88 internos escaparon recientemente de la cárcel de Parnamirim

Casi 90 presuntos pandilleros escaparon de una prisión al norte de Brasil. Un nuevo ejemplo del control que los grupos criminales tienen sobre el sistema penitenciario del país. Un problema que se agrava por los enfrentamientos generalizados entre algunos de las mayores organizaciones ilegales brasileñas.

El pasado 25 de mayo, 88 reclusos escaparon de la cárcel de Parnamirim, en el estado de Rio Grande do Norte, a través de un túnel de 30 metros de longitud, informó Globo. Nueve de los presos fueron recapturados. Los funcionarios locales dicen que esta es la mayor fuga que se ha registrado en la cárcel de Rio Grande do Norte.

La segunda mayor fuga de este estado ocurrió el pasado mes de enero, cuando 56 reclusos escaparon de la prisión de Alcaçuz, en medio de un violento motín que dejó como resultado 26 presos muertos. Todas las víctimas eran al parecer miembros de un grupo criminal local llamado “Sindicato del crimen”, que estaban en confrontaciones con el grupo rival Primer Comando Capital (PCC).

Según Estadão, después de dicho motín, por lo menos 100 miembros del Sindicato del crimen fueron trasladados de Alcaçuz a Parnamirim. Funcionarios de la prisión y agentes del orden público le dijeron al diario que los reclusos que habían escapado recientemente pertenecen al Sindicato del crimen, pero no especificaron si eran los mismos pandilleros que habían sido trasladados de Alcaçuz en enero.

La instalación de Parnamirim tiene una capacidad máxima de 436 reclusos, pero, según Globo, tenía 589 en el momento de la fuga.

Análisis InSight Crime

Aunque no está claro si la reciente fuga está vinculada a la masacre que ocurrió en Alcaçuz en el mes de enero, ambos incidentes demuestran lo poderosas que se han vuelto las pandillas del país al interior de las cárceles —y lo impotente que ha sido el gobierno para detenerlas—. Las autoridades locales dicen que los presos de Parnamirim pueden andar libremente por sus respectivas unidades y espacios comunes desde 2015, cuando los internos rompieron las rejas de sus celdas durante una rebelión.

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Esta total falta de control sobre el sistema penitenciario no se da exclusivamente en Rio Grande do Norte. Casi 100 reclusos murieron durante los primeros días de 2017 en una serie de motines en cárceles de varias partes de Brasil, relacionados en parte con una batalla entre las dos organizaciones criminales más grandes del país, el PCC y el Comando Vermelho (CV).

El PCC y el CV surgieron en las cárceles. Sus enfrentamientos se han presentado en varias partes del país, y la reciente fuga permite suponer que los grupos criminales más pequeños también pueden ejercer un alto grado de control dentro de las prisiones.