Estadio de fútbol en Rio de Janeiro

La policía de Brasil comenzará a investigar el cohecho y la manipulación de precios en contratos de construcción expedidos para los Juegos Olímpicos de 2016, algo que ilustra los grandes desafíos que enfrentan los encargados de seguridad en eventos deportivos internacionales.

El jefe de la policía federal Igor Romario declaró a Reuters que "es muy probable" que algunas de las firmas de ingeniería implicadas en el escándalo de corrupción de miles de millones de dólares de la petrolera estatal Petrobras usaran coimas en un intento de asegurarse más de US$10 mil millones en contratos de construcción para los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

Según Reuters, solo cinco empresas construyen la mayoría de los nuevos estadios y la infraestructura necesaria para los Olímpicos. Los ejecutivos de cuatro de estas cinco empresas están en la cárcel o fueron sentenciados por acusaciones de corrupción derivadas de la investigación de Petrobras.

"En todas las situaciones en las que ha habido una investigación de los contratos con estas empresas, se repitió este modelo de corrupción", señaló Romario, uno de los principales investigadores en el escándalo de Petrobras. "Es posible que se repitiera en los proyectos para los Olímpicos de 2016".

Romario añadió que aún no hay evidencia de malos manejos, y que la investigación sigue centrada en la corrupción en Petrobras. La investigación de dos años en la gigante petrolera estatal ha implicado a más de 100 personas, entre ellas figuras políticas de alto nivel y ejecutivos de Petrobras. El multimillonario senador André Esteves es uno de los últimos miembros de la élite brasileña involucrados en el escándalo, después de que fuera arrestado en su casa de Río de Janeiro el 25 de noviembre.

Análisis de InSight Crime

La revisión planeada a los contratos para los Juegos Olímpicos recuerda cuántas oportunidades tienen los criminales de aprovecharse de grandes eventos deportivos internacionales. La gran cantidad de dinero en juego y el gran número de turistas que se esperan para los Olímpicos plantea enormes desafíos de seguridad para las autoridades, que se agravan en ciudades con fuerte presencia del crimen organizado, como Río de Janeiro.

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Es poco probable que las autoridades brasileñas se vean cogidas por completo desprevenidas, considerando que el país también fue anfitrión de la Copa Mundial de Fútbol 2014. Los funcionarios planean desplegar 85.000 agentes de policía para los juegos, casi dos veces el número de efectivos usado en Londres en los Olímpicos de 2012.

Una amenaza a la seguridad pública que no puede descartarse en eventos como éste es el terrorismo. Recientemente los funcionarios de seguridad declararon que "el terror es la prioridad número uno" para los Olímpicos, tal como lo fueron la Copa Mundial y la visita del Papa a Brasil en 2013.