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Buenaventura, Colombia

Un nuevo informe de Human Rights Watch documenta la ola de violencia que asedia a la ciudad portuaria de Buenaventura, Colombia, a medida que grupos rivales luchan por el control de este importante punto de tráfico de drogas, alimentando el desplazamiento masivo de los ciudadanos que huyen de la ciudad.

En noviembre de 2013, Human Rights Watch (HRW) visitó Buenaventura, en la costa del Pacífico sur de Colombia, para investigar la causa del imperante desplazamiento poblacional. El informe realizado posteriormente (pdf) detalla cómo se encontraron con que las organizaciones criminales de los Urabeños y la Empresa controlan barrios enteros de la ciudad.

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El informe señala cómo estos grupos restringen el movimiento de habitantes de la ciudad, reclutan jóvenes, extorsionan a los negocios  y participan de manera rutinaria en actos de violencia extrema. Como resultado, desde 2011, Buenaventura ha sido la ciudad de Colombia más afectada por el desplazamiento forzado: 22.028 residentes abandonaron sus casas en 2011, 15.191 en 2012 y 13.468 entre enero y octubre de 2013.

De los residentes desplazados en 2013, HRW cita cifras de la Unidad para las Víctimas de Colombia, que indican que 6.200 personas fueron obligadas a abandonar sus hogares por uno de estos dos grupos criminales, una cifra probablemente mayor, dado que casi 4.000 informes de desplazamiento aún no habían sido procesados en el momento en que HRW publicó el informe.

Análisis de InSight Crime

Buenaventura se ha convertido en uno de los campos de batalla más violentos de Colombia, a medida que los Urabeños y la Empresa se ​​han involucrado en una sangrienta lucha por el control del principal puerto del país -un punto clave para la salida de drogas- que representa una nueva fase en un conflicto que ha estado en curso durante años.

En esta lucha, los Urabeños, un grupo de narcotraficantes sucesor de los paramilitares, y la Empresa, un grupo criminal local aliado con los Rastrojos, emplean sanguinarias practicas. El aumento en los homicidios y las desapariciones -HRW documentó al menos 150 desapariciones forzadas denunciadas entre enero de 2010 y diciembre de 2013- han contribuido a crear un clima de miedo extremo e inseguridad.

También, recientemente se han descubierto lugares conocidos como "casas de pique", donde se desmiembran a los cuerpos de las víctimas presuntamente mientras siguen con vida. Residentes de la zona dijeron a HRW que durante la noche se podían escuchar sus gritos.

Durante trabajo de campo en 2013 y 2014, InSight Crime ha observado una fuerte presencia de infantes de marina colombianos y de unidades de la policía en la zona. Sin embargo, en respuesta a la continua caída de Buenaventura hacia la anarquía, el ministro de Defensa de Colombia Juan Carlos Pinzón, ha anunciado recientemente una nueva intervención militar en la región.