Excombatiente desmovilizado de las FARC en una zona de concentración de Tolima, Colombia

El grupo guerrillero de las FARC está presionando al gobierno de Colombia para que cumpla las promesas hechas como parte de los acuerdos de paz firmados el año pasado; esto ocurre en un momento crítico del proceso de implementación y corrobora los temores de que se presenten disidencias entre los exguerrilleros.

En una carta abierta fechada el 24 de septiembre y dirigida al presidente Juan Manuel Santos, Rodrigo Londoño Echeverri, alias "Timochenko", expresó su preocupación por el hecho de que el gobierno no está cumpliendo con algunos componentes importantes del acuerdo de paz firmado en noviembre de 2016.

Timochenko es el excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y recientemente fue nombrado presidente del nuevo partido político del grupo.

Su carta, publicada justo un mes después de que las FARC terminaran su desmovilización, subraya varios asuntos que han surgido o empeorado durante el subsecuente proceso de reintegración.

Por ejemplo, Timochenko señala que el gobierno no tiene un plan específico para la reintegración de los excombatientes, y que el proceso del Congreso para aprobar componentes importantes de la legislación relacionada con el proceso de paz ha sido demasiado lento. El líder de las FARC señala que estas falencias han dejado a muchos exguerrilleros en un estado de limbo y padeciendo malas condiciones en las prisiones y las zonas de concentración oficiales.

Además, la carta dice que miles de excombatientes de las FARC aún no han recibido sus documentos de identificación, cuentas bancarias y salarios básicos, que se consideran partes fundamentales del proceso de reintegración de los excombatientes a la sociedad colombiana.

Análisis de InSight Crime

A medida que avanza el proceso de implementación de los acuerdos de paz y los excombatientes desmovilizados se reintegran a la sociedad, la evidente incapacidad del gobierno para resolver estos problemas podría aumentar las disidencias entre los excombatientes de las FARC.

Hasta el momento, los dirigentes de las FARC han estado unánimemente comprometidos con el proceso de paz, según lo evidencia el hecho de que la guerrilla ha entregado no sólo sus armas, sino además una lista de sus bienes. Sin embargo, las fallas del gobierno en el cumplimiento de las promesas estipuladas en los acuerdos han generado gran descontento al interior de las FARC. Y como InSight Crime lo ha documentado, el señuelo de lucrativas actividades criminales ha persuadido a muchos miembros de las FARC de distanciarse del proceso de paz, bien sea uniéndose a grupos criminales existentes o conformando nuevas organizaciones.

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En el corto plazo, es probable que al gobierno le resulte difícil responder a las demandas de las FARC porque el proceso para la aprobación de las leyes que facilitarán la reintegración ha sido lento. Ello se debe sobre todo a una decisión de la Corte Constitucional a comienzos de este año que hizo más difícil gestionar rápidamente las leyes del acuerdo de paz en el Congreso. Además, al Congreso sólo le quedan dos meses del período de un año de la llamada vía rápida (o "fast track"), disposición que busca acortar el proceso de debate necesario para aprobar las leyes relacionadas con los acuerdos de paz.