiendo organizaciones criminales. Esto incluye, porciones del Instituto Nacional de Migración (INM), quienes el año pasado supuestamente entregaron al menos 120 migrantes a miembros del Cartel del Golfo para que fueran retenidos para luego exigir un pago por su rescate. Seis funcionarios del INM fueron eventualmente arrestados por el crimen. Algunos policías nacionales y locales supuestamente también establecieron operativos de captura de migrantes. En algunos casos, la policía parece estar trabajando con los criminales, en Reynosa, cuatro oficiales de la policía fueron arrestados después de que 68 migrantes fueran rescatados de supuestos miembros del Cartel del Golfo. Los puestos de control del ejército también son puntos de paso difíciles para los coyotes y migrantes, y personal del ejército ha estado conectado con extorsiones y secuestros masivos.

Lograr abordar este desafío requiere una combinación de dinero, experiencia, y suerte. Los migrantes tienden a ser categorizados en tres grupos:

• Aquellos que pueden darse el lujo de organizar los viajes por vía aérea, bien sea utilizando un coyote o algún otro servicio especializado;

• Aquellos que tienen que combinar viajes por aire, agua y tierra, usando un coyote;

• Y aquellos que viajan por tierra y no pueden pagar un coyote.

Coyotes

Basándose únicamente en evidencia anecdótica, tanto aquellos que pagan un servicio especializado o un coyote para organizar el viaje, como aquellos que no, están en riesgo, aunque la percepción es que al contratar un coyote, las probabilidades de ser victimizado se reducen significativamente. (Este articulo no examina la primera categoría de migrantes listados anteriormente, enfocándose en su lugar, en las siguientes dos categorías, ya que los que viajan por vía aérea no enfrentan los mismos riesgos que los que viajan por vía terrestre).

Para aquellos que viajan solos, sin coyotes, los peligros empiezan casi al minuto de empezar el viaje. Sus enemigos a menudo son sus compañeros de viaje. Tanto los miembros de las pandillas como otros migrantes que trabajan como informantes, obtienen información acerca de sus compatriotas mientras viajan, y luego pasan esta información a los oficiales corruptos, pandillas, u organizaciones criminales. Los grupos criminales detienen viajeros independientes y los toman cautivos en masa mediante su detención o secuestro. Luego, ellos usan la información obtenida de los informantes para obtener un pago por su rescate o un pago de extorsión.

Estas “detenciones” pueden durar horas, días, o incluso semanas. Los grupos criminales más sofisticado han desarrollado una extensa infraestructura para acomodar numerosas victimas. Existen anécdotas de decenas de victimas secuestradas que han sido retenidas en grandes bodegas o apartamentos, hasta que puedan arreglar el pago a sus captores. Los pagos se hacen a cuentas bancarias en Estados Unidos o México, o son transferidas directamente, a través de servicios como Western Union. Las cantidades varían pero pueden llegar a miles de dólares.

Incluso aquellos que el dinero para usar coyotes, no tiene garantizado un viaje seguro y libre de incidentes. A quienes contraten y lo mucho que puedan pagar para navegar por el paisaje criminal, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Usualmente, el proceso empieza en el país de origen del los migrantes; un coyote recauda el dinero al comienzo del viaje y envía un representante para acompañar a los migrantes. La tarifa general oscila entre 2.000 y 10.000 dólares americanos, y puede incluir transporte y alojamiento para grupos pequeños y grandes. En el mejor de los casos, esta tarifa también incluye sobornos a personal de empresas privadas (conductores de autobuses, gerentes de hoteles, y otros) y fuerzas de seguridad (policía, ejército. Y aduana, y una comisión para las pandillas y las organizaciones criminales en el camino.

