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Sandra Ávila Beltrán, la "Reina del Pacífico"

La famosa narcotraficante mexicana la "Reina del Pacífico" pronto podría salir libre, después de recibir una pena de prisión de 70 meses, que se reducirá aún más gracias al tiempo que ya ha cumplido; un resultado que plantea interrogantes sobre el uso que se le da a la extradición y a los acuerdos con la parte acusadora para los capos de la droga.

Sandra Ávila Beltrán recibió la sentencia después de declararse culpable de ser "asistencia financiera", al ayudar a su amante narcotraficante. Previamente, ella había negado todos los cargos, pero luego hizo un acuerdo con los fiscales, admitiendo un cargo menor a cambio de una reducción de pena.

Ávila fue detenida en 2007, y como el tiempo que ha pasado en prisión será descontado, básicamente ella ya cumplió su sentencia y ahora será procesada y deportada a México, donde no tiene cargos pendientes y seguirá libre.

La sentencia pone fin a larga saga legal, en la cual ha Ávila ha sido absuelta de los cargos de crimen organizado en México y luchó, y eventualmente perdió, una complicada lucha legal en contra de su extradición a Estados Unidos.

Ávila fue acusada de ser un eslabón clave en la cadena del narcotráfico que conectaba al Cartel del Norte del Valle de Colombia con el Cartel de Sinaloa de México. Ella fue acusada inicialmente de conspirar con su novio, el traficante colombiano Juan Diego Espinosa Ramírez, alias "El Tigre", para transportar nueve toneladas de cocaína.

Análisis de InSight Crime

El distorsionado proceso legal en el caso de Ávila evidencia las debilidades tanto de los sistemas legales de Estados Unidos como de México. Dentro del país, Ávila fue capaz de frustar los numerosos intentos para condenarla de graves acusaciones, y estuvo a punto de evitar la extradición. No obstante, una vez en Estados Unidos, su cooperación con las autoridades condujo a una sentencia mínima para una persona vinculada durante mucho tiempo a las altas esferas del crimen organizado en Latinoamérica.

El caso también plantea interrogantes en torno a la extradición, que aumentó exponencialmente bajo el anterior Presidente de México, Felipe Calderón. Como demuestra el caso de Ávila, la oportunidad de llegar a un acuerdo y recibir sentencias cortas en Estados Unidos significa que la extradición a menudo no provoca el mismo miedo en los narcotraficantes como lo hizo en el pasado. Este ha sido el caso en Colombia, donde la extradición tiene una historia larga y polémica, pero ahora parece ser vista como una opción más suave por muchos narcotraficantes, e incluso ha sido cuestionada públicamente por el gobierno.