Pista clandestina en Petén cerca de Perenco

Una organización de noticias en Guatemala descubrió una pista de aterrizaje clandestina del narcotráfico ubicada en cercanías de una base militar y de una propiedad de una empresa transnacional, lo que plantea dudas sobre los nexos entre el crimen organizado y las élites en la zona y la dificultad de evitar el uso ilegal de propiedad privada para actividades criminales.

Mientras sobrevolaban el parque nacional Laguna del Tigre, parte de la Reserva de la Biosfera Maya en Guatemala, en la provincia norteña de Petén, Plaza Pública se topó con lo que parecía ser una pista clandestina de un kilómetro a plena vista.

Según el medio informativo, la porción de terreno donde se ubica la pista es notable por su proximidad a una propiedad de una empresa extranjera y a una base de avanzada militar. Se encuentra a solo 25 metros del campo petrolero Xan, operado por la firma franco-británica de gas y petróleo Perenco, y a unos seis kilómetros de la instalación militar, y es un campo que se patrulla regularmente.

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(Fotografía cortesía de Plaza Pública)

Después de que se le mostraran imágenes de la pista de tierra, Aldo Chapas, jefe de la fiscalía contra la narcoactividad del país, declaró a Plaza Pública que mostraba signos visibles de ser una pista clandestina. Pero dijo que tendría que abrirse una investigación para confirmar los detalles y establecer si la pista tenía autorización.

Posteriormente el medio hizo un seguimiento con el director general de la Areonáutica Civil de Guatemala, quien confirmó que la pista no estaba autorizada.

Cuando se interrogó a Perenco sobre la pista clandestina sospechosa, el director de Asuntos Corporativos, Antonio Minondo Ayau dijo que su empresa no tenía conocimiento de la existencia de la pista o de la identidad de las personas que parecían estar invadiendo los terrenos de la compañía.

Sin embargo, pasó a afirmar que Perenco ha "denunciado en múltiples oportunidades" ante el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) "la existencia de invasiones y quemas".

Del mismo modo, el coronel William García, jefe de prensa del ejército, declaró que no tenía noticia de la pista, pero señaló que el ejército tenía información de la existencia de otras 65 pistas de aterrizaje no autorizadas en el parque nacional, 23 de las cuales han sido destruidas por el gobierno.

Según Chapas, la proliferación de pistas clandestinas en el parque nacional se debe a su proximidad con México, lo que hace de la zona un corredor ideal para el transporte de estupefacientes para aviones con destino al norte que vienen de Suramérica y necesitan abastecerse de combustible.

Análisis de InSight Crime

Por mucho tiempo Petén ha ganado notoriedad como centro de la actividad criminal en Guatemala, bajo el control de organizaciones criminales, como la familia Mendoza y Los Zetas. Buena parte de la cocaína con destino a Estados Unidos pasa por esta región, que también ha perdido cerca de 40.000 hectáreas de selva en la última década por la tala ilegal y la deforestación para la creación de pistas de aterrizaje.

Parte del problema en Petén es que las interacciones entre las comunidades y los grupos criminales en la zona muchas veces confunden los límites entre lo legal y lo ilícito, como los pagos que hacen grupos criminales a locales para la destrucción ambiental o la coexistencia o incluso la tolerancia de muchas élites locales, como Perenco, hacia elementos criminales. 

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Aunque no se dispone de evidencia directa de dicha complicidad entre las élites locales y el crimen organizado en este caso específico, la situación revela sin embargo la incapacidad del gobierno para detectar, por no hablar de evitar, el uso ilegal de propiedad privada para actividades criminales, en particular en áreas remotas, problema que también enfrentan otros países de la región.

En Guatemala, esto lo demuestra la grave falta de financiación del CONAP, organismo encargada de la inspección de estos aspectos en las áreas protegidas del país, así como la admisión del jefe de prensa del ejército de que se han destruido menos de la mitad de las pistas clandestinas en la zona, y se presume que el resto sigue en operación. Aun cuando lograra destruirse todas las pistas clandestinas, los narcovuelos se reducirían apenas temporalmente, pues es probable que el narcotráfico y las actividades criminales persistan en la zona a menos que se resuelva el problema de la limitada presencia estatal.