Human Rights Watch ha publicado un informe sobre los violentos factores que generan la continua crisis de migración infantil, y sobre la manera como el gobierno de Estados Unidos disimuladamente le ha asignado a México la tarea de devolver a estos niños a sus hogares, donde frecuentemente se enfrentan a peligros.

El informe, titulado “Puertas cerradas: la incapacidad de México para proteger a los niños refugiados y migrantes de Centroamérica” (pdf) está basado en 61 entrevistas con “refugiados, solicitantes de asilo o inmigrantes” entre las edades de 11 y 17 años, más de 100 adultos de los llamados países del Triángulo Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala), y 65 dirigentes y empleados de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que trabajan en estos temas.

Los niños les contaron a los investigadores de Human Rights Watch (HRW) terribles historias sobre su huida de las pandillas en la región del Triángulo Norte.

“Estaba en la escuela, cursando el grado noveno”, le dijo un niño migrante a HRW. “Un día la pandilla se acercó a mí, cerca de la escuela donde estudiaba. Me dijeron que tenía que entrar a la pandilla. Me dieron tres días. Si no entraba, me matarían”.

El niño dice que huyó antes de la fecha límite que le impuso la pandilla.

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El informe señala que casi la mitad de los niños le dijeron a HRW que estaban huyendo de la violencia o de las pandillas callejeras, lo cual coincide con la investigación de InSight Crime.

La principal conclusión del informe es que el gobierno mexicano no está siguiendo sus leyes ni la normativa internacional sobre el tratamiento que la da a quienes en efecto son refugiados. En lugar de ser tratados como personas en búsqueda asilo, los niños habitualmente reciben mala información sobre sus derechos, o ninguna información en absoluto, son ubicados en centros de detención y luego devueltos a sus países de origen.

“Nuestra investigación descubrió que hay amplias discrepancias entre las leyes mexicanas y la forma como son aplicadas”, dice el informe.

Análisis de InSight Crime

En este informe hay dos conclusiones distintas pero relacionadas, que vale la pena destacar.

En primer lugar, la crisis de los niños migrantes no ha terminado, sólo se ha desplazado hacia el sur. Según el informe, el Instituto Nacional de Migración (INM) de México rescató a 36.000 niños migrantes durante 2015, más de la mitad de los cuales viajaban sin compañía de un adulto.

“Entre las autoridades de México y Estados Unidos rescataron a casi 75.000 niños del Triángulo Norte de Centroamérica en el año 2014, y 68.000 en el año 2015, cifras que incluyen menores tanto acompañados como sin compañía”, dice el informe, utilizando estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

Los resultados sugieren que, aunque han desaparecido del registro de noticias de Estados Unidos, los niños centroamericanos continúan huyendo hacia el norte debido a la extrema violencia en sus barrios.

La invisibilidad de esta crisis en Estados Unidos se relaciona con la segunda conclusión importante: Estados Unidos asignó deliberadamente la tarea de lidiar con estos niños a las autoridades mexicanas, una responsabilidad que el gobierno mexicano ha asumido voluntariamente.

El informe señala que los rescates de los niños migrantes por parte del INM aumentaron en 275 por ciento entre 2013 y 2015.

Este cambio en las responsabilidades se produce en un momento en el que Estados Unidos comienza a pensar en cómo invertir un paquete de ayuda de US$750 millones dirigido al Triángulo Norte, que en parte busca disminuir el flujo de migrantes hacia el norte.

La pregunta es si el creciente papel de México en el rescate de los niños, y la tensión política asociada a ello, hará que se desvíen los recursos destinados a quienes más lo necesitan.