Es especialmente complejo saber cómo el coyote garantiza un viaje seguro. Según una fuente que es familiar con los arreglos, los coyotes pagan 30.000 dólares americanos semanalmente a los Zetas, quienes aseguran un paso seguro por un número especifico de migrantes que cruzan su territorio durante esa semana. Otro coyote dijo a un investigador que pagó 500 dólares americanos por cabeza, una vez que había llegado a una zona determinada (en este caso, la ciudad de Monterrey, Nuevo León) donde él sabía que grandes grupos criminales tenían el control. Al grupo que él debía pagar, dependía de lo que estuviera ocurriendo en la zona. Sin embargo, coyotes responsables puede llevar dinero extra en efectivo a la mano para cualquier circunstancia que no estuviera prevista. Sin importar el sistema, la confusión acerca de quien le pagó a quien y cuándo, sigue siendo una gran posibilidad. Además, en un panorama cambiante, es difícil para los coyotes y sus representantes identificar apropiadamente la función de un determinado grupo criminal y los informantes.

Mezcla de 'carga'

Hay evidencia de que numerosas organizaciones criminales en México se lucran del movimiento humano, pero la mayoría parecen más interesados en recoger piso que en mover personas por las fronteras. Sin embargo, en América Central, algunas organizaciones criminales parecen haber ampliado sus actividades para incluir el tráfico de personas.

El ejemplo más claro de esto es José Natividad Luna Pereira, también conocido como "Chepe" Luna, de nacionalidad salvadoreña, que opera en el Triángulo del Norte. Luna comenzó su carrera en el transporte de productos lácteos de contrabando de Honduras a El Salvador durante la década de 1980. Estas hazañas la valieron a Luna y sus colaboradores el apodo Cartel de los Quesos. Luna luego se diversificó en el tráfico de personas antes pasarse al tráfico de drogas.

Luna sigue siendo uno de los traficantes más importantes de la región de mercancías tanto legales como ilegales, incluyendo piratería, carros robados, y cocaína. Al igual que sus homólogos, mueve sus productos a través de una serie de empresas de transporte que operan en todo el istmo. Su infraestructura legal le ha permitido aprovechar numerosas iniciativas empresariales, utilizándolas para cooptar agentes de la policía judicial y de los sistemas de inmigración. El resultado es una vasta red criminal multinacional y multidimensional que incluye el tráfico de personas.

Otras organizaciones cumplen roles más pequeños en la cadena del tráfico humano. Ex militares de Guatemala utilizan sus contactos o su control sobre ciertas oficinas gubernamentales para suministrar documentación legítima de los migrantes, en su mayoría de viajeros con medios suficientes y que utilizan el país como punto intermedio. Estas personas pueden obtener la documentación de funcionarios corruptos antes de comenzar su viaje hacia el norte.

No parece que haya muchas pandillas centroamericanas implicadas en el tráfico de personas, pero algunos están presuntamente relacionados con la trata, prostitución forzada específicamente. Los Zetas también se han conectado a la trata de personas la actividad en los países del Triángulo del Norte y México. Según el cónsul de Honduras en Chiapas, los Zetas han obligado a numerosas mujeres hondureñas a la prostitución en el sur de México.[13]

Hay algunos informes de que los migrantes se están utilizando para cantidades pequeñas de tráfico de drogas. El Departamento de Justicia de Estados Unidos, en su evaluación de la frontera Texas-México, dijo que los traficantes utilizan lanchas "tiburón" para pasar drogas y migrantes, aunque no está claro si los migrantes y las drogas se transportan en el mismo viaje.[14] Otras evaluaciones de seguridad del Departamento de Justicia también notan de esta mezcla de “carga”.[15]

Funcionarios de la agencia estadounidense de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) no proporcionaron al autor datos específicos sobre la materia, y la mayoría de los informes de inteligencia del Departamento de Justicia no mencionan o no entran en mucho detalle sobre la conexión entre el tráfico de personas y drogas. También puede haber cierta confusión ya que los grupos de narcotraficantes contratan a migrantes para llevar mochilas llenas de drogas a través de la frontera, especialmente en las zonas desérticas como la frontera con el estado de Arizona.[16] Sin embargo, esto parece ser otro tipo de operación. En otras palabras, es distinto traficar grandes cantidades de seres humanos, algunos de los cuales pueden llevar pequeñas cantidades de drogas, a utilizar a un individuo para pasar de contrabando una mochila llena de drogas.

