Un hombre fuma marihuana fuera del Congreso Uruguayo

Los residentes y ciudadanos de Uruguay serán los únicos que podrán comprar marihuana legal, una decisión que probablemente apunta a impedir el turismo de drogas, a medida que la pequeña nación suramericana sigue elaborando normas para su recientemente legalizado mercado de marihuana.

 Al parecer, la medida es una respuesta a los temores de Uruguay de convertirse en una versión latinoamericana de la ciudad holandesa de Amsterdam -donde la despenalización de la marihuana ha contribuido a que la ciudad se convierta en un importante centro turístico de droga- requiriendo que los no residentes uruguayos hayan vivido en el país por más de un año antes de ser elegibles para comprar marihuana legal, según el Nuevo Herald.

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Uruguay legalizó el cultivo, distribución y consumo de marihuana en diciembre pasado, pero las autoridades aún están determinando la forma en que el país va a regular un mercado de marihuana que se espera que comience a operar a finales de este año. Las reglas, ahora con dos semanas de retraso, no son definitivas, pero algunas posibles medidas similares se han filtrado, incluyendo una que estipularía que todas las plantas de marihuana cultivadas en Uruguay sean rastreadas a través de etiquetas de radiofrecuencia y marcadores genéticos.

Según EFE, los conductores también serán detenidos de forma rutinaria en busca de la presencia de THC, el ingrediente activo de la marihuana. El informe no describe las sanciones que se aplicarán en los casos que arrojen resultados positivos de THC.

Análisis de InSight Crime

Aunque la distancia entre Uruguay y Europa y Estados Unidos, probablemente evitaría la llegada de hordas de entusiastas de marihuana al país, la posible norma que limita el consumo a los ciudadanos y a los residentes de largo plazo, parece estar específicamente diseñada para evitar el turismo de droga, el cual ha sido un problema en Amsterdam y en los Países Bajos.

En Amsterdam, los extranjeros continúan frecuentando las coffee shops, pero las provincias del sur de los Países Bajos que limitan con Bélgica y Alemania tienen, desde hace dos años, prohibido el ingreso de extranjeros a las coffee shops que venden marihuana, en un intento de poner freno al turismo de droga. Sin embargo, en ciudades fronterizas como Maastricht, vendedores de drgas en las esquinas de las calles ofrecen narcóticos rutinariamente a los turistas.

El turismo de droga es un escenario que Uruguay podría estar buscando evitar, en parte para apaciguar a los países vecinos que se oponen a la legislación. La movida de legalización de marihuana en Uruguay ha sido fuertemente criticada por Paraguay, con el argumento de que estimulará allí la producción de marihuana, mientras que también han surgido temores de que la legislación incremente todavía más el crimen organizado en la región.

El retraso de los legisladores en revelar la manera en que supervisarán al mercado de marihuana legal de Uruguay, es una muestra de los muchos puntos de fricción y obstáculos que vendrán si su experimento con la legalización llegara a ser exitoso.