Gustavo Mata, ministro de Seguridad Pública de Costa Rica

Costa Rica ha decidido reducir drásticamente el proceso de selección y capacitación de sus policías, una medida que permitirá aumentar rápidamente la presencia policial en zonas problemáticas, pero que puede impactar negativamente la calidad de la policía en el largo plazo.

El ministro de Seguridad Pública, Gustavo Mata, dijo que a finales de 2017 se graduarán 1.200 oficiales de la academia de policía, informó La Nación. Durante una conferencia de prensa el pasado 30 de enero, el funcionario agregó que se invertirían 25 mil millones de colones (unos US$45 millones) en el nuevo programa, con el que se capacitarán 1.500 policías.

Con el fin de alcanzar estas metas, Mata anunció que la policía acelerará el proceso mediante la graduación de 300 nuevos policías cada trimestre.

Las pruebas psicológicas y médicas, así como la revisión de los antecedentes de los candidatos, se harán ahora en un mes en lugar de cuatro.

Tras la selección, los reclutas recibirán entrenamiento durante dos meses, para luego ser enviados a patrullar en zonas menos conflictivas durante 60 días. Finalmente, tendrán dos meses de formación en la academia, para luego graduarse de manera oficial.

Además del período de selección de cuatro meses descrito anteriormente, los reclutas solían recibir entrenamientos durante nueve meses consecutivos, luego de lo cual ingresaban al servicio activo. En total, el proceso tardará ahora 7 meses en lugar de los 13 que solía demorar.

Mata afirmó que no era necesario esperar más de un año para poder enviar a los nuevos reclutas a las calles, dadas las presiones del país a causa de la creciente inseguridad.

La Nación también informó que Bernardita Marín, la viceministra administrativa de Seguridad Pública, señaló que la calidad al interior de la institución no se verá afectada porque la formación ofrecida se centrará en cursos básicos, como la manipulación de armas.

Análisis de InSight Crime

La decisión de acelerar el proceso de graduación aumentará la presencia policial en las calles, pero sus impactos en la seguridad a largo plazo siguen siendo discutibles.

Al enviar nuevos reclutas a zonas de menos criminalidad, el gobierno podría liberar recursos humanos de manera rápida y así aumentar la presencia de oficiales veteranos en las zonas afectadas por el crimen organizado.

La tasa de homicidios de Costa Rica se ha casi que duplicado en los últimos 15 años, y en 2016 se presentaron niveles récord en los registros de homicidios. Además, las estructuras criminales locales parecen estar tomando un papel cada vez más importante en el tráfico de drogas transnacional.

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Pero la ausencia de un exhaustivo proceso de selección de los aspirantes a la policía podría debilitar a la institución. Al eludir los procesos de selección y filtrado de los aspirantes, la policía está abriendo la puerta para la ineptitud y la corrupción.

Por otra parte, un proceso más corto también podría aumentar el riesgo de abusos de la policía hacia los ciudadanos. Varios estudios han demostrado que es necesario que los agentes de policía reciban un entrenamiento integral —y que por tanto requiere tiempo— lo cual debe incluir cursos relativos a temas legales, como los derechos humanos y el uso legítimo de la fuerza.