Forenses examinan un cuerpo en una playa

Las nuevas cifras oficiales de homicidios en México muestran un importante aumento en asesinatos, una tendencia que puede estar motivada en gran medida por el cambio en la dinámica criminal del país.

El 20 de febrero, el gobierno federal de México publicó sus datos más recientes sobre los delitos registrados en 2016 y enero de 2017. La compilación de las cifras de homicidios muestra que el país tuvo 20.792 homicidios en 2016, el mayor número desde 2012.

Adicionalmente, las autoridades registraron 1.938 homicidios durante el mes de enero de 2017, lo que lo convierte en el primer mes de enero más violento desde 1997, el primer año del que se dispone de datos del gobierno. Además, enero de 2017 marca el séptimo mes consecutivo con más de 1.800 homicidios.

Los datos también indican que las cifras de homicidios aumentaron de manera consistente a lo largo de 2016. El número de homicidios en agosto y septiembre de 2016 registró un repentino aumento al acercarse a 2.000 muertes violentas por mes, lo que los convierte en los meses más funestos que haya vivido México desde diciembre de 2012, el mes en que asumió su cargo el presidente Enrique Peña Nieto.

Análisis de InSight Crime

La tendencia al alza de homicidios es una señal contundente del deterioro de la situación de seguridad en México. Dada la evidencia recurrente de una responsabilidad importante del crimen organizado en la inseguridad de áreas violentas, así como los recientes informes que afirman que las estructuras criminales son responsables de más de la mitad de los homicidios en México, las tendencias representadas en los números oficiales bien pueden ser el resultado de los movimientos en desarrollo en el hampa.

Esta dinámica tuvo una ilustración en enero de 2017 en el estado de Quintana Roo, cuya zona turística fue escenario de ataques contra la fiscalía del estado en Cancún, que dejó un saldo de cuatro muertes, y un tiroteo en un bar en Playa del Carmen, donde fallecieron cinco personas. Como InSight Crime señaló en su momento, estos incidentes parecen ser resultado de un cambio de alianzas criminales y una evolución en la presencia de grupos criminales en la zona.

Las mismas dos ciudades ofrecieron ejemplos adicionales del empeoramiento de la situación el siguiente mes. Se ejecutaron tres personas y además, se halló en Cancún un cuerpo desmembrado en varias bolsas, en menos de 24 horas, según informó Proceso el 20 de febrero. Estos mortíferos hechos habían estado precedidos del descubrimiento de dos cuerpos, uno de ellos encontrado en una maleta dejada al frente de las oficinas de la fiscalía de Cancún, las mismas que sufrieron el sangriento ataque en enero.

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Estos destinos turísticos sirven como ilustración de las tendencias más generales de cambio en las relaciones de poder entre carteles y la evolución de la dinámica criminal en todo el país. Como ya lo explicó InSight Crime, la actual —aunque defectuosa— estrategia de militarización en México en la lucha contra el crimen organizado tiene un componente intrínsecamente territorial que puede llevar a los grupos criminales a adaptar su presencia en respuesta al despliegue militar.

Es más, la política del gobierno de cortar las cabezas de las organizaciones criminales puede estimular las luchas internas dentro de los carteles, lo que a su vez tiene muchas veces impacto directo en la seguridad pública en áreas con problemas. Con el tiempo, el éxito de las acciones del gobierno contra un cartel específico puede tener también un impacto en el equilibrio de poderes entre grupos rivales, que lleve a recrudecer la violencia con el desafío de organizaciones en ascenso a los agentes de poder tradicionales en medio de la disputa por el control.