Diálogos de paz con el ELN podrían estar siendo desacatados

El gobierno de Colombia ha dicho que una importante facción del ELN se opone al proceso de paz. Pero aunque esto se refiere al frente que se opone más abiertamente a los diálogos, hay muchas otras circunstancias que pueden poner en riesgo las nuevas conversaciones de paz con esta guerrilla.

Las fuerzas armadas de Colombia han señalado que el Frente de Guerra Occidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se opone radicalmente a las negociaciones de paz en curso entre el gobierno colombiano y el grupo guerrillero.

El general Mauricio Moreno, director de la Fuerza de Tarea Conjunta que lucha contra el bloque, indicó que dicho frente "está desligado de alguna forma de todas las conversaciones […] porque es narcoterrorista, que asesina y secuestra al mando de su cabecilla alias 'Fabián'", informó El Colombiano.

El Frente de Guerra Occidental se asienta en Chocó, un turbulento departamento del Pacífico colombiano, donde el ELN continúa siendo responsable de desplazamientos, extorsiones y otras actividades ilícitas.

Quizá las acciones que más se han conocido son los continuos secuestros del frente. La negativa del ELN en el Chocó de liberar al excongresista Odín Sánchez retrasó por mucho tiempo el inicio formal de las conversaciones de paz. Recientemente, el frente liberó a un soldado y su pareja, quienes habían permanecido secuestrados por más de un mes.

Por otra parte, la guerrilla se ha estado enfrentando al grupo criminal más poderoso de Colombia, Los Urabeños, por los lucrativos territorios de la región, a raíz de la desmovilización en curso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que tenían presencia en Chocó.

Análisis de InSight Crime

La insubordinación de la facción del ELN en Chocó durante estos meses de diálogos formales ha sido evidente. La facción no sólo ha continuado secuestrando, a pesar de que ello puede poner en riesgo las conversaciones de paz en curso, sino que además sigue traficando grandes cantidades de cocaína a través de este estratégico departamento.

Sin embargo, el ELN en esta región no es el único bloque que muestra claros signos de rebeldía. Como InSight Crime ha observado previamente, el comandante de este poderoso frente de guerra, Gustavo Aníbal Giraldo, alias "Pablito", parece ser una rueda suelta en la organización. Aunque recientemente fue llevado ante el Comando Central del ELN (COCE) con el fin de fortalecer la cohesión interna para el proceso de paz, hay persistentes rumores de que él se opone a las conversaciones.

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Durante un reciente trabajo de campo en Nariño, a los investigadores de InSight Crime se les dijo que la facción local del ELN, perteneciente al Frente de Guerra Suroccidental, también se opone a las intenciones del Comando Central de iniciar conversaciones de paz.

Además, los continuos ataques del ELN pueden ser interpretados como una forma de presionar el avance de las conversaciones de paz, aunque en realidad pueden lograr el efecto contrario. El pasado 27 de abril, el ELN explotó un importante oleoducto, dejando a cientos de personas sin agua potable.

Los negociadores de paz del gobierno reaccionaron con desconcierto. "Con atentados terroristas como éste —que afectan poblaciones civiles no combatientes— el ELN lo que hace es dificultar negociaciones en Quito", escribió en Twitter el negociador principal, Juan Camilo Restrepo.

A la vez que las acciones del ELN afectan las conversaciones de paz, sus miembros también están desarticulándose cada vez más. Muchos han estado desmovilizándose del ejército guerrillero por su propia cuenta, probablemente cansados de las ofensivas de las fuerzas de seguridad y de otros actores criminales. De hecho, la falta de unidad del grupo, así como de un liderazgo centralizado, pueden ser los factores que más impidan el éxito de estos nuevos intentos por lograr la paz.