Expresidente Luiz Inacio Lula da Silva

El expresidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva ha sido involucrado una vez más en un escándalo de corrupción, esta vez a causa de su hijo, lo cual ha afectado aún más su imagen de estimado político y aumentado las tribulaciones de la presidenta Dilma Rousseff.

El 26 de octubre, la policía brasileña allanó las oficinas de la empresa de deportes LFT Marketing Esportivo, en São Paulo, propiedad de Luis Claudio, hijo del expresidente Lula da Silva, informó Reuters.

El allanamiento surgió a raíz de una investigación de fraude fiscal —conocida como “Operación Zelotes”— en torno a un grupo de empresas que presuntamente sobornaban a una serie de funcionarios que hacían parte de una junta de apelaciones de impuestos en el Ministerio de Hacienda de Brasil, con el fin de influir en sus decisiones.

Los investigadores intentan determinar si Luis Claudio recibió pagos ilegales de un intermediario de quien se sospecha que recibía exenciones de impuestos para fabricantes de automóviles en Brasil, sobornando funcionarios del gobierno. Según The Wall Street Journal, los investigadores federales han citado a Luis Claudio para interrogarlo.

La Operación Zelotes comenzó en el año 2014, y la policía dice que los casos de fraude fiscal bajo investigación incluyen sumas por unos US$5 mil millones.

Análisis de InSight Crime

Lula no ha estado directamente involucrado en la Operación Zelotes, pero la participación de su hijo en el caso afecta la imagen del expresidente, a quien alguna vez la revista Newsweek denominó “el político más popular de la Tierra”.

La reputación de Lula se había visto manchada por las investigaciones sobre un escándalo diferente, relacionado con sobornos y cohecho en la petrolera estatal Petrobras, conocido como “Operación Lava Jato”. La mayor parte de este escándalo de corrupción ocurrió al parecer durante su administración, y la Corte Suprema ha dictaminado que Lula podrá ser interrogado como parte de las investigaciones en curso sobre los negocios de Petrobras.

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Lula ha sido vinculado más directamente a un tercer caso criminal. Actualmente está siendo investigado por tráfico de influencias, tras dejar su cargo en 2010, pues se sospecha que aceptó pagos ilegales para promover empresas brasileñas en el extranjero. Lula ha defendido su labor y niega haber incurrido en malas conductas, diciendo que “sobrevivirá” a las investigaciones.

Sin embargo, el hecho de que Lula haya sido vinculado a tres investigaciones puede alimentar el descontento popular sobre la mala conducta del gobierno y sobre los niveles de corrupción existentes. Por ejemplo, individuos y empresas que estuvieron involucrados con el caso de Petrobras acordaron recientemente devolver al gobierno brasileño un total de US$622 millones.

Esta serie de escándalos de corrupción en el gobierno ha afectado la popularidad de la aclamada sucesora de Lula, Dilma Rousseff, lo cual ha socavado el apoyo para su Partido de los Trabajadores y podría llegar a frustrar una posible candidatura presidencial de Lula en 2018.