La escena de un asesinato en El Salvador

Las cifras publicadas recientemente por el Instituto de Medicina Legal de El Salvador muestran que las tasas de homicidios han vuelto a los niveles previos a la declaración de una tregua entre las pandillas, pero todavía hay preguntas en cuanto a si la tendencia alcista continuará o si las pandillas encontrarán más provechoso minimizar la violencia.

El Instituto de Medicina Legal (IML) de El Salvador ha reportado 1.857 homicidios durante los primeros seis meses de 2014, un aumento del 77 por ciento con respecto al mismo período del año pasado. El promedio entre enero y junio fue de 10,3 asesinatos al día, informó El Mundo. En junio se presentaron 378 homicidios -en comparación con 185 en el mismo mes del año pasado- lo que equivale a un promedio diario de 12,6.

A nivel regional, San Salvador, donde está ubicada la capital del país, fue el departamento con el mayor número de homicidios, seguido de Usulután en el occidente de El Salvador

Análisis de InSight Crime

Luego de que las pandillas más poderosas de El Salvador -la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18- declararon una tregua en marzo de 2012, la cantidad de asesinatos en el país se redujo de un promedio de entre 12 y 14 homicidios cada día, a cerca de cinco.

Sin embargo a finales de 2013 la tasa de homicidios había comenzado a aumentar de manera constante y consistente, a medida que la tregua se desvanecía y la voluntad política para apoyarla se evaporaba. Se había vuelto casi inevitable que en algún momento llegara a los niveles previos a la tregua. Es poco probable que el incumplimiento de este hito haya tenido un gran impacto en la situación actual. A pesar de los recientes esfuerzos de los líderes de las pandillas, la tregua no tiene apoyo institucional y todos, menos sus partidarios más acérrimos, consideran que ha muerto.

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Sin embargo, es poco claro si está dentro de los intereses de las pandillas volver a los niveles de violencia anteriores a la tregua. Muchos observadores han especulado que la tregua benefició las operaciones de negocios de las pandillas, pues la menor violencia ha significado prestar menos atención a las fuerzas de seguridad y un mayor espacio para operar. Se han presentado numerosos informes de que las pandillas están utilizando la paz para aumentar tanto las operaciones de extorsión como su papel en el tráfico de drogas. Si esto es cierto y el tiempo de paz ha demostrado ser rentable para las pandillas, entonces la pregunta es: ¿por qué volver a la guerra?.