Cárcel de máxima seguridad de El Salvador

Como una clara señal de que El Salvador ha ignorado la nueva tregua entre pandillas, funcionarios del gobierno trasladaron a los líderes de algunas de las pandillas del país a una prisión de máxima seguridad, en medio de los nuevos actos de violencia entre miembros de la policía y las pandillas.

El Faro informó que el gobierno trasladó a cuatro líderes de la MS13 y tres líderes de una facción de Barrio 18 a la prisión de máxima seguridad de Zacatecoluca.

Cuando en 2012 el gobierno negoció una tregua entre las pandillas MS13 y Barrio 18, los líderes de las pandillas pidieron ser trasladados a cárceles donde pudieran disfrutar de más beneficios, a cambio de detener la violencia. El gobierno concedió dicha solicitud, no sin controversia. Ahora, tres de los líderes que participaron en esas negociaciones en 2012 (dos de Barrio 18 y uno de MS13) se encuentran entre los siete que fueron enviados de vuelta a Zacatecoluca.

Mientras tanto, continúan los enfrentamientos entre la policía y las pandillas. El 12 de febrero, la policía asesinó a dos presuntos pandilleros en un tiroteo en el que, según los informes, también resultó herido un policía. Esto se presentó después de un ataque de presuntos pandilleros contra una estación de policía y de otro tiroteo en el que dos supuestos pandilleros se lanzaron a un río después de recibir disparos, en un intento por escapar, indicó la policía.

La violencia contra la policía en El Salvador se ha intensificado, lo cual llevó al director de la policía a decir que los agentes deben utilizar las armas contra los criminales “con toda la confianza”.

A finales de enero, los líderes de MS13 y Barrio 18 anunciaron que habían pactado una nueva tregua y dijeron que estarían interesados en “un proceso serio de búsqueda de la paz” en caso de que el gobierno acepte.

Análisis de InSight Crime

El traslado de los líderes pandilleros a Zacatecoluca no es sorprendente; de hecho, a mediados de enero el gobierno dijo que algunos líderes de pandillas ya habían sido transferidos. De esta manera, el gobierno no sólo revoca uno de los privilegios que originalmente les concedió a los líderes de las pandillas a cambio de reducir la violencia, sino que también está demostrando un total desinterés por conceder lo que los miembros de las pandillas llaman condiciones “favorables” para cualquier posible proceso de paz.

Queda por verse si los líderes de las pandillas sostendrán su nueva tregua a pesar de esta decisión del gobierno. Esto depende de si los líderes de las pandillas quieren aprovechar esta tregua como una oportunidad para demostrar el papel que juega la policía en el incremento de las tasas de violencia de El Salvador, o si deciden que les conviene más dedicar sus recursos a una guerra sin cuartel contra las autoridades.

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De cualquier manera, la policía quizá seguirá informando que los tiroteos han sido instigados por presuntos pandilleros —una afirmación que vale la pena cuestionar—. En particular, el director del Instituto de Medicina Legal de El Salvador dijo recientemente que la policía culpa a los pandilleros de muchos homicidios, aunque carece de pruebas que respalden tales acusaciones.