Una facción del PCC protesta por el traslado de sus líderes en 2001

Un reciente informe señala que la organización criminal más grande y poderosa de Brasil está planeando una oleada de ataques contra funcionarios del gobierno, con motivo del aniversario de fundación del grupo, pero quedan dudas acerca de la validez de sus amenazas y sobre las motivaciones de la pandilla para llevarlas a cabo.

En su aniversario número 24 este 31 de agosto, la organización brasileña Primer Comando Capital (PCC) planea supuestamente matar a un juez federal, un fiscal federal, un diputado federal, y por lo menos a cuatro empleados de prisiones federales, según informó el medio de noticias brasileño UOL.

Cristiano Tavares Torquato, director de la cárcel de Porto Velho en el estado de Rondonia, al occidente del país, ha notificado al superintendente regional de la policía federal, con el fin de advertirle sobre los posibles ataques, según una carta obtenida por UOL.

Según Torquato, las amenazas se pudieron haber dado como respuesta a la suspensión de las visitas a los internos —ordenada por el Departamento Penitenciario Nacional de Brasil (DEPEN), luego del asesinato, el pasado 25 de mayo, de un psicólogo que trabajaba en la cárcel federal de Catanduvas— y por los prolongados arrestos de los miembros del PCC.

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Para llevar a cabo los ataques, el PCC supuestamente ha creado unidades de inteligencia encargadas de hacerles seguimiento a las rutinas de sus objetivos, una táctica que el grupo ya habría utilizado en el pasado.

En septiembre de 2016, varios miembros del PCC presuntamente alquilaron una casa cerca de la de Alex Belarmino Almeida Silva, guarda de la cárcel federal de Catanduvas, y poco más tarde lo asesinaron cuando se dirigía a su trabajo.

El asesinato de Silva fue supuestamente ordenado por el comandante del PCC Roberto Soriano, alias "Tiriça", quien, según UOL, en ese momento se encontraba detenido en la cárcel federal de Catanduvas. Sin embargo, Tiriça al parecer fue trasladado a la prisión federal de Porto Velho después del asesinato de Silva, que es de donde surgieron las recientes amenazas.

El DEPEN le dijo a UOL que ha alertado a las fuerzas de seguridad pública a nivel estatal y federal acerca de los posibles ataques. El PCC ya ha matado a tres funcionarios de prisiones este año.

Análisis de InSight Crime

Se sabe que el PCC ha recurrido a la violencia en otras ocasiones para ejercer control y dominio, y los informes recientes indican que los planes del grupo de atacar a funcionarios del gobierno pueden ser otro intento de hacerlo, sobre todo porque al parecer están enfocados en expandirse.

Desmond Arias, profesor asociado de George Mason University que ha estudiado las pandillas brasileñas, le dijo a InSight Crime que, cuando el PCC lanza este tipo de amenazas, es generalmente un intento de la pandilla por "negociar o renegociar su relación" con el gobierno.

"El PCC se está expandiendo, y lo que podría estar buscando con estas amenazas, o con los rumores sobre las mismas, es negociar con los gobernantes de aquellos estados a donde quieren expandirse", dijo Arias.

Sin embargo, advirtió que las amenazas no deben tomarse al pie de la letra, pues el grupo podría estar generando los rumores de posibles ataques con el fin de presionar al gobierno para negociar sobre otros asuntos.

Antes de suspender las visitas a los internos, los funcionarios de seguridad al parecer se dieron cuenta de que los presos estaban usando estas visitas para enviar órdenes por fuera de las prisiones, y estas amenazas podrían ser un intento por presionar a las autoridades para que restablezcan las visitas.

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Sin embargo, Felipe Medeiros, analista de la firma de consultoría S-RM, le dijo a InSight Crime que las amenazas identificadas por las autoridades brasileñas deben tomarse "muy en serio".

"Cabe señalar dos cosas en este sentido", dijo Medeiros: El "PCC ya ha comenzado a hablar de los asesinatos de los funcionarios de las prisiones; [y] cada año, por la época de su aniversario, la organización planea este tipo de acciones".

Medeiros pasó a explicar que las amenazas están dirigidas a los empleados de las cuatro penitenciarías más estrictas de Brasil, donde se encuentran detenidos los líderes más influyentes del PCC, y se refirió a la opinión de Arias, según la cual las amenazas pueden ser una táctica de negociación.

"Están claramente dirigidas a intimidar a estos profesionales y a disuadirlos de que hagan cumplir las reglas disciplinarias —particularmente […] el acceso a teléfonos celulares y a las visitas conyugales", le dijo Medeiros a InSight Crime.