Fiscal general de Brasil Rodrigo Janot en el Consejo Atlántico el 19 de julio de 2017.

El fiscal general de Brasil destacó la importancia de la cooperación internacional en las investigaciones en curso sobre los casos de corrupción más grandes de la historia de su país. Pero aunque los intercambios multilaterales de información y las mejores prácticas han ayudado a avanzar estas investigaciones, también puede caber la posibilidad de que surjan algunos inconvenientes.

Rodrigo Janot, el fiscal general de Brasil que supervisa la monumental investigación "Operación Autolavado exprés" (Operação Lava Jato) y los casos de corrupción de Odebrecht, elogió la colaboración entre las autoridades brasileñas y sus aliados internacionales en una presentación en el centro de pensamiento Consejo Atlántico, en Washington, DC, el 19 de julio.

"La lucha contra la corrupción no es un problema solo para Brasil, Argentina y Venezuela. Es un problema regional", apuntó Janot. "Si el crimen [se globaliza], los organismos fiscalizadores deben hacer lo mismo... Es por la cooperación [multilateral] que encontramos a perpetradores y activos por encima de las fronteras".

Según el fiscal, entre 2014 y 2017 Brasil ha emitido 176 peticiones a 38 países para ayuda legal mutua en conexión con la investigación "Autolavado Exprés", lo que reveló que los directivos de la petrolera estatal Petrobras aceptaron coimas y comisiones ilegales de los conglomerados de la construcción en Brasil a cambio de otorgarles contratos de obras públicas con sobreprecios.

Janot también destacó que el intercambio de evidencia, tecnología y estrategias de investigación entre los fiscales brasileños y estadounidenses ha resultado ser esencial en los casos judiciales anticorrupción contra la constructora Odebrecht, que en diciembre de 2016 se declaró culpable de acusaciones de soborno. La cooperación multilateral en la investigación Odebrecht fue el "primer acuerdo" de este tipo al que llegan funcionarios de los gobiernos brasileño, suizo y estadounidense, comentó el fiscal.

Aunque las peticiones formales de ayuda legal mutua suelen enviarse para aprobación de las autoridades federales, Janot solicitó mayor flexibilidad en los casos de investigaciones transnacionales.

"Tenemos información que puede intercambiarse independientemente de las solicitudes formales de investigación", comentó el fiscal. "Sin embargo, es importante que mantengamos controles adecuados sobre el intercambio de documentos y de evidencia".

Los comentarios de Janot se conocen días después de que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva fuera sentenciado a nueve años de cárcel por lavado de dinero y soborno, y menos de un mes después de que el actual presidente de Brasil Michel Temer fuera acusado de corrupción pasiva.

Análisis de InSight Crime

Las observaciones de Janot describen una dinámica importante: Con la globalización de las redes criminales, también se han globalizado las iniciativas de investigación de extensos esquemas de corrupción que involucran a sospechosos en numerosos países. Además de las investigaciones de Odebrecht y Petrobras, la investigación que se está realizando sobre la corrupción en el organismo regulador del fútbol en todo el mundo, FIFA, representa otro ejemplo de los posibles beneficios de la cooperación internacional en esas iniciativas. Estos intercambios ayudan a las autoridades a acceder tanto a la evidencia que puede ayudar en los procesos judiciales, al igual que la táctica y las mejores prácticas para abordar los casos de corrupción.

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Sin embargo, la colaboración transnacional puede ser un arma de doble filo. La ayuda externa, especialmente de países poderosos como Estados Unidos, puede debilitar incentivos para países con sistemas legales menos eficientes para apoyar su propia capacidad de realizar con éxito investigaciones y procesos judiciales. Y algunas tácticas legales adoptadas desde el exterior pueden estar no muy bien adaptadas a diferentes contextos. Por ejemplo, las autoridades brasileñas ya han sido criticadas anteriormente por depender de las sentencias negociadas, una táctica muy empleada por el sistema de justicia estadounidense en casos de crimen organizado y que Brasil solo adoptó hace poco.