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Gustavo Mata Vega, ministro de Seguridad de Costa Rica

Los funcionarios de seguridad de Costa Rica dicen que son incapaces de detener a los narcotraficantes transnacionales que utilizan las playas del país como escala para los cargamentos de cocaína en tránsito hacia Estados Unidos. Algo que probablemente está relacionado con el aumento de la producción de cocaína en Colombia.

Informes recientes de inteligencia de Estados Unidos y Costa Rica, declararon que ninguna playa costarricense está totalmente libre del tráfico de drogas, informó La Nación el 15 de mayo. El año pasado, el Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica identificó 254 barcos sospechosos de llevar drogas, más del doble de los 125 registrados en el 2015.

Estos hallazgos coinciden con el testimonio dado en el mes de febrero por el ministro de Seguridad, Gustavo Mata Vega, ante la Asamblea Legislativa.

"No existe playa en Costa Rica donde el narco no haya penetrado una embarcación con cocaína, proveniente de Colombia", dijo Mata.

El ministro mostró un mapa satelital de los barcos y aviones cargados de drogas que partieron de Colombia, Ecuador y Venezuela en el año 2016 para diferentes partes de Centroamérica, incluyendo Costa Rica. Las líneas rojas en el mapa, que se puede ver abajo, representan el contrabando marítimo, mientras que las líneas amarillas indican el tráfico aéreo. Mata dijo que el mapa le fue proporcionado a su despacho por oficiales de inteligencia colombianos.

Fuente: La Nación

"La costa tiene 1.200 kilómetros. Tendríamos que disponer de un barco por cada kilómetro con el fin de evitar [el tráfico de drogas]", dijo recientemente Martín Arias, director de la Guardia Costera.

Pero el Servicio de Guardacostas tiene muchos menos recursos a su disposición. Según La Nación, la dependencia cuenta con sólo 300 oficiales y 70 embarcaciones.

Análisis de InSight Crime

Los comentarios de los altos funcionarios de seguridad indican que Costa Rica está mal equipada para contener el flujo de cocaína en sus costas. Aunque se puede deber, en parte, a los limitados recursos de la Guardia Costera, también puede ser resultado del reciente auge en la producción de cocaína en Colombia.

Es probable que en Colombia se hayan sembrado el año pasado 200.000 hectáreas de coca, una cifra que no parece tener precedentes y que podría significar que el país estaría produciendo 1.360 toneladas métricas de cocaína al año. Gran parte de esa cocaína atraviesa el istmo centroamericano ya sea por tierra o por barco, para luego llegar a Estados Unidos. Los funcionarios antidrogas costarricenses han dicho que este flujo ha inundado al país de cocaína.

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"En una noche podemos recibir información de hasta 10 embarcaciones que salen con drogas," dijo Cinthya Alvarado, directora de la división de inteligencia de la guardia costera. "Pueden pertenecer a distintas organizaciones [criminales]. Es como una plaga".

El crecimiento en el narcotráfico en Costa Rica se ha relacionado con el aumento de la violencia, y hay indicios de que las organizaciones criminales extranjeras están incrementando su presencia en el país. Además hay serias dudas sobre las propuestas del gobierno para hacer frente a esta dinámica en evolución.

Los evidentes efectos del auge de la cocaína en Colombia ya se están sintiendo en otras partes de Centroamérica, como Guatemala y El Salvador, donde las cifras de incautaciones aumentaron considerablemente el año pasado, así como en Estados Unidos, donde el consumo está aumentando después de muchos años de haber estado disminuyendo. El aumento de las incautaciones en Guatemala y Costa Rica se ha concentrado a lo largo de la costa del Pacífico, un punto de llegada de los barcos cargados de droga provenientes de Colombia.