Vicente Fox, expresidente de México

Vicente Fox, expresidente de México, está exhortando a la actual administración del país a que negocie con los carteles de la droga para poner fin a los índices de violencia disparados, con lo cual se inscribe en un debate regional pendiente donde hay profundas divisiones sobre los tratos con el crimen organizado.

En una entrevista con Carlos Marín, presentador del programa de televisión 'El asalto a la razón', Fox expuso en detalle lo que percibe como el error de la actual administración para mitigar la violencia relacionada con el narco y la necesidad de "negociar y llegar a acuerdos con" los carteles.

"Te dejo esta nota que muchos me la van a reclamar", mencionó Fox. "Pero yo me sentaría a negociar, a buscar con esos carteles y esos tipos [criminales] a ver cómo nos arreglamos para que dejen de estarse matando entre ellos y matando a nuestros jóvenes".

El expresidente hizo referencia específica a las negociaciones del gobierno mexicano con el subcomandante Marcos, el infame cabecilla de un movimiento insurgente por los derechos de los indígenas en el sur de México a comienzos de la década de 1990, así como a la tradición ya establecida del gobierno estadounidense de usar reducciones de penas y negociación de sentencias para trabajar con criminales que se conviertan en informantes, como precedentes de su postura.

Fox también calificó de contraproducentes las decisiones del actual presidente Enrique Peña Nieto de desplegar fuerzas de seguridad militares en un intento por controlar la violencia. Sus comentarios se dan en un momento en que México asiste al recrudecimiento de sus condiciones de seguridad en todo el país.

Fox estuvo en la presidencia de 2000 a 2006 y le sucedió Felipe Calderón (2006-2012), que fue el primer presidente que desplegó el ejército de México en la llamada “guerra contra la droga”.

Análisis de InSight Crime

Fox hizo comentarios similares en 2011 cuando pidió una estrategia más colaborativa para convocar al crimen organizado en un esfuerzo por reducir la violencia. Esos comentarios le valieron críticas de muchos sectores, y muchos analistas en esa época insinuaron que la larga historia de distensiones entre políticos y poderosos actores del crimen organizado en México es lo que permitió a los carteles hacer acopio de tanto poder en primer lugar.

Sin embargo, la idea de desarrollar una estrategia de confrontación más diplomática está ganando fuerza en ciertos círculos, como los líderes comerciales en un Acapulco afectado por la violencia, quienes son partidarios de una "propuesta de pacificación" hace apenas un mes, en abril de 2016. 

En la región, la pregunta aún no tiene respuesta. En la actualidad, El Salvador está enredado en un debate sobre la legitimidad de una tregua de pandillas facilitada por el gobierno en 2012, que ay está disuelta. En Colombia, la posibilidad de iniciar un proceso de desmovilización para operaciones poderosas derivadas de las organizaciones paramilitares sigue desatando controversia.

En términos logísticos, las negociaciones propuestas por Fox serían difíciles de dirigir y cualquier acuerdo salido de allí sería casi imposible de ejecutar dada la naturaleza cada vez más atomizada del crimen organizado en México. Los carteles del pasado, integrados verticalmente, han sido reemplazados en su mayor parte por estructuras de poder más horizontales, de celdas y capítulos con lazos no muy estrechos entre sí.