Petrobras reportó 73 intentos de robo de petróleo en 2016, en comparación con 14 en 2015.

La fiscalía dice que una red criminal desmantelada que operaba cerca de Río de Janeiro robó 14 millones de litros (3,5 millones de galones) de combustible en 2016, lo que sugiere que los grupos criminales de Brasil están diversificando sus ingresos ilícitos participando cada vez más en el robo de petróleo.

Después de investigar una ola de asesinatos en áreas suburbanas del norte de Río de Janeiro, la policía siguió una pista cerca de la refinería Duque de Caxias, lo que le permitió descubrir un sistema de tubos enterrados que estaban siendo utilizados para robar combustible de la petrolera estatal, Petroleo Brasileiro S.A. (Petrobras), informó Reuters el 4 de abril.

Se estima que el valor total del petróleo robado por el grupo criminal el año pasado equivale a unos US$11 millones.

Los agentes de la policía dijeron que la banda robaba el crudo de los oleoductos de Petrobras en Río de Janeiro, cargaban el combustible en camiones cisterna y lo transportaban a las refinerías clandestinas, para luego venderlo en el mercado negro a "estaciones de servicio ilegales" o a "vendedores al por menor en localidades rurales o en barrios marginales de la ciudad", según dice el servicio de noticias.

La policía sospecha que elementos corruptos facilitaban los robos.

"Sabían qué tipo de combustible había dentro de cada tubería y cuál era el punto ideal para instalar grifos clandestinos, de manera que el cambio de presión en los tubos no llamara la atención del sistema de seguridad de la empresa", le dijo a Reuters el director de la policía de Río, Giniton Lages.

Además, la policía sospecha las operaciones de la banda en Río de Janeiro eran lideradas por Caxias Denilson Silva Pessanha, "un exconcejal de Duque de Caxias y propietario de estaciones de gasolina ilegales".

Trece personas, entre ellas dos agentes de la policía militar, fueron detenidas en relación con el robo de petróleo de la refinería de Duque de Caxias, y otras 26 tienen órdenes de captura.

Según Reuters, las autoridades descubrieron que se estaban presentando operaciones como ésta a lo largo del "corazón petrolero" de Brasil, un área en el sur del país, que se extiende entre Río de Janeiro y São Paulo. El servicio de noticias dice que "dicha red hace parte de una ola de crímenes en Brasil, y especialmente en Río, en medio de la peor recesión que se haya registrado en el país".

Análisis de InSight Crime

La incursión de los grupos criminales de Brasil en el robo de petróleo ha sido un fenómeno relativamente reciente. Según información que Petrobras le ofreció a Reuters, el número de robos o de intentos de robos de los oleoductos de la compañía aumentó de sólo uno en 2014 a 14 en 2015, y ascendió a 73 (un aumento de más de cinco veces) en el año 2016.

Además, el aumento en el robo de petróleo parece estar contribuyendo a un violento conflicto por el control de las economías criminales, algo que también ha ocurrido en otras partes de Latinoamérica. Una oleada de violencia en vísperas de las elecciones municipales del año pasado en Río de Janeiro fue atribuida en parte a conflictos entre grupos criminales por el robo de petróleo en la zona.

En México, el robo de petróleo también ha aumentado en los últimos años, pues los grupos criminales están buscando diversificar sus portafolios criminales. En 2016, la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) perdió más de 2,2 mil millones de litros, (unos 600 millones de galones), de combustible por un valor estimado de US$1,5 mil millones.

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Como en el caso de Brasil, en México los trabajadores corruptos de la petrolera estatal también les han ayudado a las organizaciones criminales a robar el petróleo. Los oleoductos están diseñados con alta tecnología, y es poco probable que las organizaciones criminales posean el conocimiento necesario para robar el crudo de manera rápida y precisa, sin una ayuda considerable proveniente del interior de las compañías.

Un reciente informe estima que el robo de crudo podría representar un costo de entre US$5,2 y 11,9 mil millones anualmente. Sin embargo, esa estimación no incluye los datos de Brasil, que es uno de los mayores productores de petróleo del mundo. Es probable que, como en México, los grupos criminales brasileños se sientan atraídos por el robo de combustible debido a que tienen un riesgo relativamente bajo de ser detectados, además de que la actividad es relativamente rentable.