El buque escuela "Juan Sebastán de Elcano" de la Armada de España, el cual se usó para traficar cocaína de Colombia a Nueva York

Un juez militar ha acusado a seis marineros españoles y a un civil por presuntamente traficar cocaína escondida a bordo de un buque escuela, un extraño caso que toca el rol de los barcos y los ejércitos europeos en el modus operandi del narcotráfico, el cual muchas veces se pasa por alto.

Los seis militares eran miembros de la tripulación del buque escuela “Juan Sebastián de Elcano” en 2014. Según El País, el pliego de cargos los acusa de haber aprovechado que “el buque escuela no era sometido a controles aduaneros en los puertos internacionales en los que atracaba […] [y de haber] colaborado, presuntamente, con suministradores de droga trasladando cocaína desde Cartagena hasta Nueva York, donde sería entregada a compradores residentes en este país, a cambio de una compensación económica”.

Las autoridades creen que el cocinero —un civil— Manuel Francisco Sirvente Prius, alias “El Naca”, era un hombre de confianza de narcotraficantes colombianos y que presentó los marineros a Joaquín Pernett Zapatero, alias “Mondongo” o “Mondonguito”, cuando el buque atracó en el puerto de Cartagena en abril 2014. Mondongo les dio a los marineros un total de 31 kilogramos de cocaína, por los que se les pagarían US$64.000 al momento de la entrega en Nueva York. A uno de los marineros también se le pagaron  US$1.000 por anticipado para esconder la cocaína en la planta de residuos del buque.

El cocinero también recibió US$1.000 para que amenazara a dos de los marineros que se arrepintieron del acuerdo una vez en Nueva York, advirtiéndoles “lo peligroso para su integridad [física]” de incumplir lo pactado.

Entre junio y agosto de 2014, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos y la Agencia Antidrogas adelantaron dos investigaciones separadas que llevaron a distribuidores locales de Nueva York y Nueva Jersey a admitir haber recibido los narcóticos de los miembros de la tripulación.

Aunque el pliego de cargos solo se refiere a 31 kilos de droga, el esquema probablemente tuvo una magnitud mayor. El 30 de julio de 2014, la Armada Española anunció el descubrimiento de 127 kilos de cocaína a bordo del buque, cuyo origen y destino no se ha establecido. Según la jueza militar que realizó la acusación, Patricia Moncada, Mondongo y uno de los marineros acusados, Jimmy Enrique Vanoni Calderón, planeaban traficar entre 300 y 400 kilos de drogas el año siguiente durante el tránsito de la nave militar.

Análisis de InSight Crime

El caso de Elcano es un recordatorio de que los veleros siguen siendo un medio para traficar drogas por vía marítima, un modus operandi que recibe atención esporádica de la prensa en casos de redadas de alto perfil, pero contra el cual las autoridades continúan siendo relativamente impotentes. Aunque las incautaciones de estupefacientes indican que Centroamérica sigue siendo el principal corredor para el embarque de drogas hacia Estados Unidos, también hay varias rutas de tráfico en el Caribe hacia Europa, zarpando de Venezuela, Brasil y Colombia, entre otros países.

No es común ver a fuerzas de seguridad europeas implicados en casos como este, lo que demuestra cómo no son solamente la policía y los ejércitos de Latinoamérica quienes abusan de su poder y posición por los botines que ofrecen el narcotráfico y el crimen organizado.

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Es poco probable que el uso de botes privados para transportar el producto represente gran parte del tráfico total por vía marítima, ya que los buques de carga tienen la capacidad de transportar cantidades de productos mucho más grandes al mismo tiempo. Pero complica el trabajo de las autoridades, ya que hay pocos controles aduaneros de veleros tanto en puertos latinoamericanos como europeos.

Como le dijo a Vice News un exoficial de inteligencia aduanera, “la gente lleva cientos de años contrabandeando productos ilícitos por mar —es uno de los comercios de la vieja escuela— y hay poco que les impida seguirlo haciendo por otros cien años. Tan inevitable como que la marea entre, y hasta que gobiernos sucesivos resuelvan los problemas sociales que permiten la creación del mercado, así entrará la cocaína”.