500 miembros de las fuerzas de seguridad fueron desplegados en Puebla, México

Las autoridades mexicanas detuvieron a varios funcionarios locales acusados de ayudar a un grupo criminal a asesinar a investigadores estatales en el "Triángulo Rojo", una zona del estado de Puebla que se ha convertido en un campo de batalla por el control del lucrativo negocio del robo de petróleo.

El 9 de marzo, las autoridades descubrieron los cuerpos de tres investigadores de la unidad antisecuestros de la Fiscalía del estado de Puebla, informó Animal Político. Los funcionarios, que trabajaban en un caso de secuestro, fueron atacados en el municipio de Atzitzintla, Puebla, y sus cadáveres fueron abandonados en el vecino estado de Veracruz.

Tras el incidente, el gobierno inició un gran operativo, desplegando a 500 miembros de seguridad, lo que condujo a una cadena de arrestos, entre ellas la del alcalde de Atzitzintla y cinco policías municipales. Las autoridades creen que los policías detuvieron a los tres investigadores estatales, y que luego se los entregaron a un grupo criminal relacionado con Los Zetas, denominado "Los Bucanans", quienes, según el periódico Central de Puebla, ejecutaron a las víctimas.

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La organización de Los Bucanans está presuntamente involucrada en el negocio de robo de petróleo y opera en el Triángulo Rojo, una zona conformada por cerca de 30 municipios de Puebla, donde abundan los ataques contra los oleoductos. Según Animal Político, Puebla fue el estado con el mayor número de casos de robo de petróleo durante el primer semestre de 2016.

Según Central, esta lucrativa actividad ilegal parece haber desencadenado una guerra entre Los Zetas que operan en Veracruz y el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), que controla el robo de petróleo en Puebla.

El conflicto causó la muerte de 30 personas en el Triángulo Rojo este año y generó una violencia similar en Veracruz, donde  ambas organizaciones criminales se enfrentan por el control del territorio.

Los informes indican que el conflicto comenzó en agosto de 2016, cuando Jesús Alfredo Beltrán Guzmán, alias "El Mochomito", líder de la Organización Beltrán Leyva (OBL) que ahora se encuentra encarcelado, rompió una alianza que había celebrado con miembros del CJNG en el área.

Análisis de InSight Crime

Este incidente permite deducir dos cosas. Una, que el robo de petróleo les puede generar a las organizaciones criminales muchos más ingresos que cualquier otra actividad ilegal local. Las estimaciones más recientes señalan que, en el año 2016, el robo de crudo en México generó ganancias por la sorprendente suma de US$1,5 mil millones. La otra es que los pueden generar más violencia un papel crucial dentro del crimen organizado.

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Además, la supuesta ruptura de la alianza entre la OBL y el CJNG podría empeorar la ya delicada situación. Los cambios en las alianzas criminales y sus efectos en el poder de los grupos rivales pueden generar más violencia, lo que abona el terreno para la expansión criminal oportunista o para las represalias.