La escena del crimen en La Mesilla, Huehuetenango

El asesinato de un alcalde de Guatemala con presuntos vínculos con un grupo dedicado al tráfico de drogas pone en evidencia los vínculos entre las élites y los grupos criminales —y el poder que éstos pueden ejercer sobre la política local—.

Carlos Darinel Aguirre, alcalde del municipio La Libertad en el departamento de Huehuetenango, en la frontera nororiental de Guatemala con México, murió tras un fuerte ataque armado el pasado 25 de octubre, informó Associated Press.  Su hija de 12 años de edad y un guardaespaldas que estaba con él en ese momento también murieron en la emboscada.

Aguirre viajaba en una camioneta blanca blindada en la ciudad fronteriza de La Mesilla, Huehuetenango, cuando un grupo de hombres lo atacaron a él y a su guardaespaldas con armas de alto calibre y granadas, de acuerdo con los reportes iniciales. Al parecer, hubo al menos cien disparos, según declaró la policía.

ElPeriódico informó que la Fiscalía Contra el Narcotráfico había estado vigilando a Aguirre después de que fue presuntamente vinculado con los Huistas —una organización criminal activa en la zona—. Sin embargo, las investigaciones directas se habían estancado debido a una ley de Guatemala que exige que los funcionarios públicos sean sometidos a un largo proceso de “audiencia preliminar” antes de que puedan ser juzgados, según le informaron fuentes de la Fiscalía Contra el Narcotráfico al diario.

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Un oficial local le dijo también a ElPeriódico que antes de ocupar el principal cargo del municipio, Aguirre supuestamente hizo una pequeña fortuna con el tráfico de drogas y el alquiler de maquinaria, y que habría financiado a partidos políticos.

Diario Digital informó que las investigaciones preliminares de organismos antinarcóticos determinaron que Aguirre era parte de una organización de tráfico de drogas y que debía 300 kilogramos de cocaína, el cual fue uno de los motivos del asesinato.

El mismo medio afirmó que Aguirre y otros tres individuos se habían convertido en "los nuevos líderes" en la región, tras la detención en 2013 de Eduardo Villatoro Cano, jefe de un grupo criminal local que compite con los Huistas.

Según los informes, el alcalde fallecido, líder del partido de oposición Libertad Democrática Renovada, era además contratista del Estado, lo que lo había puesto en el radar del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la Contraloría General de Cuentas (CGC), informó EFE.

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Carlos Darinel Aguirre

Análisis de InSight Crime

Aguirre no es el primer alcalde de Guatemala señalado de tener aparentes vínculos con el crimen organizado en los últimos años. Si las acusaciones contra él son ciertas, la muerte del alcalde evidencia la tensa relación que a veces puede existir entre las organizaciones criminales y sus aliados políticos, sobre todo en este rincón estratégico de Guatemala.

Como InSight Crime ha documentado en un estudio extenso sobre Los Huistas, esta organización ha logrado infiltrarse durante años en las empresas locales y las élites políticas, para promover sus actividades de tráfico de drogas y lavado de dinero. Al otro lado de la frontera con México, el departamento de Huehuetenango constituye una ruta tradicional para el contrabando y el tráfico de migrantes, que ha crecido considerablemente en los últimos años.

Los Huistas han mantenido su relación simbiótica con las élites regionales —lo que incluye vínculos con representantes del Congreso, la Fiscalía Contra el Narcotráfico y la policía local— mediante sus actividades económicas, políticas y sociales, y gracias a que no recurren con frecuencia a la violencia.

Sin embargo, hay precedentes en el caso de Aguirre. En 2010, el alcalde del municipio de La Democracia —que limita con La Libertad— fue asesinado presuntamente por intentar crear sus propias operaciones de tráfico de drogas, según le contó un guatemalteco a InSight Crime.

Pero mientras que el grupo parece ajustar sus cuentas con la élite local, los propios Huistas son esencialmente intocables. Varios grupos criminales rivales han caído en Guatemala en los últimos años; sin embargo, hasta el momento la red de Huehuetenango ha permanecido intacta.