Los ataques a discotecas en México dejaron 173 muertos entre 2015 y 2017

Los ataques a clubes nocturnos en México van en aumento, lo que indica que los grupos criminales tienen cada vez menos reparos en usar abiertamente la violencia, y pone en evidencia el daño colateral que ha tenido esta dinámica en los centros turísticos del país.

El número de muertos por ataques a discotecas en México ha aumentado en más del 100 por ciento en los últimos dos años y medio, con un salto de 30 en 2015 a 70 en los primeros seis meses de 2017, lo que permite prever que este año se superarán las 73 muertes registradas a lo largo de 2016, según un reportaje de El Universal.

Extorsión, venganza y disputas territoriales en desarrollo entre los carteles del país han puesto muchas veces a los clubes nocturnos de México en medio de esas confrontaciones, señaló El Universal.

El turbulento estado de Guerrero en México, específicamente los municipios de Acapulco y Chilpancingo, ha tenido la mayoría de ataques a estos centros; con 18 episodios que dieron lugar a 26 muertes entre 2015 y 2017.

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(Gráfico cortesía de El Universal)

Sin embargo, el estado de Veracruz tuvo el mismo saldo fatal, con 26 muertes en ocho ataques.

Los epicentros turísticos de México también se han visto arrastrados por la ola de violencia. En Quintana Roo, por ejemplo, se denunciaron ocho ataques entre 2015 y 2017, con un saldo de 15 víctimas. El hecho más letal fue un ataque a comienzos de este año en uno de los clubes más conocidos de Playa del Carmen, el Blue Parrot, que dejó cinco muertos y veinte heridos.

En total, los ataques a discotecas en México causaron 173 muertes entre 2015 y 2017.

Análisis de InSight Crime

Los clubes nocturnos de México están en el centro de la industria turística del país, que en 2016 atrajo a 35 millones de visitantes, generó ingresos por US$19.600 millones y situó varios de sus destinos turísticos entre los primeros destinos de viaje, según el New York Times. Pero con el incremento de la violencia pública desenfrenada, los renombrados destinos turísticos de México pueden empezar a sufrir los impactos.

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El centro turístico de Acapulco sobre la Costa Pacífica de México es un duro ejemplo de los efectos devastadores que puede tener la violencia criminal en las economías que dependen del turismo. El que fuera un idílico pueblo costero ahora está sumido en la violencia, con la competencia de los grupos criminales por el dominio sobre esta plaza. Ahora llamada "el Irak de Guerrero", la violencia se salió de control en 2016 y llevó a los desesperados líderes empresariales a pedir un pacto de paz entre la ciudadanía, el gobierno y los cabecillas de los grupos criminales. Desde entonces, más de treinta negocios que antes estaban inundados de turistas han cerrado y están abandonados, o se ofrecen para la venta, pues los turistas desaparecieron.

Pero las zonas relativamente tranquilas, relativamente libres de violencia pueden estar también en riesgo. Por ejemplo, en Ciudad de México —clasificada por el New York Times entre los principales destinos de viajes del mundo en 2016— un mortal enfrentamiento dejó ocho muertos hace poco. Además, episodios similares podrían tener consecuencias para el turismo en la ciudad, una de las que mayor afluencia de visitantes tiene en el país, lo que tendría efectos perjudiciales en este importante motor económico