La sede de Prosegur que fue explotada durante el ataque

Ciudad del Este, Paraguay, vivió momentos de guerra, cuando varias decenas de hombres fuertemente armados llevaron a cabo un sofisticado y agresivo robo, que según las autoridades fue perpetrado por el grupo criminal más poderoso de Brasil.

La policía nacional de Paraguay informó que entre 50 y 60 individuos equipados con explosivos y armas de grado militar atacaron una empresa de transporte justo después de la medianoche del 24 de abril en Ciudad del Este, una ciudad cerca de la llamada región de la "Triple frontera" entre Paraguay, Brasil y Argentina.

Según informes de prensa preliminares, los asaltantes se llevaron unos US$40 millones, aunque la cantidad oficial aún no ha sido revelada. Los medios locales han descrito la operación como "el robo del siglo" y señalaron que la ciudad vivió una "situación de guerra".

El comunicado de prensa de la policía dice que los sospechosos son "presumiblemente integrantes" del Primer Comando Capital (PCC), la pandilla más poderosa de Brasil. Durante una entrevista con ABC Color, el ministro del Interior de Paraguay, Lorenzo Lezcano, mostró estar de acuerdo con esta afirmación.

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La versión oficial de los hechos subraya la brutalidad y la sofisticación de los ataques. Usando cocteles Molotov y bombas con clavos abrojo (o miguelito), los atacantes explotaron varios vehículos y ubicaron francotiradores para que aseguraran el perímetro mientras llevaban a cabo el robo a la oficina de Prosegur, una compañía de seguridad privada que transporta dinero en efectivo y otros objetos de valor.

Un policía y tres civiles murieron durante el tiroteo, que se extendió por tres horas y sumió a la ciudad en el caos, pues los atacantes utilizaron controles remotos para detonar 16 vehículos cargados de explosivos, colocados estratégicamente por toda la ciudad, informó El País. Esto les permitió a los asaltantes escapar en vehículos blindados y llegar a un pueblo paraguayo cercano, para luego cruzar el río Paraná hasta Brasil, donde se encontraron algunos botes abandonados.

Los informes de prensa iniciales señalan que los atacantes se pudieron haber separado en su huida. Durante los tiroteos con la policía brasileña murieron tres sospechosos y otros cuatro resultaron heridos en Foz de Iguazú, la ciudad brasileña limítrofe con Ciudad del Este al otro lado del río, informó La Voz.

Al parecer, la oficina de Prosegur ya había sido atacada anteriormente. Según, El País, en el año 2015 las autoridades descubrieron un túnel que partía de una casa vecina y pasaba por debajo del edificio.

Las empresas de transporte de dinero de toda la región han sido objeto de varios robos recientemente. Un convoy de Brinks fue atacado en Bolivia a finales de marzo de 2017, y otro en Brasil en febrero de este año, en los cuales se robaron US$20 millones. En ambos robos también se sospecha del PCC.

Tras el último ataque, el ministro del Interior de Bolivia, Carlos Romero, convocó a una reunión de altos funcionarios de Paraguay y Brasil el 24 de abril; por su parte, Argentina y Brasil reforzaron la seguridad a lo largo de sus fronteras.

Análisis de InSight Crime

La magnitud del ataque, así como su evidente sofisticación, tanto en términos de armamento como de logística, es sorprendente. En caso de que los responsables sean en efecto miembros del PCC, como sospechan las autoridades paraguayas y como lo indica el hecho de que los perpetradores hayan huido a Brasil, este ataque puede indicar que la pandilla está buscando expandirse aún más y diversificar su portafolio criminal.

Los recientes episodios de violencia en otras zonas de la frontera entre Brasil y Paraguay y en áreas de contrabando de marihuana, como Pedro Juan Caballero, han planteado la posibilidad de que el PCC esté tratando de establecer control sobre las rutas de tráfico de drogas, y también son indicio de la capacidad de la pandilla para operar por fuera de las fronteras de Brasil.

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Sin embargo, como dijo Renato Sérgio de Lima, director de una organización de seguridad brasileña sin ánimo de lucro, durante una entrevista con Folha de São Paulo, a las autoridades les resulta fácil culpar al PCC, a pesar de la relativa falta de evidencias para respaldar sus afirmaciones.

Es muy probable que los asaltantes tengan ciertos vínculos con la pandilla. Pero esto significa necesariamente que los líderes encarcelados del PCC en São Paulo ordenaron o planearon directamente el ataque; la pandilla opera más como una red de células criminales que como una organización criminal con una estructura vertical.