Informes desde México también parecen corroborar la teoría de que los migrantes son utilizados para el contrabando de narcóticos, aunque, de nuevo, es difícil evaluar la prevalencia de la práctica. Una de las teorías acerca de la masacre de agosto 2010 en San Fernando, por ejemplo, era que los migrantes se habían negado a llevar drogas a Estados Unidos. Aunque hay poca evidencia en este caso, los funcionarios mexicanos de inteligencia le dijeron al autor que las organizaciones del narcotráfico utilizan a los migrantes para mover pequeñas cantidades de drogas. Funcionarios mexicanos de inteligencia también señalaron que los migrantes son reclutados a las bandas criminales mexicanas en gran número. Algunos de ellos van voluntariamente, dijeron, otros son reclutados a la fuerza. Los que se niegan enfrentan la ejecución.

Los migrantes también parecen estar conectados a la compra al mayor de armas y el movimiento de éstos a través de la frontera Estados Unidos-México. Las redes de traficantes de armas suelen tener las familias en ambos lados de la frontera, muchos de los cuales tienen la doble nacionalidad y las conexiones con las operaciones criminales en México. Los traficantes utilizan testaferros (por lo general las personas que no tienen antecedentes penales) para comprar varias armas, que luego son traficadas a través de la frontera en grandes cantidades a México y vendidas a las organizaciones criminales, tanto grandes como pequeñas. Los migrantes pueden ser utilizados como compradores, aunque no mueven realmente ningún producto. Sin embargo, la necesidad de encontrar compradores "limpios" de armas hace que el uso de los migrantes ilegales sea menos probable.

Conclusión

El viaje de los migrantes hacia el norte desde Centroamérica atravesando México hacia Estados Unidos, siempre ha sido peligroso e impredecible, pero han surgido varios nuevos obstáculos en los últimos años. Estos son el resultado de una transformación en las organizaciones criminales de la región. En México lo que eran grupos pequeños, de gestión familiar, se han transformado en grandes operaciones delictivas con capacidad militar y una amplia cartera de actividades criminales, incluyendo el secuestro de migrantes para pedir rescate. Al mismo tiempo, las pandillas se han proliferado en la región, proporcionando los "ojos y oídos" de estas grandes organizaciones criminales para apoderarse de un gran número de migrantes en el camino.

Estos actores criminales, a menudo trabajando en conjunto con las fuerzas de seguridad y funcionarios del gobierno corruptos, se aprovechan de miles de migrantes. Las estimaciones de cuántos son víctimas no son fiables, pero todos las fuentes consultadas por el autor durante un período de dos años dicen que el riesgo de ser secuestrado ha aumentado de manera exponencial para los migrantes. Muchos de los que no pudieron o no quisieron pagar el rescate han sido asesinados. Una vez más, no hay estadísticas confiables, pero hay fosas comunes, específicamente en el norteño estado mexicano de Tamaulipas, donde operan los Zetas.

Por su parte, los Zetas proporcionan el más claro ejemplo de una organización criminal mexicana que ha diversificado su cartera. El grupo, que comenzó como un brazo armado del Cartel del Golfo, se ha convertido en una operación criminal multifacética que se centra en el control del territorio y ejerce un entrenamiento y una táctica superior. Otras organizaciones criminales que operan en territorio Zeta deberán pagar un alto costo. El territorio Zeta abarca las rutas más frecuentadas por los migrantes que se desplazan hacia el norte y cruzar a Estados Unidos.

Grupos como los Zetas han cambiado el juego. Los coyotes que mueven a los migrantes deben acordar el pago de los Zetas (o los otros grupos delictivos) o arriesgarse a perder su carga. Los migrantes sin coyotes corren el mayor riesgo de ser víctimas, a pesar de que pagarle a un coyote no garantiza el paso seguro. La naturaleza semiautónoma y amorfa de grupos criminales de hoy en día hace que viaje del migrante sea más impredecible que nunca. Mientras tanto, el dinero del rescate mantiene el interés de los grupos criminales y, en algunos casos, la especulación llega hasta Estados Unidos. Por ejemplo, las pandillas en Estados Unidos pueden victimizar a los migrantes después de su llegada.

