Armamento confiscado en São Paulo en 2013

Una investigación sobre las armas incautadas en la ciudad más grande de Brasil, São Paulo, ha revelado que Estados Unidos es la mayor fuente de armas de alto calibre confiscadas a los criminales, una tendencia que se observa en la mayor parte de los focos criminales de la región.

Según un informe de BBC Mundo, un estudio llevado a cabo por la ONG Sou da Paz encontró que el 56 por ciento de las armas de alto calibre confiscadas a los criminales en la ciudad entre 2011 y 2012 llegó desde el extranjero. Del número total de armas de alto calibre confiscadas, más de un tercio -35,6 por ciento– provino de Estados Unidos, lo cual uno de los autores del estudio Sou da Paz atribuyó en parte a la facilidad con la que los civiles pueden obtener tal armamento.

Con el origen del 23 por ciento de las armas no identificado, la posibilidad sigue siendo que incluso una proporción aún mayor podría haber llegado de Estados Unidos. De las armas de alto calibre contabilizadas, el propio Brasil fue la segunda fuente más grande, lo que representa el 21 por ciento de las 231 armas confiscadas a los criminales.

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Aunque el patrón es digno de mención, las armas pequeñas componen la gran mayoría -el 93 por ciento- de las más de 10.666 armas industriales decomisadas en São Paulo durante el periodo, con el 78 por ciento de esas armas hechas en Brasil. Entre los productores clave de armas nacionales, responsables de elaborar las armas confiscadas a los criminales, el fabricante Taurus fue el más importante, informó BBC Mundo.

Análisis de InSight Crime

El hecho de que tantas armas confiscadas a los criminales en la ciudad más grande de Brasil se originen en el país, genera la pregunta de cómo estas armas logran encontrar su camino hacia las manos de los criminales y si las autoridades pueden controlar esto mediante la imposición de  leyes de control de armas más estrictas.

Un patrón común es el de las armas brasileñas que se compran para ser traficadas a Paraguay, donde son vendidas o cambiadas por drogas y, a menudo luego revendidas y traficadas nuevamente. En 2011, las autoridades brasileñas también advirtieron que las armas estaban entrando al país por mar, algo que puede llegar a tener un efecto profundo en ciudades como Río de Janeiro y São Paulo, que se encuentran en o muy cerca de la costa.

El hecho de que la mayoría de las armas de alto poder confiscadas en São Paulo se originen en Estados Unidos se ajusta a un patrón que se observa en toda la región, con el país siendo una fuente común de las armas de asalto para los criminales de la región, especialmente en México y en Colombia.

Aunque esta tendencia debe ser motivo de un mayor debate sobre el control de armas en Estados Unidos, con las reformas bloqueadas incluso después de que los agentes estadounidenses fueran abatidos a tiros por criminales mexicanos con armas traficadas y de fabricación estadounidense, es poco probable que este informe tenga mucho efecto.