Como parte de una investigación de evasión fiscal, los fiscales de El Salvador han incautado documentos y registrado propiedades que pertenecen al líder del Cartel de Texis, "El Chepe Diablo", y a dos socios comerciales clave, en una señal de que el escurridizo capo del cartel  puede además caer por delitos financieros.

La Fiscalía General está investigando a José Adán Salazar, alias El Chepe Diablo, el jefe de la cadena hotelera Hotesa, junto con dos socios: Juan Umaña Samayoa, alcalde de Metapán, y el hijo de Samayoa, Wilfredo Guerra Umaña, el jefe de empresa agroindustrial Gumarsal.

Los fiscales acusan a los hombres de haber evadido impuestos, por un monto de US$1 millón, en 2010 y 2011, según La Prensa Gráfica. Como parte de la investigación, los fiscales allanaron 17 propiedades, incluyendo la fábrica Gumarsal, cinco hoteles, tres empresas de contabilidad, dos residencias y una estación de gasolina, todos ubicados en Santa Ana, San Salvador y Usulután. Ninguna de las propiedades fue confiscada.

Los tres hombres son considerados como los principales líderes del grupo de tráfico drogas conocido como el Cartel de Texis, pero Luis Martínez, Fiscal Feneral en San Salvador, dijo sobre la actual investigación "no tenemos ninguna vinculación con tema de drogas en este caso". No se han emitido cargos formales en contra de ninguno de los hombres y todavía no se encuentran oficialmente bajo arresto, según Martínez. Él no dijo si iba a haber alguno próximamente.

Como resultado de las acusaciones, dos bancos también decidieron cerrar las cuentas conectadas a Gumersal, un negocio de varios millones de dólares que vende trigo y grano.

Análisis de InSight Crime

Los primeros golpes al infame y escurridizo Cartel de Texis, un jugador clave en el movimiento de drogas a través de Centroamérica, se produjeron el año pasado con la detención de Roberto "El Burro" Herrera, uno de los líderes del grupo, seguido por la captura de 16 de sus presuntos socios.

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Alcanzar a Chepe Diablo, sin embargo, ha sido difícil. Él y los otros dos hombres que están siendo investigados por evasión de impuestos todavía mantienen relaciones de alto nivel con políticos y empresarios salvadoreños, y se cree que son el brazo financiero del cartel. Se han hecho denuncias de que tanto Gumarsal como la cadena hotelera de Salazar han sido utilizadas para lavar dinero. Aunque Guerra insiste en que su negocio está limpio, los competidores lo han acusado de utilizar el dinero del narcotráfico para socavar los precios del trigo.

Aunque las acusaciones de evasión de impuestos pueden parecer menos graves que los cargos por tráfico de drogas, la investigación de Salazar y sus compatriotas es importante, ya que el grupo fue considerado durante mucho tiempo como intocable. Los documentos incautados también pueden conducir en última instancia a hallazgos más incriminatorios.