El negocio de tráfico humano se cruza con otras actividades criminales también. Algunos traficantes también entran en el negocio de la trata de personas, muchas de las cuales se ven obligadas a ejercer la prostitución; otros traficantes se han diversificado para incluir el tráfico de drogas. Los migrantes son reclutados a la fuerza por parte de las bandas criminales, especialmente en México. Algunos de estos migrantes se han convertido en "soldados" para las grandes operaciones delictivas, mientras que otros se ven obligados a mover pequeñas cantidades de drogas por vía terrestre.

Notas finales:

[1] Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Informe Especial de la Comisión Nacional de Derechos Humanos sobre el Secuestro contra los migrantes (Ciudad de México: CNDH, febrero de 2011), http://insightcrime.org/investigations/government-multilaterals/item/606-mexican-national-commission-on-human-rights-special-report-on-immigrant-kidnapping-in-mexico.

[2] Ibid., 26.

[3] En un principio, sólo se descubrieron 72 cadáveres, pero tras una investigación complementaria el recuento corporal total se encontró que era 193.

[4] Steven Dudley, 'Coyote' Rips in Houston Give Migrants Another Headache," InSight Crime, mayo de 2011 www.insightcrime.org/insight-latest-news/item/885-ms-13-coyote-rips-in-houston-give-migrants-another-headache.

[5] Departamento de Justicia de Estados Unidos,  Unidad de Inteligencia Nacional sobre Drogas (NDIC), US Southwest Border Smuggling and Violence (Washington, DC: USDOJ, 2010), www.justice.gov/ndic/pubs38/38661/swb.htm

[6] Geoffrey Ramsey, "Migrants Accuse Mexico Immigration Officials in Kidnap Case,” InSight Crime," Crimen InSight, mayo de 2011 http://insightcrime.org/insight-latest-news/item/910-migrants-accuse-mexico-immigration-officials-in-kidnap-case.

[7] Dudley, "'Coyote' Rips in Houston Give Migrants Another Headache,"

[8] Amnistía Internacional, Invisible Victims: Migrants on the Move in Mexico (London: Amnesty International, 2010), www.amnesty.org/en/library/asset/AMR41/014/2010/en/8459f0ac-03ce-4302-8bd2-3305bdae9cde/amr410142010eng.pdf.

[9] Óscar Martínez: "Somos de los Zetas", El Faro, de noviembre de 2009, www.elfaro.net/es/200911/migracion/386.


[10] En 2010, Western Union pagó US$94 millones a las autoridades estatales para ayudar a resolver una investigación de 10 años sobre sus prácticas. Parte del dinero fue usado para las iniciativas contra el lavado de dinero en Arizona, Nuevo México, Texas y California. Véase Jonathan Stempel, “Western Union to Pay $94 million in Laundering Probe,” Reuters, February 2010, www.reuters.com/article/2010/02/11/westernunion-moneylaundering-idUSN1119905220100211.
[11] Entrevista del autor con ex funcionarios del consulado salvadoreño, mayo de 2011.

[12] Southern Pulse, “Inside Illegal Entry — From San Salvador to Houston,” InSight Crime, March 2011, http://insightcrime.org/insight-latest-news/item/698-inside-illegal-re-entry-from-san-salvador-to-houston.
[13] Geoffrey Ramsey Geoffrey Ramsey, “Trafficking, Force Prostitution Denounced in Chiapas,” InSight Crime, Abril 2011, www.insightcrime.org/insight-latest-news/item/804-with-human-trafficking-up-in-s.

[14] USDOJ, NDIC, Houston High Intensity Drug Trafficking Area Drug Market Analysis (Washington, DC: USDOJ, 2007), www.justice.gov/ndic/pubs23/23932/outlying.htm#Figure_3.

[15] USDOJ, NDIC, Arizona High Intensity Drug Trafficking Area: Drug Market Analysis (Washington, DC: USDOJ, 2007), www.justice.gov/ndic/pubs22/22934/22934p.pdf.

[16] Ibid.

 

Ver también:

Parte I: El surgimiento de pequeños ejércitos de México

Parte II: Las pandillas, deportación y violencia en América Central

*Este trabajo se eleaboró y se publicó a pedido de Migration Policy Institute, que junto con el Woodrow Wilson Center for International Scholars está dirigiendo una initiativa de investigación de tres años sobre México, Centroamérica y Estados Unidos. Vea otros informes de la misma iniciativa aquí.