El bloque “Jorge Briceño” de las FARC lleva el nombre del “Mono Jojoy”, comandante guerrillero muerto en combate

Una importante facción del grupo guerrillero colombiano de las FARC ha dicho que ignorará las conversaciones de paz entre los líderes guerrilleros y el gobierno en Cuba, un posible indicio de la significativa disidencia interna por el proceso de paz que se ha extendido por dos años.

El Bloque Oriental de las FARC, que tradicionalmente ha sido el más poderoso de la guerrilla militarmente, anunció vía Twitter que suspenderá el “estudio” de los componentes del acuerdo de paz negociados hasta el momento en Cuba. El mensaje, atribuido al Bloque Oriental, fue publicado el 10 de mayo en la cuenta de Twitter de la delegación de paz de las FARC.

Un anuncio adjunto indicaba que el bloque tuvo un enfrentamiento con el ejército colombiano en la mañana del 5 de mayo en el departamento del Meta, que ha sido un reducto del Bloque Oriental, también conocido como el Bloque “Jorge Briceño”, nombre de un comandante guerrillero muerto en combate. El bloque dijo que ignorará los acuerdos de paz de Cuba hasta que “cambie la situación”, una aparente referencia al deseo de los guerrilleros de que el ejército se retire de la región a la que ellos denominan su “retaguardia”.

Las FARC declararon un cese al fuego unilateral en julio de 2015. Sin embargo, el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas acusó a las FARC de violar ese cese al fuego tres veces en las últimas semanas. Estas violaciones incluyen disparos de francotiradores de las FARC contra los soldados, lo que ha dejado como resultado por lo menos dos muertos y dos heridos desde el mes de abril, informó El Tiempo.

Las fuerzas del gobierno no se han comprometido a suspender las hostilidades contra el grupo guerrillero, aunque los negociadores intentaron llegar a un acuerdo en meses pasados. Villegas dijo que las fuerzas del gobierno continuarán operando dondequiera que se produzca actividad ilegal.

En otro importante acontecimiento para el proceso de paz de Colombia, el presidente Juan Manuel Santos dijo el 9 de mayo que el gobierno no iniciará negociaciones con el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN) hasta que éste acepte suspender los secuestros. Esta actividad criminal es una fuente importante de ingresos para el ELN, un grupo más pequeño y con menos control territorial que las FARC.

Análisis de InSight Crime

La declaración del Bloque Oriental, así como las pocas evidencias de que el ELN esté dispuesto a detener los secuestros, constituyen un gran obstáculo para el proceso de paz de Colombia.

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Lo que se deduce de la declaración del Bloque Oriental es que las FARC no tienen control sobre los frentes guerrilleros individuales en los campamentos. Parece que en lugar de responder a las provocaciones del gobierno, algunas facciones rebeldes, como el Tercer Frente del Bloque Oriental, están deliberadamente violando su decisión de un cese al fuego unilateral. Los acontecimientos recientes plantean la posibilidad de que las unidades rebeldes del Bloque Oriental se oponen al proceso de paz y no están dispuestas a seguir las indicaciones de los altos mandos que se encuentran negociando en Cuba.

El ELN puede estar en una situación similar, ya que es poco probable que sus dirigentes tengan control sobre muchos de sus combatientes. Aunque el ELN renunciara formalmente a los secuestros con el fin de iniciar un proceso de paz, no hay ninguna garantía de que sus unidades cumplirían con dicho compromiso.

Los esfuerzos de paz del gobierno de Santos también enfrentan objeciones de la derecha. El expresidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez hizo recientemente un llamado para una mayor “resistencia civil” al proceso de paz. Dado que Uribe está acopiando sus fuerzas, es posible que al gobierno de Santos se le esté agotando el tiempo para demostrar que puede llegar a un acuerdo de paz. Santos, quien se desempeñó como ministro de Defensa de Uribe, fue elegido para un segundo mandato de 4 años a mediados de 2014.

Mientras tanto, el crimen organizado colombiano continúa al acecho, esperando el momento oportuno para aprovechar el proceso de paz para expandir su influencia territorial.